Saltwater Hearts, bonus extra. Solo para que no se queden con la espinita de lo que debía suceder...
Palabras: 1370
La vida sigue.
No tenías mucha opción.
Las excursiones se reactivaron tras la temporada de lluvias, pero no como antes. Menos turistas, más lugareños.
Algún que otro influencer.
Aprendiste a sonreír con más entusiasmo, hablar un poco más rápido.
Pero cuando la situación se puso difícil (y vaya si se puso difícil) conseguiste un segundo trabajo dando clases de inglés online. Lo que empezó como una cuestión de supervivencia se convirtió en algo sostenible.
Al final, en algo tuyo.
Tu propio negocio, a tu propio ritmo, con tus propios alumnos en distintas zonas horarias que te preguntaban si aprender idiomas era realmente tan bonito para aprender a viajar sin inconvenientes.
Siempre sonreías cuando lo hacían.
Les contabas lo mucho que habías logrado con el idioma del inglés, y que incluso eso te había permitido ganar mucho dinero (antes de regresar a trabajar en el negocio familiar).
Miraste la pulsera que estaba en tu muñeca, la que Yoongi dejó en la mesita de noche sin decir nada esa noche. Discreta pero cara, de una forma que solo notaste cuando la giraste en tu mano y viste la marca grabada en el cierre.
La conservaste durante meses.
Hasta que llegó la fecha límite para pagar el alquiler, la factura de la luz estaba a punto de caducar y tu refrigerador solo tenía arroz sobrante, sobres de salsa de soja y una botella de cerveza. La casa de empeños te pagó lo suficiente para quedarte a flote durante cuatro meses.
Y la semana pasada, tras meses de esfuerzo, tras recuperarte, volviste a la misma casa de empeños y la recuperaste.
No es que él la hubiera buscado alguna vez, pero se sentía bien tenerla de nuevo. Como si estuvieras recuperando algo. Quizás no a él, pero sí a ti misma.
Y te hacía feliz cuando alguna que otra fanática de BTS que llegabas a darle tour te preguntara donde la habías conseguido, porque un tal Suga tiene una igual.
A veces piensas en Yoongi.
No con la esperanza, sino la nostalgia y la ilusión de antes.
Ha desaparecido de las redes sociales, pero está cumpliendo su servicio militar como lo habías investigado, así que su ausencia debe haber sido necesaria. Al menos eso esperas.
Pones su música cuando cocinas, o en las raras noches que te relajas en el balcón con una cerveza fría, mientras la brisa húmeda, su voz ronca y la dulce melodía del piano te arrullan hasta quedarte dormida.
No estaba claro entonces, pero ahora sí.
Simplemente fue un instante fugaz en tu vida.
Veinticuatro horas inolvidables que cambiaron el ritmo de tu corazón y ya no le guardas rencor a tu corazón por dejarte llevar.
Si acaso, te recuerda a tu frase favorita de una de sus canciones: "future's gonna be okay".
Y en el fondo, de verdad lo crees.
Era una de esas noches donde Avril Lavinge sonaba a todo volumen en tu Bluetooth. Y tú estabas cantando a grito en la cocina, sin importarte la letra, tarareando con tu delantal de volantes y usando una espátula de madera como micrófono.
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Min YoonGi | One Shots
FanfictionMin Yoongi | One Shots Historias cortas de Yoongi, emociones intensas y situaciones que cambiarán el rumbo de cada trama.
