Daisy se quedó viéndole, él estaba muy apuesto con su traje negro hecho a la medida, su altura y complexión grande, lo hacían lucir distinguido, estaba afeitado y olía bastante bien, su cabello negro divido por el lado derecho, formaba un fleco un poco largo que reposaba sobre su frente; mientras intentaba ponerse la corbata, se veía del todo inútil, y el verle así de encartado le causo ternura, entonces se acercó a él (quizás sin pensarlo lo suficiente) y le quito la corbata de las manos, se colocó enfrente de él evitando a toda costa el contacto visual, ya que se moría de vergüenza de pensar en la situación en que ella misma se había colocado, podía sentir la respiración de Mike acelerarse un poco a pesar de su lamentable esfuerzo por ocultarlo, ella se concentró en hacer rápido lo que se había propuesto para alejarse, había un silencio incomodo, el cual animo a romper diciendo diciendo:
- Eres una mujer demasiado guapa, hoy te ves deslumbrante con ese vestido.
- Gra-Gracias, tú también te ves muy bien -- Respondió ahogada como si estuviera falta de aire--
Mike vio a Daisy sonrojarse hasta las orejas y sus manos temblar por su comentario, ahí supo a que ella era consiente de él y eso le encantó, sin pensar, tomo su barbilla y le hizo alzar la mirada, sus ojos café color miel lucían confundidos, pero no hizo esfuerzo por apartar la mirada, ni rechazar la mano de Mike que con suavidad se movía hacia su oreja jalándola despacio hacia el quedando a total merced de él. Daysi no sabía que estaba haciendo, en un segundo tiró a la basura todo ese trabajo arduo para evitar aflorar sus sentimientos, por otro lado Mike se sentía en el cielo y solo deseaba probar esos labios rosa carnudos y suaves. Sin apartar la mirada uno del otro, sus rostros se encontraron, primero tocaron sus frentes, luego sus narices y por ultimo con la duda de dar el siguiente paso, sintieron su respiración hasta que embriagados en deseo se dieron un pequeño beso, Daisy reacciono ante esto y trato de alejarse, para recuperar la razón, pero Mike tomo su cintura acercándola a él con fuerza, la provocó a gusto con la mirada, para luego acercar sus labios con necesidad de un beso más, rendida ante la tentación, saboreo los labios de Mike por varios minutos, luego Daisy abrió la boca, permitiendo que la lengua de Mike entrara a jugar en ella, cada beso era más intenso que el anterior, y de un momento a otro, sintió que sus rodillas se debilitaban ante la excitación, dejando caer su cuerpo sobre Mike, quien tocándola con toda la libertad que añoraba hace meses, le hizo sentir su erección mientras la besaba una y otra vez, esto le sacó un gemido de placer a Daisy dejándola casi que indefensa ante el entusiasmo del momento, él la tomo enérgico contra su pecho y la llevo al sofá para sentir sus besos y caricias con más comodidad, justo cuando lograron “ponerse cómodos”, sonaron los celulares de ambos al tiempo, y despertándolos de aquel estado de inconciencia sexual, Daisy se separó de Mike algo brusco y ambos revisaron los celulares, los mensajes eran de Jorge quien les solicitaba se apresuraran a llegar al evento ya que la mayoría se encontraba presente y estaban por llegar los invitados principales.
Al terminar de leer el mensaje de su jefe, Daisy se acercó a Mike sin decir una sola palabra, arreglo la corbata dándole una leve sonrisa de aprobación, y luego fue al baño a retocarse el maquillaje desecho por sus besos, entre tanto Mike (furioso con Jorge) fue a tomar agua fría buscando bajar la “emoción” de su cuerpo, mientras en su cabeza lloraba de alegría por lo que había logrado, sin embargo, le preocupaba el silencio de ella, pues según como había actuado hace un momento, parecía querer dar a entender que aquellas caricias nunca debieron haber existido. ¿Esos besos significaban que eran novios? pensó un poco preocupado, tendría que preguntarle rápido, antes de ella se arrepintiera.
En el baño Daisy estaba atónita por lo que acababa de suceder, estaba preocupada, alegre, emocionada y aterrorizada por todo ese despliegue de emociones, nunca había tenido a Mike tan cerca, sentir sus músculos, su aliento, sus caricias, sus besos, la sinceridad de su corazón palpitando contra su pecho, había sido todo un deleite, ya no podía pensar en alejarlo, su corazón no le permitía hacerlo, y por ello ahí en ese preciso instante decidió darle una oportunidad; al salir del baño, donde se demoró varios minutos arreglándose y pensando cómo darle la cara de nuevo a Mike, llamo la atención de su “amigo” para que supiera que estaba lista, él se apresuró a hablarle a lo cual Daisy le hizo un gesto para que guardara silencio, él quedo un poco cohibido bajando la mirada, luego ella tomo la mano de Mike entrelazando sus dedos, y con los ojos llenos de picardía deposito un suave beso en la mejilla de Mike diciéndole al oído:
- ¿No vamos ya? Jorge morirá si no llegamos pronto.
Mike le miro complacido por el contacto y asintió encantado por la nueva actitud de su amada, aun si ella no le había permitido “poner las cosas serias”, le había dejado la puerta abierta, para seguir conquistándola y eso era suficiente para él, por lo menos por ahora…
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En el momento que los susodichos llegaron al salón, Jorge respiro aliviado, pues conociendo la personalidad de sus dos amigos, estaba casi seguro que lo dejarían plantado; los estaba recibiendo con un leve regaño y en ese momento entraron los clientes, envueltos en el mismo aura de elegancia que encajaba perfecto con la del lugar, un hombre refinado, alto, macizo , de ojos cafés claro y cabello canoso, su acompañante una mujer con estilo de reina, su vestido negro ajustaba a su cuerpo de Barbie operado hasta la punta de la nariz, su cabello recogido con un moño extraño, dejaba caer unas cuantas mechas de su dorado cabello sobre su casi desnuda espalda, en cuanto su cara, era fina y estirada, tenía una nariz respingada y ojos verdes, penetrantes y orgullosos. Al entrar en la estancia, llevaba el mentón alto cual y si estuviera mirado su plebe, a la espera de que el sirviente principal fuera a su encuentro; Jorge se forma casi literal corrió a su encuentro y los llevo a las primeras mesas del recinto donde también se encontraba su esposa un tanto nerviosa.
Daisy y Mike se fueron a hablar con sus colegas en búsqueda de un poco de comodidad en medio de ese ostentoso escenario, pocos minutos después, Jorge llamo a Mike a la mesa donde estaba con los empresarios, él en verdad no quería ir, más bien quería salir corriendo de ese lugar (no le gustaban las fiestas, ni mucho menos conocer gente de apariencias), sin embargo, al ser una petición imposible de rechazar, decidió arrastrar a Daisy con él para hacer el encuentro más llevadero, además que consideraba que ella tenía mucho crédito del trabajo realizado. La llevo de la mano con una sonrisa pintada en el rostro evitando su escape y cuando estuvo a la vista de los invitados (momento en el cual ya Daisy no podría marcharse), la soltó de forma tan natural, que nadie percato de que fue llevada de forma obligada.
Al llegar frente a ellos, Jorge se encargó de presentarlos por rango.
- Estas dos personas fueron las principales involucradas con la campaña, el señor presente es el diseñador principal Mike Marques y la señorita es su aprendiz Daisy Quedara.
- Mucho gusto -- se adelantó el elegante señor quien quedo sorprendido al ver a Daisy, esto incomodo a Mike quien se apresuró a tomar la mano extendida del invitado—mi nombre es Edward Tachibana y mi esposa…
- Yo soy Alexandra Mizutani-- Fue interrumpió un poco aireada a su esposo-- la dueña de Makoret, encantada de conocerlos, les he hecho llamar porque estoy muy a gusto con su trabajo y deseo felicitarlos por su esfuerzo.
- Muchas gracias -- respondieron Daisy y Mike haciendo una leve reverencia--
Edward no paraba de ver a Daisy como si tratara de identificar un viejo conocido, se notaba a leguas que quería preguntar algo, pero justo cuando se le vio animado a hacerlo, su esposa despacho a los dos jóvenes diciendo:
- Bueno, espero mucho de ustedes en el futuro, por ahora, deseo que disfruten de su merecida celebración.
Los chiscos se despidieron con rapidez y con esto fueron liberados de aquel incomodo encuentro, ambos con dudosos del raro comportamiento del señor Edward. De ahí en adelante no hubieron grandes acontecimientos; después de la partida de la distinguida pareja, todos aprovecharon para relajar el ambiente y bailar un poco, ocasión que Mike no desaprovecho para estar cerca de su amor, a pesar de su poca habilidad en el baile se divirtieron varias horas.
Al final de la noche entraron juntos a su edificio y a la hora de despedirse, se dieron un pequeño beso que más tarde le procuró los más calientes sueños a Mike.
¡¡Hola amigos!! Decidí darle una oportunidad a Mike con Daisy, sentía que el personaje me lo pedía a gritos jajaja ¿Que tal les parecio?
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Desde su perspectiva
RomanceBuscando encajar en este mundo, Mike ha creado dos personalidades en su cabeza. ¿Cual será la verdadera?
