Maratón de capítulos (2/4) Capítulo 38

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Comencé a subir las gradas hasta que llegue al segundo piso y me acerque a la puerta de Niall, sabía que hasta a él le había afectado la noticia pero no sabía a quien de los dos le afecto más. Toque su puerta a los 3 primeros toques no respondió hasta él último donde ya me había rendido y me iba a ir ya que pensaba que quería tener un tiempo a solas así que comencé a caminar cuando escuche que comenzó a abrir la puerta, me di la vuelta y lo vi; hay estaba con su vaquero de cintura baja color beige y su camisa blanca. Bajo su cabeza y luego la volvió a subir donde sus ojos se encontraron con los míos, comenzó a caminar hacía mí hasta que estuvimos en frente. En ese momento me sentía muy pequeña como una muñeca de trapo, estaba reteniendo mis lágrimas y ni siquiera podía decir nada porque sentía un nudo en la garganta porque presentía que si hablaba en cualquier momento iba a aparecer en mis ojos las Cataratas del Niagara así que prefería mejor mantenerme callada. Notaba como él comenzaba a acariciar mi mejía para luego tomarme de la cintura, atraerme a él y por último abrazarme. Puse mi cabeza en su pecho y adoraba ser en ese momento pequeña porque podía escuchar los latidos de su corazón. Ninguno de los dos se separaba, no quería que terminara ese momento, quería tenerlo conmigo, no solo ahora ni mucho menos solo mañana sino que lo quería junto a mí para siempre. Todas las cosas que se me cruzaban en la mente hacían que me sintiera mucho peor, él con sus giras, yo posiblemente en otro país, la distancia, nuestra relación oculta y otras cosas que quizás aun no llegaban hacían que quería quitarme todo ese peso de encima.

Comencé a llorar, ya no podía más aunque me doliera ver la realidad, no todos los cuentos terminan como deben de ser, siempre hay un nudo o problemática dentro de ellos y este es uno de esos momento que no encontraba como resolverlo. Lloraba y sollozaba, comenzaba a mojar su camisa para mientras que él tampoco decía nada solo se empeñaba a acariciar mi cabello; ninguno de los dos teníamos algo que decir, uno podía ser para no derribarnos en ese mismo momento con nuestra propia torre que apenas se sostenía, dos porque quizás no encontrábamos una palabra de consuelo y tres posiblemente porque no encontrábamos una solución a nuestro problema.

Pasamos así por no sé cuantos minutos, solo sentía que el tiempo pasaba rápido y lo único que en ese momento quería que se volviera eterno. Su cuerpo comenzaba a separarse del mío donde al final note como tomaba mis mejías y hacía que lo mirara a los ojos. Note que sus ojos estaban rojos aunque no había derramado ninguna lágrima en ese momento, con sus pulgares comenzó a limpiar unas cuantas lágrimas que seguían cayendo de mis ojos. Quería parar de llorar y ser fuerte como él pero no y algún momento pensé si dejaría de llorar como María Magdalena.

-Ya no llores, veremos como lo solucionamos. -Beso mi frente.

(...)

-Quiero que me cuentes ahora ¿qué mierda tienes?-Por décima vez me lo decía Chanel.

-Nada, solo estoy cansada.

-Te conozco bien y se que no es eso.

Asentí confirmandole a ella, pero como me conocía tan bien la loca que empezó a seguirme insistiendo y sabía que si seguía así nunca terminaríamos con su proyecto. Le dije otro par de mentiras más pero neles peleles ni se la creyó ni mucho menos cuando le dije que había visto un vídeo de youtube triste y que me seguía rondando en mi cabeza. Fue entonces que ella me golpeó con la almohada y me siguió golpeando con ella hasta despeinarme y ponerme cabreada por tanto deschongue que me estaba haciendo. Fue entonces que que agarre la otra almohada que estaba encima de su cama y yo ahora comencé a golpear. Las dos parecíamos niñas pequeñas, saltando en la cama y dándonos golpes con las almohadas; comenzamos a reír y empezamos a corretear por toda su casa hasta que nos cansamos y terminamos en su habitación de nuevo. Nos acostamos las dos a la par de la otra y miramos hacía el techo para mientras que ninguna de las dos decía ninguna palabra.

Adicta a mi primo [Terminada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora