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¿Cómo sería Yoongi en estado de crisis ligera después de trabajar?


Se nota que Yoongi está furioso. 

¿Por qué? No sabrías decirlo, era una mezcla de probablemente Hobi  regañándolo por quinta vez ese día porque no se aprende bien la coreografía o el hecho de que perdió una pista completa que ya había terminado de mixtear.

Lo encontraste boca abajo en su cama cuando entraste a al dormitorio después de que llegara gritando que no preguntaras como le había ido y que no quería cenar,  los brazos los tenia alrededor de las almohadas y la cara hundida en las fundas cubiertas de  lágrimas.

¿Estaba llorando?

Bueno, no era difícil de creer lo que veías porque desde que regresaron  como banda él estaba más sentimental; a veces más alegre, a veces más abierto y más expresivo.

 Sus dedos se aferraron a la almohada al oír el viejo cierre de la puerta, 

-¿Yoongi?- tu voz salió casi como un susurro, lo suficientemente fuerte como para provocarle alguna reacción, que no fue mucha

 Dejó escapar un gemido ahogado, rápido y molesto; sabías que esto no iba a ser fácil.

-Mi hermoso novio- te detuviste a unos pasos de la cama, con la mano en las caderas, la lengua rozando tu mejilla, buscaste con la mirada lo único que guardabas para momentos como este.

Debía de estar de tan mal humor que ni siquiera que ni siquiera notó el pequeño regalo que tenías en la mesa para dormir -Yoongi mira lo que tengo- con una leve sonrisa

Él murmuró algo incoherente contra la almohada, pero aun así giró la cabeza para mirarte. Sus ojos  se posaron en el pequeño pero bonito ramo de flores  tenías en las manos, indicándole con un pequeño movimiento que lo tomara -Te compré este pequeño detalle, lo vi cuando venía de regreso... pensé en ti—

Con un tirón repentino en tus brazos, te encuentras arrastrada hacia el pecho de Yoongi, quien te abraza con fuerza. Las almohadas descansa sobre tu espalda, mientras las manos de él te aprietan para un mejor abrazo. Él apoya su rostro en la curva de tu cuello y deja que su cabello caiga sobre tu piel, haciéndote cosquillas suavemente. No te resististe, simplemente dejaste que te abrazara todo el tiempo que necesitara.

La habitación quedó sumida en un cómodo silencio. 

La única vez que él habló fue para decirte cuánto te amaba y cuánto lamentaba ser tan difícil de soportar. Solo le besaste la sien y jugaste con las puntas de su cabello, tus dedos se enroscaron en sus mechones mientras tarareabas suavemente, recordándole cuánto lo amas, sin importar cómo actuara y menos si era por tener un día difícil en el trabajo.

Min YoonGi | One Shots Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora