Tres días después dela celebración, llego a la oficina Edward sin previo aviso, Jorge salió a recibirle, pero en esta ocasión, no era a quien buscaba.
- ¿Se encuentra la señorita Daisy?
- Claro que sí, se encuentra en la oficina 13 del segundo piso, ¿puedo preguntar para que la necesita?
- Es algo privado --respondió serio--
Jorge se preocupó por esa discreción tan tajante e insistió en saber acerca de lo sucedido mientras se dirigían hacia la oficina, pero no logro sacar nada de información. Al llegar a su destino, le pidió a Jorge que se mantuviera al margen, al igual que pidió a Mike que saliera de la oficina, este último no quería dejarlos solos, pero Daisy le tranquilizó diciéndole que después le contaría que lo que sea que fuera a decir Edward.
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Entre tanto en la habitación Daisy estaba sentada en frente Edward, se quedaron en silencio unos minutos y cuando ella se mostró impaciente por la incómoda situación, Edward abordó el tema de forma bruta.
- Tu madre es Rosa Quedara ¿Cierto?
- Si --Respondió alterada ya que no se permitía a muchos hablar de su madre -- ¿Qué con eso?
Edward se sorprendió ante su reacción agresiva e indicó:
- Eres igual de vienta que Rosa… -- dijo un poco divertido--
- ¿Qué sabes tú de mi madre? – expreso esta vez nerviosa y alterada--
Edward tomo asiento a un lado de Daisy, tomó una honda respiración y dio un largo suspiro como si estuviera a punto de saltar al precipicio, de esta forma con la mano le hizo una cara que pedía paciencia dijo:
- Necesito que me prometas que me escucharas hasta el final.
- Está bien -- contesto sin pensarlo dos veces--
- Hace 22 años --prosiguió Edward con tono suave—cuando conocí a Rosa en Estados Unidos en la universidad, ella tenía 24 años y provenía de España y yo con 25 era un intercambio de Japón, ambos nos conocimos cuando estábamos por terminar la maestría en negocios internacionales, gracias a unos en común ya que de no ser por ellos nunca hubiéramos hablado, ella era hermosa, inteligente, extrovertida y al mismo tiempo seria, para mí, una mujer magnifica en todo el sentido de la palabra.
- ¿A dónde quieres llegar con todo esto? -- Interrumpió Daisy, presintiendo enojada la identidad del hombre sentada a su lado --
- Eres inteligente -- comentó el hombre sabiendo que ella estaba a la defensiva—recuerda que prometiste escuchar hasta el final…
>> Teníamos muchas cosas en común, nos gustaba la misma música, las mismas actividades, teníamos los mismos sueños y fue fácil enamorarnos, cuando nos dimos cuenta, ya éramos toda una pareja feliz y ansiosa del futuro, sin embargo, faltaban pocos días para acabar nuestras carreras y cada uno debía volver a su lugar de origen, ella me propuso quedarnos y empezar a trabajar juntos para formar un hogar, me extrañe por su repentina invitación y la rechacé explicándole que para mí no era fácil, pues yo tenía mucha presión de mi familia quien pedía que volviera para hacerme cargo de la empresa de mi padre.
- ¿Por qué no la llevaste contigo? – pregunto Daisy con un tono (involuntario) de reclamo lastimero--
Edward bajo la mirada y respondió avergonzado.
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Desde su perspectiva
RomanceBuscando encajar en este mundo, Mike ha creado dos personalidades en su cabeza. ¿Cual será la verdadera?
