CAPÍTULO 84: EL INFIERNO DE LOS SIETE DÍAS (DÍA 1 Y 2)

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Nobuo Yamada nunca había sentido un dolor tan honesto. No era el dolor punzante de un rayo, ni el mareo del Sharingan, ni la presión del Ki. Era el dolor sordo, profundo, primitivo, de los músculos siendo llevados al límite por un anciano que se movía más rápido que el pensamiento.

[SISTEMA: Día 1 de Entrenamiento — Estado: lamentable.] 

  Progreso Kenjutsu: 2% (Puedes sostener la espada sin cortarte una oreja). 

  Progreso de Rayo: 13% (Sigues siendo un cortocircuito con patas).

Nota: Hakurou está decepcionado. Rimuru tiene hambre. Tú estás en el suelo.

Nobuo estaba boca abajo en el barro, respirando como si hubiera corrido un maratón. El Sharingan le ardía detrás de los párpados. Su brazo derecho temblaba por la electricidad residual. Su Ki... bueno, su Ki solo servía para no hiperventilar.

Hakurou lo observaba con la serenidad de un monje y la crueldad de un verdugo.

—Levántate, muchacho —dijo el anciano, su voz tan afilada como su katana—. Tus ojos ven demasiado, pero tu cuerpo no entiende nada. Si no sincronizas tu sistema nervioso con esa electricidad que emanas, el Orc Lord te devorará antes de que puedas parpadear.

Nobuo escupió barro.

—Estoy... intentando... —jadeó.

—Intentar no es suficiente —respondió Hakurou—. El enemigo no espera a los que "intentan".

El consejo del slime

Rimuru, en su forma de gelatina azul, rebotó hasta quedar frente a la cara de Nobuo.

—Oye, oye, no te lo tomes tan a pecho —dijo Rimuru con tono simpático—. Hakurou es duro con todos. Incluso con mí. Bueno... un poco.

Nobuo levantó la cabeza.

—¿Cómo... sobrevives a esto?

—No sobrevivo —respondió Rimuru—. Me regenero.

Nobuo soltó una carcajada amarga.

—Genial. Yo no puedo regenerarme.

—Por eso tienes que aprender —dijo Rimuru—. Tienes algo raro dentro de ti. No es magia. No es aura. No es nada que conozca. Pero... es fuerte. Solo necesitas controlarlo.

Nobuo tragó saliva. No podía decir "es mi sistema". No podía decir "soy un protagonista con interfaz".

—Es complicado —respondió.

Rimuru asintió.

—Las cosas complicadas suelen ser las más interesantes.

DÍA 1 — El choque con la realidad

El entrenamiento continuó. Hakurou no usaba palabras. Usaba golpes.

Cada vez que Nobuo activaba el Sharingan, el anciano aumentaba la velocidad. Cada vez que Nobuo intentaba usar electricidad, Hakurou cambiaba el ritmo. Cada vez que Nobuo creía haber entendido un patrón... Hakurou lo rompía.

El Sharingan veía. Pero Nobuo no entendía.

El Sharingan analizaba. Pero Nobuo no reaccionaba a tiempo.

El Sharingan copiaba. Pero Nobuo no podía replicar movimientos imposibles para un cuerpo humano.

Al final del día, Nobuo estaba tirado en el barro, temblando.

[SISTEMA: Nota: El Sharingan no puede copiar técnicas de espada de nivel maestro.] Recomendación: Deja de intentar copiar. Empieza a aprender.

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