No me he sentido muy bien estos días

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CAPITULO 27.

Han pasado ya tres días de los cuales Martina y Jorge han intentado no verse las caras, tratan de evitarse todo el tiempo después de lo sucedido en la azotea, lo que había pasado allí para ellos quedo como un error que según ellos no volverá a pasar.
Jueves, sonó el despertador de Martina, con toda la pereza se levantó a darse una ducha rápida, se puso algo apropiado para salir, tenía hora al médico, estos días no se sentía muy bien por lo que tuvo que pedir una hora para que el medico la revise y vea que es lo que tiene.
Salió de su habitación, y también de la casa de los Blanco.

*

-Martina Stoessel - llamo el medico desde su sala.
Ella se levantó de su asiento y de dirigió hacía donde el medico la atendería.
-Adelante señorita Stoessel, tome asiento - y así lo hizo, el medico era un hombre mayor, edad avanzada, se veía cansado pero era muy racional y con un temperamento bastante agradable - que la ha traído por aquí -pregunto - que tienes.
-No me he sentido muy bien estos días - respondió - he estado sufriendo de bastante dolores de cabeza y mareos, y me extraña porque nunca he sido de enfermarme de esta manera - añadió ella entrelazando los dedos de sus manos.
-Vale, por los exámenes que te tomaron estas sufriendo de un grave estrés, eso se debe a mucho trabajo, piensas mucho o te preocupas demasiado de las cosas - explicaba el - es normal las jaquecas, los mareos, el estrés produce esos síntomas, te recetaré unas pastillas para que no sufras mucho del dolor de cabeza - dijo - quiero que reposes, descanses, cero esfuerzos, cero malos ratos y todo eso - pidió el escribiendo en una hoja - aquí tiene la receta para compres los medicamentos - le hizo entrega del papel el cual Martina recibió y guardo en su bolso - es un estrés grave, tienes que tener cuidado, cuidarte mucho, este estrés si no es buen cuidado, puede traer problemas a tu cerebro, te puede traer un daño físicamente o mentalmente, entendido? - pregunto.
Si doctor muchas gracias, nos vemos - dijo levantándose del asiendo para salir del lugar.


Lo que le faltaba, tener un estrés, como quiere que descanse si no lo puede hacer, tiene que cuidar un casa durante 3 o más meses, podría descansar como el médico se lo pidió? una simple respuesta. NO podía, ahora que Gloria estaba enferma y no iba a poder estar en la casa iba a tener mucho más trabajo.
Paso a una farmacia donde compro los medicamentos que le recetó el médico, hizo parar un taxi que la dejo a las afueras de la casa de los Blanco.
Al entrar se dio cuenta de que había un auto que ella no conocía, se apresuró más para llegar a la casa, en el camino se encontró con el jardinero, quien estaba podando un árbol, dejándolo de una forma cuadrada.

-Hola Peter (Piter) - saludo ella.
-Hola señorita Martina como le va - pregunto amablemente el secándose el sudor de la frente.
-Si bien, de quien es ese auto - pregunto curiosa.
-Ese auto es del nuevo chófer que la señora Anne contrato - informó el - se llama Diego, es un muchacho muy sencillo, y se encargara de llevar a la pequeña y al joven Jaxon al colegio.
-Ah, bueno te dejo, tengo muchas cosas que hacer - añadió ella- nos vemos Peter.
-Nos vemos señorita Martina, que tenga buen día - respondió el.
-Gracias, también tú.

Entro por la puerta trasera que daba a la cocina, paso de largo hacía su dormitorio, donde dejo su bolso y se puso algo más cómodo: luego de eso salió de su cuarto para poder ir a la cocina a preparar el almuerzo.

Caminaba cabeza gacha, le dolía la cabeza, recién se había tomado unas pastillas. Ojala haga efecto -pensó ella.
Al entrar a la cocina, dio con un muchacho de su edad, quizás un poco más, castaño, tenía un cuerpo, trabajado, no tan exagerado pero tenía un buen físico, el la miro, algo que ella también hizo, él tenía los ojos miel, demasiado bellos - pensó ella.


-Hola - saludo el, algo nervioso, junto con un sonrisa tierna en su rostro.
-Hola - saludo ella de vuelta - ¿tu eres Diego? - pregunto ella.
-Si, como sabes - respondió y pregunto.
-Me llamo la atención el auto que estaba afuera, así que le pregunte al jardinero - respondió ella.
- ah, pues mucho gusto - dijo el acercándose a ella - mi nombre es Diego y trabajaré aquí como chófer - le tendió la mano, la cual Martina recibió amablemente.
-Yo soy Martina, la empleada de la casa - se presentó ella.

Se quedaron mirando unos segundos, realmente él era bastante guapo, tenía una fracciones en su rostro totalmente perfectas, unos ojos realmente preciosos, y una sonrisa maravillosa. Si. él era completamente guapo y se veía que era una persona con perjuicios y muy divertida.

-Bueno, tengo que avanzar en el almuerzo - dijo ella, soltando la mano de él.
-Ah, sí y yo llevar a los peques al colegio - informo el - nos vemos luego Martina, un gusto en conocerte.
-El gusto es mío - dijo ella.
Él sonrió.
-Adiós - se despidió el, saliendo de la cocina.

Ella solo sonrió.

Cuando el salió de la cocina, pensó en Jorge, no supo porque lo hizo. Pero lo hizo. Diego era tan distinto a Jorge, porque él no podía ser más tierno, mas demostrativo, porque tenía que ser tan frío, tan cruel a veces, se sentía atraída por él, pero él jamás se fijaría en una empleada- Solamente soy una empleada - pensó ella.

Una Novela De Amor JortiniHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora