Antes de ti

694 40 3
                                        

Hace un par de meses que sus almas se habían reconocido, entre informes, madrugadas, balances y desvelos. En medio de las ruinas de Ecomoda y de sus corazones, habian sabido reconstruir no solo una empresa, también sus vidas dandole la oportunidad a nuevos sentimientos de florecer, encontrando en la otra la paz qué siempre habían anhelado, pero sobretodo el amor que siempre habían deseado, uno plagado de confianza, respeto, fidelidad y pasión.

Lamentable la vida no siempre es color rosa, siempre están las tormentas qué ponen a prueba lo que conocemos, para ellas venía en la forma de Armando Mendoza aquel que con sus inmadurez había llevado a la ruina todo lo que había a su alrededor, él qué las obligo a renacer después de lo qué para ellas fue una muerte dolorosa.

Él había regresado después de 9 meses fuera del país debido a que había echo una gira por todo Sudamérica, donde se encargo de supervisar las franquicias desde cero hasta su inauguración y solo enviando informes mensuales de sus viajes. Pero, después de todo este tiempo el deseaba recuperar aquello que pensaba todavía le pertenecía, el amor de Beatriz, porque le parecía lógico que ella aun albergara sentimientos por él, por que él aun no lograba superar todo lo que vivieron, y sería cierto en una realidad en la que Marcela se hubiera ido de Ecomoda.

Sin embargo, sus constantes rodeos por la oficina presidencial de la empresa empezaban a afectar la relación de ambas ejecutivas, porque a pesar de que para la presidenta lo vivido con Mendoza estaba en el fondo del mar, para la gerente él todavía era una amenaza qué su novia no veía o no lo quería hacer, haciéndola enojar al punto de explotar contra ella.

-  ¿Qué hacia ese tipo aquí? - preguntó hostilmente Marcela con la mirada fija en su novia, que estaba absorta en unos contratos que precisamente le había llevado Armando momentos antes, provocandoque esta diera un brinquito por el susto.

- Hola, cariño. Ese tipo me vino a dejarme estos contratos, son de las nuevas franquicias de Argentina - respondió con la voz más suave que pudo la presidenta, sabía bien qué era la manera en que evitaría qué su novia se exaltara aun más

- ¿Es enserio Beatriz? ¿No te da cuenta o que? Ese tipo solo quiere recuperarte, ¡y tú se lo permites! Y no te atrevas a negarlo por que todo este tiempo estuvo fuera no lo necesitamos para nada y de buenas a primeras regresa tan atento y servicial el señor- reclamó haciendo énfasis en la última palabra, toda esta situación la tenia cansada y si bien confiaba en Betty no podía evitar sentir rabia hacia las galanterias de Mendoza.

Beatriz entendía perfectamente lo que su novia sentía pero, ella no tenía la facultad de exiliar a un accionista de la empresa, por eso había optado por ignorar todas las atenciones del ejecutivo con la esperanza de que se diera por vencido y se mantuviera estrictamente profesional, sin embargo el accionista no tenía intenciones de dejarla en paz y todo eso le traía todas esas discusiones y lo más irritante era saber las inseguridades qué está situación reavivaban en su novia.

La presidente se levantó de su asiento, rodeando su escritorio hasta donde estaba la gerente, logrando arrinconarla contra el mueble, mientras colaba sus manos debajo del sueter de su novia, haciendo leves masajes en su cintura, logrando distraerla por que a pesar del tiempo que llevaban juntas Marcela aun se ponía nerviosa cuando la de lentes hacia ese tipo de cosas.

- A ver, mi amor, a mi no me importa lo que haga o deje de hacer ese tipo, y tu sabes bien que aunque quisiera no puedo exiliarlo de la empresa, no sin el apoyo de la junta directiva - dijo Betty con la misma voz suave, ya no quería volver a tener a Armando en medio de las dos, odiaba ver a Marcela tan afectada por su presencia.

- Lo sé, pero ese tipo no deja de insinuarse y... - hizo una pausa soltando un suspiro y bajando la mirada pues le daba pena con su novia y consigo misma admitir sus pensamientos más profundos

- y tengo miedo, miedo de que lo logre, que nos separe- soltó al fin, pues aunque evitaba prestar atención a esos escenarios inevitablemente la alcanzaban cuando él insomnio la dominaba en las noches.

Betty soltó la cintura de su novia llevando sus manos al el rostro de la gerente, haciendo que está alzará la vista provocando que ambas se vieran a los ojos.

- Escuchame bien, Marcela Valencia, la vida antes de ti se murió en esa isla de Cartagena, se ahogó en la profundidad del mar, quiero que entiendas una cosa, mi vida no es la misma después de ti, después de tu amor, todo lo que paso antes no me interesa, en mi corazón no existe Armando Mendoza, ni siquiera en mis pensamientos, tú eres mi presente y mi futuro, eres mi alma, corazón y hogar, no pertenezco a otro lado que no sea a lado tuyo, cariño solo deseo tomar tu mano y adorarte una eternidad - le recitó la presidenta, limpiando las pocas lágrimas qué descendian en las mejillas la accionista antes de dejarle un suave beso, uno tierno qué solo buscaba hacerle saber la devoción que sentía por ella

- Además, no me enfrente a Don Hermes Pinzón para nada - soltó en un tono divertido intentando romper la tensión, logrando qué soltara una pequeña carcajada

- Casi nos mata, pero ahora me adora mi suegro, así que no te vas a deshacer tan fácil de mi, mi amor - respondió más relajada la accionista

- No señora, lo que menos quiero es deshacerme de ti, la amo Marcela Valencia, nunca dudes de eso - dijo la presiente mientras la abrazaba

- Yo también la amo doctora Pinzón -
















Holiiis...
Espero les guste, la verdad no me convence mucho como quedó pero tenia muchas ganas de publicar.

Es raro volver después de tanto tiempo, ayer era una niña haciendo One y ahora ya estoy en la universidad, en fin, espero estén muy bien.

Los tqm

Pd. Gracias por seguir apoyando estos Os

One Shots   Donde viven las historias. Descúbrelo ahora