8 - El bosque

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9:00 p.m.

DIPPER POV:

Abrí los ojos. El autobús se había parado; ya habíamos llegado:

- ¡Mabel, Mabel! ¡Despierta! ¡Ya estamos! - dije sacudiéndola con emoción.

- Cinco minutos más... - Dijo con voz bajita y dándome la espalda.

- Mabel, el autobús se está a punto de ir

Ella, al oír esta palabras se sobresaltó y dijo:

- ¿Qué ya estamos en Gravity Falls?

- No, estamos en Mabelandia ¿No te fastídia? - Le dije irónicamente.

- Vale, ya bajo - Me dijo bostezando.

Bajamos las escaleras y esperamos a que el conductor nos diera nuestras maletas.

Una vez con nuestro equipaje, el autobús arrancó y se fue, dejándonos ver la cabaña de nuestro tío abuelo, una tienda llena de "Souvenirs" de Gravity Falls a la que él llamaba «La cabaña del misterio»
El verdadero misterio era por que la gente venía aquí.
Bueno, entramos y en seguida Stan nos dió un abrazo superfuerte; tan fuerte que apenas podíamos respirar. Acto seguido nos dejó en el suelo un poco bruscamente y nos acarició el pelo, algo que no podía soportar que e hicieran:

- ¡Bueno! ¿Qué tal mis pequeños "Gremlings"? ¡Cuánto tiempo! Bueno espero que este verano os lo paséis tan bien como el arterior - Nos dijo mientras nos revolvía el pelo.

Nosotros no dijimos nada, lo único que hicimos fue ir corriendo a nuestra a habitación para instalarnos. Siempre nos echábamos una carrera: quien llegara antes podía elegir el lado en el que quería dormir de la habitación (Bueno, nosotros no eramos mucho de cambiar nuestras costumbres, simplemente, nos gustaba echar carreras y jugar)

Dejamos nuestro equipaje y bajamos comer un poco; la verdad es que no tenía mucha hambre a pesar de que eran las 3:00 p.m.
Recorrí las escalera lo más rápido que pude y fui directo a por una manzana del cesto de la cocina.
Creí que estaría bien comérmela contemplando la naturaleza y decidí coger el diario y lápiz y goma para apuntar por si me encontraba algo interesante.
Abrí la puerta de la cabaña bruscamente y Stan me interrumpió:

- Pero chico, ¿A dónde vas tan emocionado? - Dijo mirándome con los ojos casi fuera de sus órbitas
- ¡A-a-a-al bo-bosqueee! - Dije dando saltitos
*¡PUMMM!*
Cerré la puerta con emoción y fuerza.
*Ahhhh......* - Suspiró Stan - Este niño y sus fantasías, nunca va a cambiar
Me adentré en la magia del bosque y era como si pudiera percibirla con mis propias manos; todos estaba oscuro como si estuviera cubierto con una fina y suave capa de seda y llena de lucecitas rojas y verdes que decoraban el entorno con colores navideños.
Me senté en un pequeño trozo de tronco de árbol partido y abrí el diario por una página nueva. Observé con atención aquellas lucecitas extrañas; al principio pensaba que eran luciérnagas pero, después, se me posó una de estas en la nariz y pude ver que no eran del todo normales: tenían alas de mariposa y cola de gato. Eran muy diminutos, razón la cuál no me di cuenta de ello al primera vista. Me parecieron fascinantes y decidí darles su propio apartado en el diaro, llamando a estas criaturas: "Mariciértos" una mezcla entre mariposa, luciérnaga y gato. Hice un dibujo detallado de ellos, señalando sus partes principales. Pero, derepente, el llántoro de una chica me interrumpió mi fantasía:

- ¿¡Quién anda ahí?! - Dije levantándome del asiento rápidamente y apuntando con un linterna que llevaba en el bolsillo.

Menos mal que llevaba la linterna, si no, sinceramente, me hubiera c*gado.

¿Porqué ella?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora