CAPÍTULO 87: EL PESO DEL DESASTRE Y EL PACTO DE JURA (DÍA 3)

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Treyni dejó que su presencia espiritual impregnara el claro. No era Ki, ni magia detectable por Nobuo. Era simplemente... una sensación. Un cambio en el aire, como si el bosque contuviera la respiración.

Nobuo, con su Sharingan de dos aspas recién despertado, no veía "aura" ni energía. Lo que veía eran microgestos, tensiones musculares, movimientos sutiles en su postura. El mundo se sentía más nítido, sí... pero no mágico. Solo más legible.

—La horda no es una simple aglomeración de orcos —dijo Treyni, su voz cargada de urgencia—. Su número supera todo registro previo... y marchan con una coordinación que no debería ser posible.

Rimuru cruzó los brazos, su expresión humana volviéndose seria.

—Eso confirma mis sospechas. Para mover a tantos orcos así, necesitan un líder especial. ¿Un Orc Lord?

Treyni bajó la mirada.

—O algo peor. Un Orc Disaster.

Nobuo sintió un escalofrío. No por conocimiento previo —aunque su intuición narrativa lo ayudaba— sino por la reacción de Rimuru y los Kijin.

—"Disaster" suena a jefe final que te borra del mapa si pestañeas —murmuró Nobuo.

Rimuru asintió.

—Es una evolución peligrosa. Devora, absorbe, crece. Si no lo detenemos, el Bosque de Jura desaparecerá.

La decisión del autor

Nobuo respiró hondo y se golpeó las mejillas para despejarse.

—Vale... es una locura. Pero no hemos estado perdiendo el tiempo. Mis ojos evolucionaron, mis reflejos mejoraron y mi electricidad empieza a obedecerme... más o menos. No somos inútiles.

Rimuru sonrió apenas.

—Aprecio tu espíritu, Nobuo. Pero necesitaremos más que motivación. Necesitamos estrategia. Tu velocidad y tu capacidad de análisis pueden ser clave.

Treyni observó a Nobuo con una expresión suave, no porque entendiera su poder, sino porque el bosque no lo rechazaba. Eso era raro. Y suficiente para confiar.

—Tu crecimiento es rápido —dijo Treyni—. No sé qué eres, pero el bosque no te teme. Aprovecha estos días.

Con una reverencia final, la dríada se deshizo en un remolino de hojas esmeralda.

El silencio que dejó atrás pesaba como una sentencia.

DÍA 4 — EL AMANECER DE LOS PREPARATIVOS

El sol filtrado entre los árboles no trajo calma. Tempest era un hervidero de actividad.

Goblins afilando lanzas. Lobos de Tempestad practicando formaciones. Kijin organizando defensas. Enanos reforzando estructuras.

Nobuo estaba en el campo de entrenamiento, con electricidad recorriendo su cuerpo en pequeños arcos azules. No era un aura. No era un campo eléctrico gigante. Era control fino, fruto de horas de práctica.

Benimaru supervisaba.

—¡Concéntrate, Nobuo! —ordenó—. Si tu respiración se descompensa, tu electricidad se dispersará.

—¡Lo intento! —gruñó Nobuo, lanzando una estocada que dejó un rastro de ozono—. ¡Es como intentar sostener una tormenta con las manos!

[SISTEMA: Dominio del Rayo: 48%] Advertencia: Tu resistencia física está al límite. El Sharingan de dos aspas consume energía mental rápidamente.

Nobuo apretó los dientes. No podía fallar. No ahora.

La reunión de guerra

Rimuru convocó a todos frente al ayuntamiento improvisado.

Shuna extendió mapas. Shion afilaba su espada con una sonrisa peligrosa. Hakurou permanecía en silencio, observando. Benimaru cruzó los brazos, listo para escuchar.

Rimuru habló:

—Tenemos menos de tres días. El enemigo avanza más rápido de lo previsto. Nuestra misión no es solo sobrevivir. Es unir a las razas del bosque. Si ganamos, Tempest será un hogar para todos.

—¡Déjamelos a mí! —exclamó Shion—. ¡Los pulverizaré antes de que toquen la muralla!

Nobuo, apoyado en su espada, intervino:

—Shion, son doscientos mil. Si gastas toda tu fuerza al principio, nos quedamos vendidos. Necesitamos estrategia, no solo fuerza.

Shion frunció el ceño... pero no lo contradijo.

Rimuru asintió.

—Exacto. Nobuo será nuestra unidad de intercepción rápida. No porque sea más fuerte, sino porque su análisis y reflejos pueden neutralizar a los oficiales orcos antes de que causen caos.

Nobuo tragó saliva. Era un papel enorme. Pero no retrocedió.

—Haré lo que pueda —dijo.

—Benimaru liderará el frente —continuó Rimuru—. Shion y Hakurou serán nuestra fuerza de choque. Shuna y los enanos reforzarán las defensas.

El aire olía a hierro. A ozono. A lluvia inminente.

Nobuo miró sus manos. Las chispas eran más estables. Más precisas. Más suyas.

Ya no era un escritor observando desde Tokio. Era parte del muro que protegería a Tempest.

[SISTEMA: Quedan 72 horas para el contacto.]

La tormenta se acercaba. Y Nobuo estaba listo para enfrentarse a ella.

Pregunta para los lectores

¿Creen que Nobuo logrará dominar su electricidad antes de que el ejército orco llegue a Tempest?

¡Los leo en los comentarios!

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⏰ Última actualización: Jul 11 ⏰

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