Once

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Un mes había pasado desde que fue a visitar a su hermano menor, sabe que dejó en claro que apoyaba totalmente la desición que su hermano doncel había tomado, pero a decir verdad seguía teniendo cierta duda... Porque... ¿Qué podía ofrecer alguien que desconocían el amor maternal y paternal?

No es durará que su hermano no pudiera ofrecer amor, sino ¿Su hermano sabe que es amar?

Eiji sabe que desde que Naruto estaba listo para iniciar la escuela primaria era un ser repudiado por sus padres, conoce muy bien que nunca se deshicieron de su hermano porque eso levantaría sospechas de algo a lo que era muy ajeno, por lo que... Se cuestiona si ese doncel con el que creció sabe diferenciar entre querer y necesitar, lo que hacían sus padres (para su hermano) no era tan grave y siempre solía decir: "si no me quisieran ya hubieran..." Dando a entender que a Naruto le cuesta percibir el toque de maldad que hacen para él, o puede que no le diera importancia porque sólo quería ser amado. Ya qué, la verdad... Necesitaban que Naruto permaneciera bajo su mando todo el tiempo.

Por eso... ¿Su hermano realmente quiere tener una familia? O está tan cegado por el amor que tiene a ese hombre que piensa en "amarrarlo" a su vida. Teme que sólo trate de llenar un vacío que su niñez le dejó.

— Confio en ti...— Al final, esas palabras parecía que se las decía más a sí mismo, porque esperaba estar equivocado.

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— Pero que barbaridad....

— Yo apenas y puedo diferenciar el cilantro del perejil y tú ya vas a traer nueva vida a este planeta...

— jajaja, que dramáticos —Naruto se la pasaba genial, sus amigos lo habían pasado a visitar cuatro días antes de irse a Roma para estudiar bellas artes, no querían hacer llorar al embarazado, así que se la pasaban haciendo chistes, el doncel rubio ya sabía que sus amigos se estaban despidiendo, él tampoco quería llorar así que se aguantaba el peso de las hormonas, estaba disfrutando de la visita y de las ocurrencias que estos mismos tenían.

— ¿Ya pensaste en sus nombres? —preguntó Sai

— Algo así... Verán, como son mellizos me gustaría que sus nombres fueran casi similares.

—¿Cómo un juego de palabras que involucren a ambos géneros?

— Correcto, Gaara. De hecho, tenía pensado en algo como:  Charasuke y Charasuka, pero no me convencen realmente.

—¿Cuándo nacerán? —intriga Sai

— La cesaría está programada para dentro de cinco meses... O puede que antes, todo depende de mi cuerpo —forzó una sonrisa que obviamente sus amigos notaron.

—Naruto, corazón... ¿Todo está bien? —el doncel rubio los miro tratando de ocultar eso que no quería decir. Pero fue inútil, al final su voluntad quebró.

— El médico dijo... Que parece haber complicaciones en el desarrollo de los niños, puede que inclusive no nazca tan sanos... —las lágrimas comenzaban asomarse, querían estar presentes en esa confesión tan apesadumbrado —. Yo... No sé qué hacer, llevo a cabo todas las órdenes que me dieron para mantener de la mejor manera a mis hijos, pero resulta que mi cuerpo los está rechazando de manera inconsciente e inexplicable a los seres que se forjan en mi vientre —Gaara y Sai quedaron en shock, básicamente el doncel les acaba de decir que nada estaba bien, que los niños podían nacer sin vida, qué algo podía salir mal a la hora de la cesaría —. No sé... —las palabras se quedan entre cortadas, las lágrimas y el llanto ahogado que tenía no le dejaban hablar con claridad.

— Naruto... Tranquilizate y escucha —Gaara lo tomó de los hombros —. Sé... Que tienes miedo, pero confía en que todo estará bien, sigue con los planes que te dan, no dejes que nada de haga creer que ellos no nacerán, no será fácil enfrentar esto y lamento que no estaremos presentes cuando más nos necesites, pero...

— Eso no significa que estarás sólo... —terminó Sai, veía llorar al doncel del que se había enamorado mientras compartían las horas de arte, aquel adolescente que solía robarle pensamientos, el que lo dejaba perplejo de tanta belleza, aquel que lo había cautivado en un segundo y aunque nunca supo de su amor por él, esperaba seguir a su lado por siempre, se conformaba con simplemente poder verlo una vez más —. Te amamos profundamente, y pase lo que pase, estaremos aquí para ti.

Naruto abrazó a sus amigos, el tiempo que compartieron no fue largo... Pero parecían años luz. Apreciaba a Gaara y Sai como sus hermanos, estuvieron con el en sus momentos melancólicos y de alegría, le animaron a perseguir sus sueños manteniendo las esperanzas de lograrlo, a soñar en grande para alcanzar la meta, le mostraron que una familia no tienen que llevar la misma sangre. Pero sobre todo, le implantaron en el corazón la jugosa victoria de amar y ser amado.

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— Uno de los hermanos Tsubaki se ha hechado atrás con el contrato, ¿Qué harás, Sasuke? —Suigetsu sabía que decir eso pondría de malas al azabache, pero esa información la tendría presente tarde o temprano —. Si nos falta una firma... No creo que lo dejen pasar como si nada...

— Carajo, ¿Cuál de los dos fue?

— Me parece que ha sido el mayor de los hermanos... ¿Quieres que hable con el? —sería una mentira negar que Karin no dijo eso con cierta gracia entre letras —. Ya me aburrí de estar con tanto papel, necesito acción, estoy sedienta por algo de provecho.

— Esta bien. De todas maneras pensaba enviar a alguien a visitarlo, sólo te pido que lo primordial es que firme.

— ¿Puedo hacer lo que quiera?

— No des problemas a Shikamaru.

— ¡Hecho!, Chao, me voy de esta cueva explota humanos.

— No es justo que a Karin siempre le des privilegios...

— Suigetsu ¿Tú también quieres ser un perro faldero?

— ¿Así la vez? Que desgracia... Pero ya entendí

— Aaaaah, que desperdicio de tiempo, por cierto Sasuke, qué harás si ellos nacen sin poder crecer... Digo, por la situación que comentó el Doctor.

— Voy apelar por los derechos del contrato argumentando que el doncel no es apto para darme lo que se requiere, así la culpa no cae en mí —Sasuke llevaba pensando eso desde que aquella tarde en la que él y Naruto estaban en la revisión, les dijeron que la probabilidad de que los niños nazcan bien esta por debajo del 23% la operación que se realizaría era tan peligroso que se podía debatir entre la vida de los bebés y de la madre, parecía que el cuerpo de Naruto estaba rechazando la preparación para gestar a los críos, lo que resultaba un gran problema.

— Y... ¿Y si la defensiva aprovecha para recalcar el tiempo que ha pasado? —lo tenía muy en claro, Shikamaru ya se había dado cuenta de la trampa en ese contrato, un bebé se gestiona en un lapso de 9meses, y la recuperación de la cesaría es de aproximadamente 3 meses, además de dos meses de abstinencia más, por lo que desde un principio las reglas estaban hechas para que fuera imposible cumplirlas, sin embargo, la asquerosa perfección que Sasuke se cargaba había matado dos pájaros de un tiro, así que suponía que el azabache ya sabia eso.

— Tendré que solicitar el doble del tiempo bajo las circunstancias del doncel...

— Eres tan meticuloso que me provocas escalofríos...

— Estoy de acuerdo con Suigetsu, Sasuke eres sorprendentemente aterrador.


























Kikiki, me desaparecí por mucho tiempo, pero ver qué realmente apoyaban está historia me dio ganas de terminarla, regresan los días de actualización!!!

Espero les haya gustado, ¡Nos vemos!

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