Mike siguió asistiendo al trabajo, su vida era la misma de siempre, solo que ahora un poco más vacía, sus ojos no brillaban; a duras penas irradiaban luz cuando diseñaba que era su única pasión viva, ya nada era igual y entre tantas lamentaciones internas, no sabía cómo afrontar su futuro.
Un viernes salió en la noche, y sintió una presencia tras de él, trato de apresurar el paso, pero sin importar que tanto intentara huir de la situación, era una confrontación inevitable, su corazón latía con fuerza, mientras la adrenalina que hacia sudar todo su cuerpo lleno de excitación temerosa, le hizo detenerse, fue ahí cuando el persecutor tomo rostro, un señor de mediana edad cuya expresión lucia apresurada, un poco nerviosa y desfigurada por el afán de obtener algo: "¡Dame la mochila!" - decía una y otra vez, Mike logro pensar en algo, -si me rehusó podría matarme- fue entonces cuando puso resistencia, miro desafiante al agresor y le dijo con ojos muertos:
- ¿Por qué debería? - entonces dejando de lado el miedo, vio con más detalle a su "asaltante", notando que él estaba en completo pánico, de alguna manera esto le causo gracia haciéndole soltar una risilla arrogante, para provocarle más rabia, y también para sentirse superior, no se iba permitir morir atemorizado. El señor que sostenía el arma con su mano temblorosa, reacciono ante la burla y disparo gritando desesperado.
- ¿Hasta tú mi "víctima" piensas humillarme? ¡no me tomes al ligero maldito imbécil!
La bala entro en su pecho, Mike sintió caerse en el suelo como si fuera en cámara lenta, no podía respirar, dolía mucho, y se arrepintió de haber tomado esa estúpida decisión, pero antes de morir quiso pedir perdón a Dios, y mientras se esforzaba por no perder la conciencia, vio cómo su agresor le propinaba patadas lleno de furia, luego cuando sus ojos empezaron a cerrarse, logro ver como la silueta del ladrón desaparecía en la oscuridad sin llevarse la mochila; pensó que había terminado todo y por un instante se sintió en paz, un frio fúnebre atravesó su cuerpo y resignado se rindió ante la muerte, quedando por último en sus oídos los gritos desesperados de una dama desconocida, gritos desesperados... gritos de auxilio...
En su estado de inconsciencia todo trataba de su vida, lo que se hizo, lo que no, y un miedo innegable ante lo desconocido, todo parecía un sueño era tan tranquilo y extraño que Mike pensó que de verdad había muerto. De repente sintió una que una fuerza potente traía dolor a su pecho, lo jalaba hacia adelante, y pronto empezó a oír voces lejanas de las cuales no entendió una sola palabra, después de esto, todo se quedó pacifico, las voces se fueron dejando un acogedor silencio y sin más que hacer, en su mismo "sueño" cerro su mente para dejar de pensar y dejarse perder en lo que él creía, era la muerte.
Luego de la nada, sintió dolor, no debería ser así se suponía que estaba muerto, el dolor incrementó conforme la idea de estar aún vivo se hacía más factible y fue entonces cuando despertó, con la mirada al techo un poco desconcertado por su situación actual, entonces giro la mirada para ver su pecho completamente vendado y su mano llena de tubos y vendas, luego dirigió su visión a la ventana y en un estado total de confusión, lo primero que pensó fue -¡no puede ser! Aún estoy vivo...
Resignado ante la idea, cerro sus ojos una vez más queriendo morirse, aguantó la respiración, pero su cuerpo a diferencia de su alma, aun quería seguir con vida, y su voluntad no era lo suficientemente fuerte como para no permitirlo, una la grima de frustración rodo por su mejilla, lagrima que no alcanzó a caer debido a la intercepción de una cálida mano, era Karen, quien con una sonrisa angelical y la menor idea de lo que estaba diciendo, pronunció tres palabras que le hicieron llorar más... "todo estará bien". Entonces Mike tomo un respiro hondo que le hizo doler el pecho, tomo la mano de Karen con dificultad y sin poder controlar sus emociones empezó a susurrar:
- No es fácil, las lágrimas llegan sin ser invitadas, no es fácil, mi alma se quiebra a cada instante, no es fácil, me quiero morir, no es fácil, siento furia, no es fácil, me estoy ahogando, no es fácil, no quiero esto... -- Empezó a subir el tono-- no es fácil, no es fácil, no es fácil, ¡no es fácil!... no puedo parar de repetirlo, pero... aquí estoy, respirando, caminando aun cuando no quiero, escuchando esta canción que es mi vida y que me hace llorar, aquí estoy, con la nariz llena de mocos y los ojos inundados de lágrimas que no quieren salir, aquí estoy, sigo aquí, ¡lo sé! pero no me encuentro... ¿Quién soy? ¿Qué debería hacer?...
Karenlo miro con tristeza, al ver a un hombre como el, tan temeroso como un niño,entonces, sin saber el porqué, lo abrazó y mientras Mike no salía de suasombro, lo sorprendió aún más cuando la escucho decir "No importa si no sabesa donde ir, hoy es hoy, y hoy estás conmigo, así que no hay nada que temer",Mike devolvió el abrazo con la poca fuerza que tenía, y sentía dolor, muchodolor, pero no quería dejarla ir, noquería estar solo de nuevo, y en esta mezcla de emociones, se quedó dormido,con una sensación extraña, pues por primera vez en mucho tiempo, estabaacompañado.
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Desde su perspectiva
RomantikBuscando encajar en este mundo, Mike ha creado dos personalidades en su cabeza. ¿Cual será la verdadera?
