CAPÍTULO 81: LOGÍSTICA DEL CAOS Y LA LETRA PEQUEÑA DEL PARAÍSO

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El día del viaje comenzó exactamente como Nobuo temía: con un choque frontal entre la realidad y las expectativas.

Seis de la mañana. El cielo apenas estaba aclarando, y el aire fresco de la mañana tenía ese olor a pan recién hecho y sueño interrumpido. Nobuo estaba en la acera, con su mochila al hombro y un café caliente entre las manos, intentando parecer más despierto de lo que realmente estaba.

El resto del grupo... no lo estaba logrando.

Miku llegó primero, caminando como si hubiera salido de un sueño a medias. Su flequillo estaba un poco desordenado, y sus auriculares colgaban torcidos.

—¿Por qué... existe esta hora? —murmuró, frotándose los ojos.

—Porque el tren no espera —respondió Nobuo, ofreciéndole una sonrisa suave.

Miku asintió, apoyándose un segundo en su brazo antes de enderezarse.

Utaha llegó después, envuelta en un abrigo largo y elegante, con una expresión que mezclaba dignidad y resignación.

—Nobuo-kun... mi cerebro no procesa sintaxis compleja antes de las diez. Si este viaje no incluye café, me temo que no sobreviviré.

—Hay café en el tren —aseguró Nobuo.

—Bien. Entonces viviré... por ahora.

Marin apareció saltando, con un conjunto deportivo color pastel y una maleta que parecía más grande que ella.

—¡¡BUENOS DÍAS!! ¡Estoy tan emocionada! ¡Traje protector solar, snacks, mi cámara, baterías extra y—!

—Marin —interrumpió Nobuo—. Respira.

—Ah, sí. Perdón. Estoy emocionada.

Eriri llegó arrastrando los pies, con una bufanda mal puesta y el cabello ligeramente despeinado.

—Me dormí a las tres... —murmuró—. El slime no se dibuja solo...

—Puedes dormir en el tren —dijo Nobuo.

—Eso haré —respondió ella, sin energía para discutir.

Yukana fue la última en llegar, fresca como si hubiera dormido diez horas. Su falda ondeaba con la brisa, y su sonrisa juguetona iluminó la mañana.

—Buenos días, Nobuo-kun. ¿Listo para un viajecito?~

—Eso espero —respondió él, sintiendo un ligero rubor.

La guerra de los asientos

Subir al transporte fue como resolver un rompecabezas emocional.

Miku se sentó junto a Nobuo sin decir una palabra, pero con una determinación silenciosa que nadie se atrevió a desafiar. Apenas se acomodó, apoyó la cabeza en su hombro con un suspiro suave.

Utaha tomó el asiento detrás de ellos, cruzando las piernas con elegancia.

—Qué cliché tan adorable —susurró—. El protagonista y la chica tímida compartiendo asiento al amanecer.

—Utaha-senpai... —murmuró Miku, roja.

—Es un halago —respondió Utaha, sonriendo.

Marin y Yukana discutieron brevemente sobre quién se sentaría junto a la ventana, pero lo hicieron entre risas, sin tensión real. Al final, Marin ganó por pura insistencia alegre.

Eriri se dejó caer en el último asiento, se puso un antifaz y se quedó dormida en menos de un minuto.

[Sistema]: Nivel de Aguante Social +1. Has evitado tres discusiones menores y un posible duelo de miradas. Buen trabajo, mediador-kun.

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