Marcela nunca se había considerado una persona religiosa, raramente se acercaba a la iglesia, ya que sabía perfectamente que su creencia era más por imposición que por voluntad, sin embargo después de los acontecimientos de los últimos 3 años de su vida, no tenía una explicación más lógica que la existencia de un ser supremo que la guiara hasta este punto de su vida en el que terminara esperando ansiosamente un día para unirse en matrimonio con su enemiga mortal, tal vez se tomó muy enserio eso de amar al prójimo sin importar quién es.
Por supuesto que no se quejaba de absolutamente nada, porque estaba segura de que de ser necesario aceptaría volver a vivir ese infierno a lado de Armando Mendoza con tal de llegar a ella, porque gracias a Beatriz conoció el amor verdadero, ese que la hizo romper todas sus convicciones y reconstruirse con tal de darle lo mejor que podía ofrecerle.
Aun recordaba el terror que le calaba en los huesos cuando se enfrentó a Roberto y Margarita, dudaba que reaccionaran de buena manera; su corazón se apretaba al pensar que tendría que transitar nuevamente por el dolor de perder a quien consideraba como sus padres, pero aun contra todo pronóstico, ellos comprendieron que su felicidad estaba al lado de su mujer, y ahora eran los más emocionados con los preparativos de la boda, incluso el patriarca Mendoza le dio una de las joyas familiares para que Beatriz la usara en ese día.
Aprovechando que su novia estaba fuera Ecomoda, dejó la caja en su oficina para que fuera una sorpresa cuando llegara, y así fue cuando la presidenta regreso se encontró un delicado ramo de lirios blancos que descansaban sobre una hermosa caja de terciopelo azul, que al abrirla encontró un hermoso brazalete de oro, debajo de él encontró una nota plasmada con la perfecta caligrafía de su prometida. La tomo con cuidado y comenzó a leer.
Mi cielo:
Eres la respuesta del creador a mis oraciones, porque él, que me vio en mis días de angustia me trajo hasta ti. Seco mis lágrimas con la seda de tu piel, y me entregó el paraíso en tus labios, y gracias a eso tengo la certeza que la gloria eres tú.
Siempre tuya, Marcela
Una lagrima de felicidad rodo por la mejilla de la presidenta, no sabía que había echo bien en su vida para merecer el amor de su mujer, solo estaba segura de que viviría solo para adorarla por el resto de la eternidad.
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One Shots
FanfictionHistoria cortas de distintos ships de la telenovela colombiana Yo soy Betty, la fea (Marcetty, cataxbetty, etc) Los personajes son autoría de Fernando Gaitán. Q.D.P Derechos reservados Canal RCN
