Situación: YoonGi se pone celoso de Jungkook
El restaurante era elegante, tranquilo, con luces cálidas que hacían que todo se sintiera más íntimo de lo esperado. Era el cumpleaños de Namjoon y habían decidido celebrarlo con una cena sencilla, solo ellos... y algunas de sus novias de los chicos.
Yoongi fue quien te llevó.
No porque alguien se lo pidiera, sino porque para él era obvio.
Eras su pareja. Ibas con él.
Te sostuvo la mano desde que bajaron del auto hasta que entraron al lugar, como si así pudiera protegerte del ruido, de las miradas, de un mundo que todavía no sentía completamente tuyo.
—Relájate —le susurraste—. Es solo una cena.
Yoongi asintió, aunque su expresión seguía seria.
Todo iba bien.
Risas, brindis, Namjoon agradeciendo con torpeza y cariño, Jin exagerando cada comentario.
Era una noche bonita.
Hasta que Yoongi lo notó.
Jungkook te miraba demasiado.
No era algo descarado.
No era irrespetuoso.
Era... curioso. Atento.
Te escuchaba cuando hablabas, se inclinaba un poco hacia ti, reía más fuerte de lo normal cuando decías algo gracioso. Y, peor aún, intentaba hacerse el gracioso contigo.
—¿Sabías que puedo comer más rápido que cualquiera aquí? —dijo Jungkook, mirándote directo—. Podría ganarle incluso a Yoongi.
Tú reíste, sorprendida.
—¿Ah, sí?
Yoongi dejó lentamente los cubiertos sobre el plato.
—No —dijo, seco—. No puedes.
Jungkook lo miró, divertido.
—Hyung, solo estoy diciendo—
—Que no puedes —repitió Yoongi, esta vez con una sonrisa tensa—. Y además, no es una competencia.
Namjoon levantó una ceja, captando el cambio de ambiente.
—¿Todo bien? —preguntó.
—Perfecto —respondió Yoongi de inmediato, llevándose el vaso a los labios.
Pero tú lo conocías.
Debajo de la mesa, sentiste cómo su mano buscó la tuya. Sus dedos se entrelazaron con los tuyos, firmes, posesivos... protectores.
Jungkook volvió a hablarte, intentando recuperar la atención.
—¿Y tú? ¿Te gusta más la comida picante o dulce?
Antes de que respondieras, Yoongi habló:
—Le gusta el picante —dijo—. Pero solo cuando no le arruina el estómago.
Parpadeaste.
—Oye—
—Y odia el chocolate —continuó—. Y no le gusta que le sirvan bebidas muy frías.
Jungkook lo miró, sorprendido.
—Yoongi... sabes mucho.
Yoongi te miró a ti, no a él.
—Porque es mi novia.
No lo dijo alto.
No lo dijo agresivo.
Lo dijo como una verdad que no necesitaba discusión.
El resto de la cena pasó sin mayores tensiones, pero Yoongi se mantuvo más cerca de ti. Te acercó la silla, te pasó el abrigo cuando fuiste al baño, apoyó la mano en tu espalda cada vez que alguien se acercaba demasiado.
Cuando salieron del restaurante, el aire frío de la noche los envolvió.
—Estuviste raro —le dijiste mientras caminaban hacia el auto.
Yoongi suspiró.
—No me gustó cómo te miraba.
Se detuvo antes de abrirte la puerta del coche y te miró con seriedad.
—No es que no confíe en ti —añadió—. Es que... me importas.
Sonreíste, acercándote a él.
—Entonces deberías confiar.
Yoongi te observó unos segundos y luego bajó la mirada, derrotado.
—Lo sé —murmuró.
Te inclinaste y besaste su mejilla, suave.
—Además —añadiste—, el gracioso no le salió tan bien.
Por primera vez en la noche, Yoongi sonrió de verdad.
—Menos mal.
—Lo siento —dijo de pronto, sin mirarte—. Fui un poco... territorial.
Sonreíste, girándote hacia él.
—Un poco —bromeaste—. Pero también fue lindo.
Yoongi alzó la vista, sorprendido.
—¿Lindo?
—Sí. Porque no gritaste, no hiciste un drama... solo te quedaste a mi lado.
Él suspiró, apoyando la frente en el volante unos segundos antes de girarse hacia ti. Estaba cerca. Demasiado cerca para ignorarlo.
—No sé ser bueno con los celos —murmuró—. Pero contigo... intento.
No respondiste con palabras.
Solo levantaste la mano y acomodaste con cuidado un mechón de su cabello.
Yoongi se quedó quieto, como si ese gesto lo hubiera desarmado por completo.
—Gracias por confiar en mí —susurraste.
Él te miró a los labios apenas un segundo antes de acercarse. El beso fue lento, suave, sin prisa.
No hubo urgencia.
Solo cercanía.
Yoongi apoyó una mano en tu mejilla, con cuidado, como si temiera romper algo frágil. Cuando se separó, dejó su frente contra la tuya.
—Te elijo —dijiste en voz baja.
Sonreíste, con el corazón lleno.
—Lo sé.
Y volvió a besarte, esta vez con un poco más de seguridad...
como alguien que, por fin, se siente en casa.
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Min YoonGi | One Shots
Fiksi PenggemarMin Yoongi | One Shots Historias cortas de Yoongi, emociones intensas y situaciones que cambiarán el rumbo de cada trama.
