CAPITULO 28
Cuando Jazzy y Jaxon salieron de la casa junto con Diego, quedo ella sola con Jorge, el cual no sabía en donde estaba, quizás durmiendo, dándose una ducha, comiendo, simplemente no sabía.
Estaba picando zanahorias cuando un dolor inmenso recorrió su cabeza, aquel dolor la hizo soltar el cuchillo y sentarse.
Aquellos dolores de cabeza la estaban aburriendo. Claro estrés, como dijo el médico, quería descansar como le habían recetado pero no podía, no podía dejar las cosas a medias, lamentaba que Gloria no esté en casa para que la pudiera ayudar.
En un instante Jorge entró a la cocina, solo la miro de reojo, saco una manzana de las que había en la canasta y la lavo, para luego darle una mordida.
Martina levanto su mirada hacía donde él estaba, parecía disfrutar esa manzana. Ella se levantó, para ir a buscar un vaso y llenarlo de agua para beberlo, pero al instante de levantarse se tambaleo, alcanzo a sujetarse de la mesa.
-Te encuentras bien? – pregunto Jorge, limpiándose los labios con la mano.
-Sí, si - respondió está sentándose nuevamente - solo....déjalo.
-Te...pusiste pálida de repente, segura estas bien - insistía este - quieres un vaso de agua - pregunto.
-Sí, gracias - dijo.
No. realmente no se sentía bien, aquellos dolores de cabeza eran muy fuertes, era como si le enterrarán miles de agujas en él.
- Toma – Jorge le hizo entrega del vaso, el cual ella recibió y bebió un poco del contenido.
-Gracias - dijo ella, dejando el vaso en la mesa.
-No quieres que llame a un médico - pregunto.
Un médico?, es que ahora se estaba preocupando por ella?, desde cuando lo hacía, realmente nunca iba a terminar de conocer al verdadero Jorge.
- No, no es necesario, ya me siento mejor - respondió ella mirándolo.
-Ya veo, ya recobraste tu color habitual - dijo este indicando el rostro de ella.
- Eso es bueno - añadió ella.
-Quien fue a dejar a Jazzy y a Jaxon al colegio? - pregunto.
Ella se dio cuenta que Jorge no sabía nada de la llegada de Diego a la casa.
-Los fue a dejar Diego- respondió.
-Quien es Diego?- pregunto, haciendo una extraña mueca.
-Es el nuevo chófer que ha contratado la señora Anne - informo ella.
-Ah, debe ser un viejo amargado - artículo este, dando una mordida a su manzana.
-Te equivocas - dijo ella parándose de la silla -Diego, es como de tu edad, castaño, ojos miel, bastante simpático, lo conocí en la mañana, se ve que es una persona muy humilde.....ah...- se acercó a el - y veo que el aparenta ser el mismo, no otra persona que no es verdaderamente........no tiene caretas - dicho eso, abandono la cocina dejándolo solo.
Se quedó solo en la cocina. Era verdad, siempre era así, aparentaba ser uno y después aparentaba ser otra persona, totalmente bipolar. Y así realmente uno no sabe quién es el verdadero. Aunque a Martina le encantaba el Jorge preocupado y cariñoso, como lo fue recién, ojala el pudiera ser así todo el tiempo - pensó ella.
*
Barría el patio cuando un auto descapotable se estacionaba en la casa. Lo miro, el auto se apagó y de allí salió Diego. Este la miró y le sonrió a lo lejos.
- Hola Martina- dijo este acercándose donde ella estaba.
-Hola - saludo de vuelta.
-Quieres que te ayude en algo - pregunto el amablemente.
-Lo dices enserio.
-Si porque.
-Es que nunca en esta casa... bueno casi nunca me habían preguntado eso.....creo que solo una vez.
Si y se acordaba perfectamente de aquella vez, solo recordaba las palabras: azotea + Jorge = beso, como no olvidar.
-Podrías traerme algo para botar esta basura - pidió ella - si es que no te molesta.
-Claro que no, lo traigo inmediatamente.
Al minuto el apareció con una bolsa de basura, juntos pusieron aquellas hojas y otras mugres a la bolsa, en un improviso, Diego roso la mano de Martina, un cosquilleo recorrió todo su cuerpo.
-A sí que tú eres Diego - esa voz la reconocía, como no reconocerla no.
De inmediato Diego se levantó, acto seguido de Martina
-Buenas tardes, si yo soy Diego- se presentó el, estrechándole la mano.
-Que bien - dijo este ignorando a Diego y dejándolo con la mano estirada – Martina - esta lo miro - sírveme el almuerzo - ordeno.
-Como ordenes - dijo ella y se dirigió a la cocina.
¿Porque tenía que ser así?, Diego lo saludo amablemente, porque él no lo podía ser también, que acaso no le habían enseñado educación - pensó Martina en sus adentros.
En una bandeja, llevaba el plato con comida al "señor Jorge", quien estaba en sentado en la mesa, esperando su plato de comida.
Ella no dijo nada, solo saco de la bandeja el plato y lo puso en la mesa para que Jorge comiera.
-No tenías que ser tan mal educado con Diego- reprocho ella sirviendo jugo de naranja al vaso
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Una Novela De Amor Jortini
RomanceMartina Stoessel una muchacha de 18 años, humilde, de buen corazón, decide trabajar en una casa de ricos, la casa de los "Blanco", una familia que se deja llevar por la avaricia, las apariencias y la ambición. Jamás pensó que trabajar en esa casa se...
