Capitulo.4 la misión (segunda parte)

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Narra la narradora:

Edward y Alphonse caminaron un poco nerviosos hasta donde se encontraba la princesa, pero ella al notar su presencia, ladeo la cabeza y les dio una tierna sonrisa. Los dos se calmaron al verla, pero sabían que la primera impresión que dieron, no había sido del todo buena...

-¡Lo siento! -se disculpaba Edward haciendo una reverencia ya formal (al estilo japonés)-¡Me equivoque! -se encogía de hombros.

-¿Saves? -le preguntaba la princesa a Edward- Solo por eso...... podría mandar a que te corten la cabeza! X) -decía dulcemente.

-¡Pe... pero fue un e.... error! ¡No volverá a suceder! -prometía Edward tartamudeando y esperando una mala reacción de parte de la princesa.

El esperaba un berrinche, un reproche o algo por el estilo, pero, eso nunca sucedió.

-¡Bien! ¿Y para que me buscaban? -le preguntaba con curiosidad la princesa a Edward.

-¡Nos encargaron la misión de trasladarla a.............. otro lugar! -le respondía Alphonse.

-¿Y ustedes.......... quienes son? -preguntaba ella inocentemente pero aun así, siendo precavida.

-Yo soy el alquimista de acero Edward Erick. -se señalaba así mismo- Y él es mi hermano; Alphonse! -lo señalaba a él.

-¡Ho! En ese caso........ -desviaba la mirada- ¿Nos vamos? -preguntaba un poco nerviosa la princesa.

-¡Si! -respondían en unísono Alphonse y Edward.

Los tres comenzaron a caminar, pero la princesa noto algo raro: la armadura de Alphonse sonaba diferente, ella había vivido toda su vida rodeada de la realeza, armaduras y todo tipo de lujos..... o eso se suponía. Así que podía reconocer el sonido de una persona con armadura al caminar. Pero la de Alphonse..... ¿Sonaba diferente? Eso le provoco dudas y muchas preguntas a la princesa.

-¿Que es lo que le sucede a su armadura? -le pregunto ella mirando a los ojos a Alphonse- ¿No esta aceitada? ¿Porque no suena igual a las del castillo? -se acercaba mucho a él.

-¡No! ¡No es nada! -respondía Edward interponiéndose entre la princesa y Alphonse, mientras movía de arriba hacia abajo los brazos como tratando de volar- ¿Po.... porque preguntas eso?

-¡No lo sé! -desviaba la mirada- Es que he escuchado muchas de esas armaduras y esta no suena igual, pareciera que no hay nadie dentro.....

Con las palabras de la princesa, Edward y Alphonse se pusieron pálidos, tensos y nerviosos! ¡No sabían que hacer!

-Quiero ver que es lo que....... -pedía la princesa.

Ella estiraba sus manos para alcanzar el casco de Alphonse, según ella, quería ver a la persona que había dentro de la armadura.

-¡No! ¿Que haces? -decía Edward deteniendo a la princesa.

-¡Solo le quitaría el casco! ¡Quiero ver su rostro! -exigía la princesa.

-¡No por favor! Xs -pedía Alphonse.

Edward tomo las manos de la princesa para detenerla, pero ella se liberó de su agarre y camino hacia Alphonse, extendió sus manos para alcanzar el casco, pero Alphonse retrocedía cada vez más, no miraba por donde iba y para cuando sintió; el ya había llegado a las cercanías de un árbol que tenía sus ramas muy bajas. Camino de espaldas y la cinta que colgaba de su casco se atoro en una de las ramas: quitándole el casco y dejando ver a la princesa que sus sospechas eran ciertas; no había nadie en la armadura.

-¡Esta bacía! -decía la princesa.

Ella con una mano lo señalaba y con la otra empuñada, se cubría la boca, tenía los ojos abiertos como platos y salió corriendo sosteniendo su vestido para mayor velocidad. Edward le paso su casco a Alphonse y salieron detrás de la princesa, ella corría rápido pero era porque tenía miedo, comenzó a correr aún más hasta que perdió de vista a los chicos.

FMA: el alquimista y la princesa!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora