CAPITULO 7.
Al momento en que los primeros rayos del sol alumbran la habitación, Evangeline se levanta para prepararse una buena taza de café en la cocina, para no despertar a la niña y así de esa manera aplacar los nervios provocados por la llegada de Gerardo y las buenas nuevas —que ella espera sean malas —que traiga consigo.
Toma de su taza sin dejar de mirar a la calle con pesar. Con el corazón agitándose dentro de su pecho. Justo en esos instantes de melancolía empieza a sonar el teléfono de la casa.
— ¿Diga? —pregunta con voz somnolienta. Para eso era también la taza de café, ya que con los nervios no pudo pegar ojo en toda la noche.
—Explica una cosa —por el otro lado se escucha la voz de su amiga Denise, quien luce ansiosa mas no preocupada, como ella pensaba que iban a ser sus amistades —, ¿Qué le hiciste al pobre de Ian para que llegara a darse de golpes contra la pared? —una sonrisa se dibuja en el rostro de la rubia al imaginar a su amigo de esa manera.
—Hola Angie, buenos días. ¿Cómo estás? —añade con sarcasmo la rubia ante la pregunta de su amiga —. Primero se saluda, ¿no crees?
—Lo siento, ¿Cómo estás Angie? —Pregunta de inmediato —, ¿Qué tal la vida en la ciudad?
—No estoy tan mal, pero tampoco puedo decir que estoy de maravilla —suspira —. La vida en la ciudad es distinta a la del pueblo, y más cuando una está viviendo sola. Lo bueno es que ya me hice a la idea y de esa manera puedo prevenir los asaltos con arma blanca.
— ¿¡Te han intentado robar con navaja!? —exalta la voz tan fuerte, que la rubia aparta el teléfono por unos instantes.
—Solo estaba bromeando —se carcajea al ver que su broma de mal gusto hizo espantar a la morocha.
—Pues sí que la vida en la ciudad te sienta bien, porque hace mucho que no te escuchaba reír tan sabroso.
—Tengo mis momentos —se aclara la garganta —. Y con respecto a la pregunta que me hiciste al descolgar el teléfono, Ian es un exagerado.
— ¿Define exagerado? —Evangeline de inmediato hace una mueca. Denise es la versión femenina de Ian en cuanto a la protección.
— ¿Sabes que tengo a mi cuidado una niña, verdad? —prosigue al oír una respuesta afirmativa de su amiga —. Pues bien, Sofía tendría la edad de Mía, si viviera. Y me he estado encariñando con ella.
— ¿Y esos no son motivos más que suficientes para que a Ian le dé un ataque?
—Esto es de lo más bello, ya tengo otro juez —susurra con sarcasmo.
—No está ni bien ni mal, Angie. Solo que si esto sale mal, la que va a salir perdiendo eres tú.
— ¿Por qué saldría mal? —Pregunta con un tono de voz cargada de pánico —. Y para que lo sepas, no veo a Sofía como si fuera mi hija. Bueno, antes sí. Pero ahora que he pasado más tiempo con ella, ha sido todo diferente —suspira —, ¿Qué más te dijo Ian?
—Respondiendo a tu pregunta, saldría mal en caso de que el papá de la niña te corra —no puede negar que esa idea le ha ido rondando por la cabeza en las últimas semanas. Pero como dice su psicóloga; no te preocupes por un puente que aún no has de cruzar —. ¿Y que más me tendría que haber dicho Ian? —por lo visto calló lo de la atracción que siente por Gerardo. Por lo menos es prudente.
—No nada más, eso era todo.
— ¿Qué más escondes güera? —le interroga con sutileza —. Porque a juzgar por ese tono de voz, es que hay algo más detrás de todo esto.
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Un Nuevo Comienzo
Storie d'AmoreToda historia tiene un final... pero en la vida, cada final es un nuevo comienzo. Que la historia termina al ver la palabra fin en los libros, o en los créditos musicalizados en las películas es solo una broma de mal gusto que nos han enseñado. Pues...
