Capítulo 5

23 3 3
                                        

Un día antes.

Apestas Henry, ninguno lo ha mencionado pero todos hemos notado el olor que emanas, no es un olor a suciedad ni a cualquier tipo de cosa, ni tampoco a uno de esos punes que te tirabas cuando te ponías nervioso antes de picarte con las abejas. No, este era un olor de descomposición, te estabas pudriendo por dentro y el olor es más fuerte cuando te curamos en la noche.

Revisando Facebook me apareció una publicación sobre perros que estaban discapacitados y usaban  un estilo de "sillas de ruedas" para desplazarse. Inmediatamente pensé en ti, abrí el enlace y vi que no eran tan complicado y que había varias fotos en que pastores alemanes las usaban y estaban aparentemente bien.

Se lo mostré a mis padres y no estaban convencidos con la idea, mi madre dijo que de esa forma no podrías ser feliz, porque si había algo que tu amabas era correr, siempre rápido y elegante. Como todo un pastor.

Pero la idea no desaparecía de mi cabeza, trataba de ingeniármelas para hacer un diseño que fuese de tal forma que te permitiera correr y estar acostado sin ningún problema, sin tener que estártelo sacando ni poniendo a cada rato. Lamentablemente no era Tony Stark, o no todavía por lo menos, pero eso no me impedía soñar, en tratar de buscar una solución para poder verte de pies de nuevo.


Henry.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora