Capitulo VI: No mires hacia el pasado, esa ya no es tu dirección
¿Por que llorar por lo que ya fue cuando puedes sonreír por lo que es?
- ... Vamos a la caja de los cuentos porque Pinky cuenta muy buenas historias.
Y de nuevo volvieron a reír.
El ojiazul y el ojinegro caminaban por las calles mientras cantaban canciones de series de su infancia.
La chica de nombre Cintia los seguía de cerca, al principio se había negado a acompañarlos, a pesar de que quisiera hacerlo sentía que hacia un mal tercio, pero luego accedió, por que, como muchas otras chicas, fantaseaba con ver como dos hombres tenían sexo mientras ella los grababa y luego... Luego haría lo que sólo esas chicas hacen con esos vídeos, tal vez los vendería.
El chico rubio se había negado rotundamente a acompañarlos por un simple helado, era raro por que nunca le había fallado a Eben, y mucho menos cuando apenas había regresado, más no importaba mucho su ausencia.
El trio caminaba entre las calles como si fuera lo más normal del mundo, bueno, si era lo más normal del mundo, pero al ojiazul le sorprendió como el chico a su lado sabía ubicarse perfectamente, no era nuevo en eso ya que según le había contado había vivido ahí desde pequeño, pero, oye, cualquiera olvida las calles en un año. Otra cosa también se le vino a la mente: ¿Como un hijo de un millonario se paseaba como si nada entre las calles?, pero le pareció de mal gusto preguntarle.
Cuando por fin llegaron a la heladería se apresuraron en conocer los sabores, cuando por fin descubrieron el preferido cada uno pidió su helado.
- Me da un helado de galleta con fresa, por favor - pidió el ojinegro, a lo cual el ojiazul le dirigió una mirada de enojo, ¿Como se le ocurría pedir tan poco? ¡Si el ni siquiera lo pagaría!. Pero las ganas de que el ojinegro pidiera algo más se desvanecieron al oír a la chica.
- Yo, al contrario del chico a dieta de anoréxico quiero un helado de chocolate, con fresa, con vainilla y con gansito... Ah, y agreguele dos bolas de helado de rompope y una de capuchino... Ah si, y chispas de chocolate y galletas, dos galletas, por favor.
La mujer, de mala gana, les tendió sus helados y ambos los tomaron. Cuando el ojinegro estaba a punto de lamer el helado notó que Collin no se habia comprado uno para el, y le hizo la pregunta más obvia del momento.
- ¿No te compraste un helado?
- No, pero compre esto - dijo sacando de su bolsillo una cuchara para helados de color rojo, mientras la señalaba con su otra mano como su fuera el objeto más preciado.
- ¿Una cuchara? - Dijo el ojinegro sin poder ocultar su expresión de confusión.
- Sip, te enseñaré como funciona - no exhalo más aire hecho palabra, y con cuidado metió la cuchara en el helado y la sacó con un fino movimiento ya llena de la sustancia, la acercó rápidamente a la nariz del ojinegro y le embarró un poco en ella, sólo lo suficiente para que se notara y luego, como si nada hubiese pasado, se metió la cuchara a la boca con una sonrisa de diversión en su rostro.
El ojinegro soltó una risilla y justo cuando se proponía limpiarse su móvil sonó.«Mami»
Se alejó del grupo para contestar.
- Hola.
- Eby, te llamó solamente para avisarte que ya estoy en casa, te esperó aquí, Chars me dijo que preferiste caminar a regresar con el. Así que dime ¿Que tramas? ¿Ya conociste a alguien? ¿Cómo se llama mi nuevo nuero?
- ¡Mamá!,... Si, ha conocí a alguien - declaró y dirigió su mirada al ojiazul que tenía una sonrisa en el rostro por alguna cosa que la chica dijo, este sintió su mirada y al comprobar que lo observaba le sonrió del lado- es alguien lindo... Diferente... Único sería la palabra que lo define.
- Que bien, esperó y no pase lo que ocurrió con Gerardo - su madre calló al instante, había arruinado todo, y aunque ella no pudiera ver el rostro de su hijo para saber que expresión tendría, sabía que estaba totalmente serio, tal vez hasta enfurecido- Eb... Eben, yo no quería...
- No importa, te veo en la casa, adiós- nunca hablaba en ese tono, mucho menos a la persona que le dio la vida, pero su madre entendía el porque. Antes de colgar la llamada, su madre dijo algo más.
- Eb... Tienes que difuminar el pasado y saber que estas en el presente o, de lo contrario, arruinarás tu futuro y el de las personas que te rodean.Y colgó.
El chico sopesó la idea de retirarse inventado una excusa pero ¿Por qué?.
Dirigió de nuevo su mirada al chico ojiazul y a la chica regordeta, lo vio como una película, unas sonrisas reales, sinceras, ¿Por qué?, no había razón, guardó su móvil, sonrió y se dijo a si mismo: No veré el pasado, esa, esa ya no es mi dirección . Y lamió su ya derretido helado.Estaban a unas cuantas calles de donde el ojinegro vivía, la chica todavía estaba junto a ellos y no había dado una explicación sobre donde vivía.
- Me que aquí - dijo de momento la chica.
- ¿Por qué? - interrogó asombrado el ojiazul.
- Por que yo aquí vivo - dijo usando el mismo tono de asombro en su voz, solo que esta le añadió un suspiro dramático al principio.
- Ha, bueno, adios.- Los tres se despidieron y la chica le eescondio su número telefónico en la chaqueta al ojinegro, este si lo vería después, no se lo escondió pro morbo o por ligar, si no que fue por que la chica sabía que era necesario hablar. Y lo era.Ambos siguieron caminando y hablando de cosas personales, gustos o situaciones vividas. Durante unos segundos el ojiazul se quedó pensando en si debía o no acompañar a Eben hasta su hogar, ¿Que tal si era apresurado acompañarlo? ¿Pero, que tal si no?
Eben, por unos momentos pensó en lo mismo, ¿Seria atrevido que le pidiera que lo acompañase?, pero después de unos segundos su mente divagó en la idea de que haría en la tarde.
Todas sus ideas se destruyeron cuando llegaron al portón de la entrada de los condominios para ricos.
Ambos se dirigieron una mirada, pero nadie dijo nada, se proponían cruzar cuando el guardia de seguridad— un hombre de 40 años, regordete y con una actitud de estar orgulloso de su pésimo trabajo— asomó la cabeza y luego, con mucho esfuerzo por salir del reducido cubículo, se acercó a ambos.
- Señor, Bailey, buenas tardes. Pase
- Hola, Joanet, hoy tengo compañía, dijo y dirigió una mirada dulce hacia Collin.
- Me temo que no podré dejarle pasar sin la autorización de sus padres, y para eso necesita traer su tipo de sangre y acta de nacimiento, órdenes de sus padres.
- Bueno, pues, cuidate... Nos vemos en el colegio... Adiós - dijo tartamudeado el ojinegro, y con mucho cariño y delicadeza le plantó un beso en la mejilla, Rosando la comisura de sus labios.
- Si, Nos vemos - fue lo único que atinó a decir el ojiazul.
Ambos dieron media vuelta y siguieron sus caminos, dirigiéndose miradas a sus espaldas.El chico estaba más que lejos de su casa, ya que al acompañar a Eben había tomado el rumbo contrario a su vivienda, ahora tendría que caminar hasta el colegio y luego del colegio a su casa... ¡No!, hizo señas a un taxi y este se detuvo, Collin lo abordó, se acomodó, dio la dirección, y con cuidado y cariño, colocó su mano en el punto exacto donde la calidez de los labios de esa maravillosa persona se había posado.
Hola ¡!
Se que me tarde demasiado en subir este capítulo, pero no diré excusas, sólo aquí esta, disfrutenlo ¡! Si tengo orrores ortográficos tendran que disculparme por que no lo revise, pero bueno, hasta luego, subiré otro la próxima semana o esta si me da tiempo.
Adiós Corazones heteromosexuales
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Cuando la vida te lleva la contaria.
RandomLa vida no es una montaña rusa. La vida es tan solo un ciclo, por ello debemos aprovechar las cosas que son pequeñas, los pequeños detalles, los pequeños momentos porque esos, y solo esos detalles, son los que vale la pena vivir. Novela de BL entra...