Martina que te pasa

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CAPITULO 47

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No era necesario ser adivina para darse cuenta del cambio de la actitud Jorge. A lo mejor estaba molesto o enojado, quién sabe.

- Vale - dijo en un suspiro, francamente ya le estaban hartando las actitudes de él, se estaba convirtiendo en un caso perdido y le daban ganas de renunciar al trabajo, quería llorar, tenía muchas emociones en su pecho, un leve nudo en la garganta que tenía ganas de sacarlo. Se dirigió a la cocina por el jugo de naranja que el joven Blanco le había pedido, cuando quiso depositar el jugo, paso a traer el vaso, y este cayó al suelo, quebrándose , llena de rabia tiro todo lo que se encontraba en la mesa, desde un canasto lleno de frutas, servicios, y otros objetos más. Sentía rabia, tristeza, de todo, y quería botar todo aquello. Las cesantes lágrimas corrían por sus mejillas, se había hecho un leve corte en el brazo, necesitaba desahogarse, votar todo lo malo, vaciar todo el coraje, la tristeza que tenía en sus adentros.
Poso su espalda en la pared lisa de la cocina y dejo resbalar su espalda poco a poco, en llantos, callo delicadamente al suelo, las lágrimas no cesaban. Abrazo sus piernas con sus brazos dejando esconder su rostro entre ellas.

-Martina - una cálida mano toco su hombro, pero no levanto su rostro, no quería que la vieran – Martina que te pasa - pregunto aquella voz que reconoció inmediatamente, como no conocer la voz del hombre que ella odiaba y amaba a la vez – Martina por favor me estas asustando - él se hinco y tomo los brazos de ella para poder mirarla, estaba mal y no entendía por qué - ya haber, ven - la ayudo a pararse, y en cuanto los dos estuvieron parados, Jorge pensó que lo mejor en ese momento era abrazarla y así lo hizo, muchas veces le habían dicho que el mejor remedio para hacer calmar a una persona que esté llorando era abrazándola - porque lloras - pregunto.
-Por nada - sollozo.
-Siempre cuando dicen por nada, es porque es por mucho - le dijo el, mientras daba tiernas caricias en el cabello de ella, podría haber perdido las esperanzas pero ¿Porque no volver a tenerlas? - me gustaría que por una vez en tu vida pudieras confiar en mí y contarme que es lo que verdaderamente te pasa - tomo el mentón de Martina haciendo que esta la mirara directamente a los ojos.
-Son cosas que tú no vas a entender - articulo - cosas personales.
-Entonces esas cosas personales te deben tener muy mal, como para que estés así - musitó separándose un poco.
-Si un poco - seco sus lágrimas aunque también le hubiese gustado seguir abrazada a el, en sus brazos se sentía protegida, querida, como estando con él, nadie ni nada pudiese hacerle daño.
-Te sientes mejor - pregunto.
-Si, ya me siento un poco mejor - respondió ella, miro a su alrededor - debo ordenar esto - refiriéndose al desorden que ella misma había hecho.
-Lo haremos juntos - musito él.

Sus miradas de intercambiaron, y no pudieron decirse más, solo sintieron como sus labios de acoplaban, las tibias manos de Jorge se posaron en la pequeña cintura de Martina, ella por su parte rodeo el cuello de el con sus brazos, dando mucha más pasión a ese maravilloso beso. Sus labios se movían con lentitud, disfrutando cada uno de los movimientos, de sus sabores. Jorge apego más a Martina a su cuerpo, las nuevas esperanzas volvían a asomarse.

Una Novela De Amor JortiniHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora