Capitulo 59

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Comencé a reír ante la gran marca roja que había dejado sobre su cuello


—Creo que se nota un poquito— le dije aun riendo ya que ese 'poquito' no era para nada diminuto.


Se separo riendo de mí y se arrodillo  en la cama para poder verse en el espejo colgado en la pared.


— ¿Poquito?— dijo con la boca abierta — ¿Amor desde cuando te convertiste en vampiro? — seguía riendo, regreso y se volvió a acomodar sobre mi, sosteniendo su peso en sus codos

.

—Shh...— le dije riendo —Se van a dar cuenta— toda la familia de Peter estaba a solo unas habitaciones. Y fácilmente se podrían escuchar nuestras risas.


— ¿De qué te transformaste en vampiro?— pregunto irónico —Claro que se van a dar cuenta— señalo su cuello


—De eso y de que estamos en la misma habitación— afirme riendo —No creo que sea algo lindo que alguien venga y me encuentre asi— señale mi ausencia de vestimenta


—Para mí si es lindo que estés asi...— mordió su labio inferior


—Ja Ja— dije sarcásticamente —Sabes no es justo...— le dije fingiendo estar molesta


— ¿Que no es justo?— me miraba divertido


—vos  aun conservas toda tu ropa y yo... pasando frio— era completamente mentira el cuerpo de Peter me brindaba la temperatura perfecta. No sentía ni frio, ni calor. Simplemente perfecto.


— ¿Pasando frio?— dijo incrédulo —Me hubieras dicho antes... yo puedo cambiar eso muy fácilmente...— dirijo su rostro a mi cuello nuevamente donde reanudo su acción pasada. Besaba y mordía lentamente una de las partes más sensibles de mi anatomía. Sentí la punta de su lengua tocar mi piel y poco a poco comenzó a deslizarla hasta mi clavícula. Acción que provoco que se erizara mi piel por completo, era más que obvio que el 'frio' estaba desapareciendo.


Siguió con sus besos por la loma de mis pechos hasta mi abdomen. Yo seguía acariciando su cabello mientras que solo disfrutaba de las caricias y besos que Peter esparcía por todo mi cuerpo. Tome el borde de la playera de Peter y me deshice de esta, y asi permitiéndome sentir su tersa y tibia piel sobre la mía.


Teníamos que parar. Toda nuestra ropa se encontraba en el piso excepto nuestra ropa interior inferior.


—Peter no podemos seguir— le dije haciendo un enorme esfuerzo por contener mis jadeos y gemidos


—Si podemos...— contesto agitadamente sin separarse de mi cuello mientras que con sus dedos jugaba en la parte baja de mi abdomen. Introducía un dedo por debajo de mi prenda y después lo sacaba haciéndome enloquecer.


Lo tome de la barbilla y lo atraje a mis labios mordí estos levemente. Ya no podíamos detenernos. Poco a poco comenzó a bajar mi última prenda, cuando un fuerte sonido como de cristal contra el piso nos alerto.

EL NIÑERODonde viven las historias. Descúbrelo ahora