CAPÍTULO 86: EL DESPERTAR DE LA SEGUNDA ASPA Y EL RUEGO DE LA DRÍADA (DÍA 3)

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El tercer día en Tempest no comenzó con el sol. Comenzó con el sonido seco del acero golpeando el suelo.

Nobuo estaba de rodillas, jadeando, con los brazos temblando por el impacto del último golpe. Shion lo observaba con una sonrisa que mezclaba orgullo, crueldad y entusiasmo.

—¿Eso es todo, Nobuo-san? —preguntó, apoyando su enorme espada en el hombro—. Pensé que los humanos de reflejos rápidos eran más resistentes.

Hakurou, a su lado, asintió con severidad.

—Su mente es veloz —dijo—. Pero su cuerpo aún no acompaña. Nobuo, tu respiración interna debe estabilizar tu centro antes de usar electricidad. Si no, tus músculos se desgarrarán.

Nobuo escupió sangre. Su Rostro Imperturbable estaba agrietado por el cansancio.

[SISTEMA: Estado de alerta.] Fatiga: 85% Dominio del Rayo: 40% (aumentando por uso intensivo) Sharingan: 1 Aspa (Evolución inminente: 95%)

Nobuo apretó los dientes.

—Una vez más.

Shion sonrió.

—Eso quería oír.

El límite del cuerpo

Shion cargó. No con técnica refinada como Hakurou. Sino con fuerza bruta, pura, directa, devastadora.

Nobuo activó el Sharingan. El mundo se ralentizó... pero no lo suficiente. Su cuerpo no podía seguir lo que sus ojos analizaban.

El golpe venía directo a su costado. Si fallaba, terminaría incrustado en un árbol.

Y entonces ocurrió.

No un despertar mágico. No un poder divino. No un Ki fluyendo por sus tendones.

Sino algo humano. Algo emocional.

Un instante de claridad absoluta.

El miedo. La determinación. El deseo de vivir. El recuerdo de Miku, Marin y Utaha.

Todo se alineó.

El Sharingan ardió.

Y la segunda aspa apareció.

El Despertar: Dos Aspas

¡CLANG!

Nobuo no bloqueó el golpe. Lo desvió.

Usó una descarga eléctrica mínima —no para atacar, sino para tensar sus músculos en el momento exacto— y giró sobre su eje, desviando la fuerza de Shion hacia el suelo.

Hakurou abrió los ojos. Shion retrocedió un paso, sorprendida.

Rimuru apareció en su forma humana, con una sonrisa amplia.

—¡Lo hiciste! Tus ojos... tienen dos marcas ahora.

Nobuo respiraba con dificultad. El Sharingan de dos aspas giraba lentamente, como si estuviera probando su nuevo rango de visión.

[SISTEMA: Evolución completada.] Sharingan Nivel 2 (2 Aspas). Efecto: Mejor análisis de movimiento. Copia limitada de técnicas físicas simples. Advertencia: No puedes copiar magia, Ki, ni técnicas avanzadas.

Nobuo sonrió débilmente.

—Se siente... diferente.

—Porque ahora ves más —dijo Hakurou—. Pero cuidado. Ver más no significa entender más.

La visita de la guardiana

Antes de que pudieran continuar, el aire del bosque cambió. Se volvió denso. Fragante. Antiguo.

Una luz verde esmeralda comenzó a materializarse frente a ellos, formando un remolino de hojas brillantes.

—Rimuru-sama —dijo una voz suave, melodiosa.

De las hojas surgió una mujer de belleza etérea, piel de jade y ojos profundos como raíces antiguas.

Treyni. La dríada guardiana del Bosque de Jura.

Rimuru se puso serio al instante.

—Treyni... no sueles aparecer sin motivo.

—El bosque grita, Rimuru Tempest —dijo ella, inclinando la cabeza—. Y yo respondo a su dolor.

Sus ojos se posaron en Nobuo. No con conocimiento. No con poder. Sino con intuición.

—Tú... humano de energía extraña. El bosque no te rechaza. Eso es raro.

Nobuo tragó saliva.

—Supongo que... gracias.

Treyni volvió a Rimuru.

—He venido a suplicarte protección. Un ejército de doscientos mil orcos avanza devorándolo todo. Están bajo la influencia de una maldición de hambre. Y su líder... es un Orc Lord.

El silencio cayó como una losa.

Nobuo sintió un escalofrío. No por sorpresa. Sino por la intuición narrativa que siempre lo acompañaba.

—Rimuru —dijo—. Esto ya no es entrenamiento. Es una masacre si no actuamos.

Treyni asintió.

—El bosque siente tu presencia, joven de la tormenta. No sé qué eres. Pero sé que no eres enemigo.

Nobuo bajó la mirada, incómodo.

—Solo... intento ayudar.

La decisión de Tempest

Rimuru miró a sus comandantes.

Benimaru, serio. Shion, lista para pelear. Hakurou, calmado como siempre.

Luego miró a Nobuo.

—No tenemos opción —dijo Rimuru—. No dejaremos que Jura caiga. Nobuo, te quedan cuatro días. El quinto día marchamos a la guerra. Necesito que aprendas todo lo que puedas antes de que lleguemos al campo de batalla.

Nobuo asintió. Su Sharingan brilló con dos aspas. Su electricidad chisporroteó suavemente en sus dedos.

[SISTEMA: Misión de Entrenamiento Final Iniciada.] Objetivo: Mejorar reflejos eléctricos y resistencia física. Tiempo restante: 96 horas. Nota: La dríada te está observando. No la decepciones.

Nobuo miró sus manos. Las chispas eran más estables. Más precisas. Más... suyas.

Ya no era un espectador. Ya no era un escritor atrapado en un mundo ajeno.

Era parte del muro que protegería a Tempest.

Y la tormenta apenas comenzaba.

Pregunta para los lectores

¿Creen que Nobuo logrará dominar su nuevo Sharingan antes de que el ejército orco llegue a Tempest?

¡Los leo en los comentarios!

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por cierto si te gusta DxD estoy publicando una historia en webnovel con el titulo : el maou mas fuerte de DxD se llama hiro tanaka !!

espero sus visitas 🤣 

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