PRIDE AND PREJUDICE III

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Historia que será basada en la famosa novela "orgullo y prejuicio".

Advertencia: Esta historia NO es mía, solo quiero adaptarla lo más breve que se pueda siendo "Fitzwilliam Darcy" nuestro amado Min Yoongi.

3ra parte

...

Pov: Min Yoongi

Después de conocer a _____, algo en mí quedó irremediablemente alterado.

No hallo otra forma adecuada de expresarlo. No fue una impresión ligera ni una admiración pasajera, sino una desesperación silenciosa, una inquietud persistente que comenzó a acompañarme desde el mismo instante en que su carruaje se alejó del aposento de la vivienda de mi mejor amigo.

Sentí —con una claridad que me incomodó— que su ausencia había dejado un vacío tangible, como si el aire mismo hubiese perdido parte de su equilibrio.

Me reproché por ello.

No tenía derecho alguno a semejante agitación.

La había tratado poco, la conocía apenas, y aun así mi mente insistía en volver a ella con una obstinación que me resultaba impropia. Procuré ocuparme de mis asuntos, escribí cartas con más diligencia que nunca, leí hasta bien entrada la noche... pero nada conseguía apartarla del todo de mis pensamientos.

La recordaba sin querer.

Su mirada firme, incapaz de esquivar una verdad incómoda. La manera en que sostenía la compostura incluso cuando se mostraba contrariada. Su risa —breve, contenida, casi furtiva— que había logrado desarmarme más de lo que jamás admitiría en voz alta.

Y su belleza... no de esas que reclaman atención inmediata, sino de las que se revelan con lentitud, obligando a quien la observa a detenerse, a reconsiderar.

Eso era lo más peligroso.

No deseaba solo volver a verla por cortesía ni por orgullo herido. Deseaba confirmar que no había exagerado su recuerdo, que su presencia era tan real como la inquietud que me provocaba.

Necesitaba verla de nuevo, observarla con atención, comprobar que su imagen no era una invención nacida de mi propia falta de disciplina emocional.

Me irritaba reconocerlo.

Yo, que siempre había considerado el dominio de uno mismo una virtud indispensable, me descubrí caminando sin propósito por el jardín, deteniéndome bajo el árbol donde ella había escrito. Aquel lugar, antes sereno, ahora parecía burlarse de mí con su quietud.

Mi permanencia en aquel lugar comenzaba a resultarme incómoda, no solo por la persistencia de mis propios pensamientos, sino por una situación que me era imposible ignorar.

El señor Kim Taehyung, mi más cercano amigo, parecía inclinarse —aunque de manera aún imprecisa— hacia una idea que no me resultó en absoluto satisfactoria: una posible unión con la señorita Elizabeth.

No fue celos lo que sentí, o al menos no de la forma en que otros los describen.

Fue algo más severo: una desaprobación silenciosa, nacida de la observación atenta. Ella se mostraba correcta, amable incluso, pero había en su trato hacia Taehyung una indiferencia difícil de disimular. No encontré en su mirada ni en sus palabras esa atención genuina que considero indispensable para una inclinación sincera y rómantica.

Y si _____, con su franqueza y su ironía medida, había sido capaz de mostrarse tan severa conmigo en tan breve trato, no podía imaginar qué reserva —o qué crueldad involuntaria— podría ejercer Elizabeth sobre alguien tan abierto y bien dispuesto como mi amigo.

Min YoonGi | One Shots Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora