Olvido de una noche inesperada.

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Te quiero, te quiero tanto que te lo repetiría hasta que te canses o hasta que no lo dudes ni un segundo, te quiero como no se quiere en estos días, porque te quiero con mi vida, te quiero con mi alma, te quiero con lo que me queda de mi corazón. Perdóname por haberte lastimado, por no haber cumplido con tus expectativas, por ser tan noble, por no ser capaz de pensar en nosotros, por todo, por cada cosa que he hecho mal, por ser tan raro, por hacerte derramar cada lágrima de tus lindos ojos cafés. Sólo quiero decirte que me pareces una chica estupenda, una chica genial, de las que no se topan por ciudades como yo, por mis calles, por todos los caminos que componen mi vida, y por esas cosas siempre voy a preferir tu felicidad antes que la mía. Te quiero, te quiero como no lo hacen las personas de hoy en día, te quiero con lo mucho y con lo poco que soy.

[...]

Ahora somos dos desconocidos, dos desconocidos que tienen toda una historia juntos, pero no unidos, sólo juntos, tu por tu lado con tu gente y yo anhelando que tus ojos fueran para mi, que tus palabras fueran para mi, que todo lo que cantas con tal sentimiento fuera para mi, pero no, así no pasan las cosas, pero a pesar de eso te quiero y te seguiré queriendo a cada instante de mi vivir, porque no eres sólo una que se atravesó por la calle, eres quien guarda lo que significa mis días felices, lo que me hizo sentir bien, sólo puedo decirte gracias, gracias por todo lo lindo que me has brindado, desde el día más gris, hasta el color más brillante del arcoíris.

Pequeña, si algún día te acuerdas de mí, recuérdame como aquel que sólo quiso verte feliz.




Notas de un escritor frustrado.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora