013

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¿Cómo reaccionaría si se entera que le fuiste infiel?

Yoongi se enteró por casualidad.

No fue un escándalo, no fue un titular, no fue alguien queriendo hacer daño.
Fue una frase mal dicha, un comentario a medias, una verdad que salió cuando no debía.

—...no fue tan grave, solo pasó una vez —escuchó desde el pasillo.

Se quedó quieto.

No porque no entendiera.
Sino porque su cuerpo tardó unos segundos en aceptar lo que su mente ya había comprendido.

Tú.
Infiel.

No gritó.

No entró de golpe.

No hizo una escena.

Esa noche fue a verte como siempre.

Te sentaste frente a él, hablaste de cosas pequeñas, de tu día, de cualquier cosa que no fuera eso. Yoongi te observó en silencio, como si estuviera memorizando cada gesto por última vez.

—¿Hay algo que quieras decirme? —preguntó al final, con la voz baja.

Sentiste el cambio.
Lo supiste de inmediato.

—Yoongi...

No dijiste más.

No hizo falta.

—¿Pasó? —preguntó, mirándote directo—. ¿O no?

Tus ojos se llenaron de lágrimas antes de que pudieras responder.

—Sí —susurraste—. Pasó.

Ese fue el momento exacto en el que algo se rompió.

Yoongi bajó la mirada. Se pasó la mano por el rostro. Respiró hondo, como si necesitara aire para no ahogarse.

—¿Por qué? —preguntó—. Solo dime por qué.

—Porque estaba sola —dijiste, temblando—. Porque te extrañaba. Porque me sentí invisible.
—No significó nada —añadiste rápido—. Nada.

Yoongi levantó la vista.

—Eso es lo que más duele —dijo con honestidad—. Que no haya significado nada... y aun así haya pasado.

Se levantó.

Pensaste que se iría.

Pero no lo hizo.

Se quedó ahí, de espaldas a ti, con los puños cerrados.

Lloraste.

Te levantaste.

Te acercaste con miedo.

—Lo siento —dijiste—. De verdad lo siento.

Yoongi se giró lentamente.

Te miró como si intentara encontrar algo familiar en tu rostro... y no pudiera.

—No puedo creer que haya venido de ti —dijo al fin, con la voz baja, contenida—. De todas las personas... tú.

Intentaste hablar, pero él levantó la mano.

—No. No ahora.

Sus ojos brillaban, pero no lloró.
Nunca lo hacía frente a otros.

Ni siquiera frente a ti.

—Me duele —continuó—, pero lo que más me rompe es que jamás pensé que tendría que dudar de ti. Yo confiaba en ti —dijo, marcando cada palabra—. A ciegas.

Tragaste saliva.

—Yoongi, yo—

—No quiero escucharlo —interrumpió, girando el rostro—. No quiero explicaciones. No quiero razones. Porque nada de eso cambia lo que hiciste.

El silencio cayó pesado entre ustedes.

—Ahora mismo —añadió— no puedo verte sin que me duela el pecho. No puedo mirarte y no preguntarme en qué momento dejé de ser suficiente.

Eso fue lo que te quebró.

—No digas eso —susurraste—. Nunca fue eso.

Yoongi negó con la cabeza.

—No importa lo que fue —dijo—. Importa lo que es ahora.

Tomó su abrigo, con movimientos lentos, como si cada gesto le pesara.

—Necesito distancia —continuó—. Y es una distancia definitiva.

Te miró por última vez.

—No quiero volver a verte... no hasta que deje de dolerme así.

Min YoonGi | One Shots Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora