XV. Al atardecer

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Había ropa tirada y amontonada, e incluso el panorama del cuarto no era lo más ordenado, los muebles estaban chuecos y desacomodados.

Y el sonido de disparos y "clicks" de mando por todo el lugar era el perfecto acompañamiento para el ruido visual.

Satoru cree firmemente que todas las decisiones que ha tomado durante toda su vida son las que lo dirigieron hasta este momento perfecto, disfrutando de su adolescencia en el cuarto de su novio, comiendo comida chatarra y sin haberse bañado ese día.

-¡Pero muévete! – gritó el dueño del cuarto apenas terminó la partida, perdiendo de nuevo.

- JA – se regocijó el más alto cuando en la pantalla apareció el anuncio de fin de juego, Suguru tiró el mando a alguna parte de su sofá con frustración.

Se tiró hacia atrás con cansancio - Haces trampa maldito idiota. El más alto de rio a carcajadas y se quitó el hoodie, ya le estaba haciendo calor después de tantas horas en una sola posición, se sacó los lentes oscuros con cansancio y al hacerlo tocó apenas su cabello, si que necesitaba una ducha.

– Te creería si no fuera como la quinta vez que pierdes ¿Siempre eres tan malo? – se levantó un poco del sofá para coger una lata de cerveza de la mesa del centro, donde solo habían bowls vacíos y recipientes de plástico de ramen.

Suguru le quitó la lata de un manazo apenas el alto la abrió y antes de que se lo quisiera quitar tomó un gran sorbo – extrañaba este sentimiento – dijo mientras apoyaba su cabeza hacia atrás. Satoru deseó que se apoyara en él.

El más alto levantó una ceja mientras tomaba de su lata, lo vio con detenimiento.

Hace mucho que no se veían, ya en el segundo año, el director se había encargado de mandarlos cada vez a misiones solos, sus horarios difícilmente concuerdan.

A decir verdad ya ni siquiera recuerda muy bien que es lo que hacían cuando empezaron a salir, antes de ser novios jugaban mucho videojuegos y se podrían en la cama de uno de los dos de tanto comer y no hacer nada, ahora con el cansancio del trabajo ese parecía ser su único plan.

Extrañaba hacer cosas con él, cosas de novios, sentir que lo quería tanto como lo quiere él, pero solo lo vio desde su asiento como se rascaba la cabeza y manoseaba los controles para ganar ese maldito juego.

La pantalla se congeló, ya conocía esa pantalla, y a pesar de tener años con eso, Suguru no se tomaba la molestia de renovar el disco, era el videojuego favorito de Satoru y aún recuerda cuando lo jugaron por primera vez, ambos de primer año el pelinegro ni siquiera se atrevía a gritar cuando perdía.

Todo lo contrario a ahora, que hasta eructa cuando se le da la gana.

Se levantó con un bufido e ignoró las bolsas de snacks en el piso, sacó el disco y lo sopló una vez, lo frotaba con su camiseta cuando escuchó una notificación.

Vio como el pelinegro sacaba su celular y levantaba las cejas al leer lo que sea que le había llegado, para después escribir algo mientras se le desvanecía la sonrisa.

Esa expresión la conocía bien Gojo, e hizo que la suya cambiara también.

Geto se removió incómodamente mientras seguía tipeando y a Gojo de repente su hombro le picó, tenía puesta una camiseta negra sin mangas, así que se rascó mientras decidía que ya no quería jugar ese juego hoy.

-¡Hey! Quiero jugar ese – reclamó el menor cuando vio que lo estaba cambiando.

- Ya perdiste más de cinco veces – dijo sin mirarlo – voy a poner otro.

Geto más concentrado en el celular decidió no seguir insistiendo. El más alto se sentó a su costado y empezó a jugar.

-¿Crees que lleguemos vivos a graduarnos? – dijo sin mirarlo.

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⏰ Última actualización: Jul 27 ⏰

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ABSURDO [Nanago/oneshots]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora