Cap.40 " FRUSTRACIÓN "

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  Estaba destrozado, no, más que eso, su corazón ya no podía sentir nada más que dolor. Su departamento estaba tan oscuro como lo que tenía en su interior. No podía respirar bien por los sollozos y ahí es donde Hoseok se dio cuenta lo importante que era Taehyung para su vida, y lo idiota que había sido por todas esas veces que se negó a corresponder esos inocentes y sinceros sentimientos que el castaño le había entregado con tanta dulzura y encantamiento.
"eres el único" pensó el azabache, y era cierto, jamás en su vida se había sentido tan perdido, tan desgraciado en toda su existencia. Ahora era una hoja flotando por el aire, sin dirección ni camino correspondiente, solo lo que el viento quisiera, nada más, sin poder hacer nada.
"ya no me querrás nunca más" se llenaba de frases en su mente, recordando a cada segundo los ojos de odio y tristeza del moreno, una mirada que jamás pensó que le podía calar tan fondo en su insensible corazón. "TE ODIO HOSEOK" aun podía escuchar muy bien esa exquisita voz que le había dado espasmos cada vez que gemía, diciendo esas palabras, palabras que sabía muy bien el azabache que eran verdad. Su desesperación y celos habían llegado tan malditamente en la superficie de su mente que no pudo contenerse a pegarle a Yonghwa, no quería verlo al lado de SU chico, no quería que lo tocara, que ni siquiera lo mirara. No quería que Tae pensara en otra persona que no fuera Hoseok. ¿Era mucho pedir? Tal vez si, ya que al recordar todas esas veces que el azabache se había comportado horrible con el pequeño castaño, el mayor sabía que no se lo merecía por ningún motivo.
-Taehyung –susurró entre sollozos, sintiendo como su garganta tenía el nudo poco común y su cuerpo tiritaba en dolor y pesar, la melancolía lo había invadido y ya eran las 4 de la mañana, más de 5 horas llorando, descontroladamente, rogándole a todos los dioses que Tae lo perdonara. –Te amo –dijo, fuerte y claro, con el corazón acelerado, aun no podía creer que le estaba entregando su amor a alguien, Hoseok, el chico malo, el rebelde de la escuela, el Jung descarriado, el hijo menor pero malvado de la compañía Jung, el idiota con las mujeres, el imbécil con los hombre, el maldito que le quebró la nariz a GD, el alcohólico y drogadicto J-hope, el líder de la pandilla temida de la escuela. Hoseok. Hoseok estaba total e irrevocablemente enamorado por su opuesto, Taehyung, el aliencito más querido de Daegu, el buen hijo, el querido, el perfecto para las materias, el esforzado y perseverante joven, el cariñoso y solidario TaeTae, el chico bueno, Taehyung.
Los dos días de clases que quedaban habían pasado lentos y desagradables, el azabache no había ido a clases en todos esos días, ni tampoco quería, ¿de qué servía?, no iba a ver a Tae y lo único que quería era eso. Estaba dado vueltas en su departamento como un león enjaulado, queriendo salir, ir a la casa de su moreno y agárralo, tocarlo, besarlo, hacerlo suyo como siempre lo hacía, escuchando esos gemidos y llegando a tocar su punto, mientras que este grita su nombre y se va en el mismo tiempo que él. Quería tener más que sexo con el castaño, quería hacerle el amor, de esas acciones que se dan besos entre medio de embestidas, que se dicen te amo mientras se miran a sus ojos, se tocan, se sienten, eso quería Hoseok. Y lo quería ahora.
No había dejado pasar ni a Jin ni a Suga, los dos muchachos habían venido pero el azabache no quería hablar con nadie, su vida estaba hecha un caos como nunca antes, y no quería ver a nadie.
-Te necesito –habló con desesperación el mayor mientras estaba en la ducha, masturbándose y tocándose donde más le gustaba, donde la lengua de Tae había pasado una veces. Apretando su pene con su mano, arriba hacia abajo, imaginándose a Tae, cuando este lo miraba con esos ojos lleno de lujuria y deseo –Te amo –decía mientras cerraba los ojos y dejaba su espalda en la fría pared, tratando de disfrutar el placentero momento, creyéndose al moreno ahí, tocándolo y besándolo. El agua de la ducha caía cálidamente en su ardiente cuerpo y en un cerrar de ojos, Hoseok se fue, dejando caer el semen por la bañera. –Taehyung –gimió en su orgasmo, tratando de que no le salieran lágrimas por lo que había hecho. El simple hecho de pensar que era una mentira lo tenía mal. Un sustituto, al azabache no le gustaba masturbarse, para eso tenía a su séquito de admiradoras y admiradores que estarían con él. Pero... Nadie lo podía hacer sentir como lo hacía el castaño, y eso era lo más triste de todo.
Ya era lunes y el azabache estaba muriendo por dentro, habían pasado unos 4 días después de su pelea con Yonghwa y estaba seguro que Taehyung quería más días para él solo, sin un chico malo merodeando... Lo cual Hoseok no dejaría que pasara.
"Va a saber que significa estar en mi corazón" pensó al entrar a la escuela. Por primera vez en todo el año, se había hecho un peinado decente, moviendo su presente cabello de la frente hacia atrás, y estilizando su rostro al mostrar sus cejas y su blanquecina faz. Su uniforme estaba bien puesto y sus zapatos lustrados, parecía un alumno ejemplo. Esto no pasó desapercibido por el cuerpo estudiantil, quedando asombrados y algo enamorados por el nuevo look del joven azabache.
-Sabes que necesitas más que una ducha para recuperar a TaeTae, ¿cierto? –le susurró Jin en su oído, irritando de inmediato al rebelde y volteándose para enfrentarlo.
-Lo sé, no necesito tu ayuda, y para que sepas... -agregó –si lo quiero recuperar o no, es cosa mía.
-Agh –suspiró cansado el mayor, mirando con entretención al otro -¿por qué no confiesas ya que estas de rodillas por Tae? Todos lo sabemos, solo... acéptalo.
"jamás" pensó el azabache, no quería sonar débil en frente de su amigo, no quería ser el idiota enamorado, aunque ya estaba más que claro su posición frente a los hechos.
-Lo que sienta por Taehyung, no es tu asunto –murmuró, se dio vuelta y ni siquiera se dedicó a escuchar lo siguiente, solo caminó. No tenía tiempo para sermones, no quería escuchar lo idiota que había sido. Porque si empezaba a recordar todos esos momentos, su valentía se desvanecería en un segundo, quedando como un león indefenso frente a cazadores. No, ahora no podía ser así, tenía que ser fuerte, tenía que tener el coraje que Taehyung tuvo con él.
El día había pasado extrañamente lento, Hoseok solo veía para afuera de su ventana mientras los profesores hacían clases, por alguna razón, no encontraba al moreno por ningún lado, ni siquiera a Jimin o Henry, solo había visto a Jung Kook al final de un corredor en la primera hora, pero este solo lo miró, y corrió a otra parte. Extraño, muy extraño. Hoseok quería ver al castaño, hablar con él, tocarlo por lo menos unos segundos, oler ese exquisito aroma que se esforzaba en tapar con bufandas, pasar sus labios por ese cuello, y hacer gemir al aliencito, escuchando esa voz que le hacía estremecerse de pies a cabeza, ¿cómo es que podía llegar a ser tan deseada una persona?.
-HOSEOK! –gritó su profesor, el azabache salió de su ensueño y miró atareado a su receptor. –Te he llamado unas 3 veces y aun no me respondes. –le habló, el joven se puso derecho en su puesto, pestañeo un par de veces para despertar de sus alucinaciones y observó donde estaba apuntando el dedo del profesor. "¿Estoy en biología?" pensó, tratando de recordar algo de la materia. -¿Qué es la gametogénesis? –preguntó, con una hastío visible en su rostro. El joven trago saliva un poco más difícil de lo normal y trató de calmarse, no porque no supiera la respuesta, era fácil, si no que era porque su "chico malo" interno quería abalanzarse sobre el profesor y darle unos buenos golpes para irse rápido de allí.
-Es la división de las células sexuales –respondió, escuchándose un 'ooh' de la clase y con un profesor algo más calmado.
-Toma atención en mi clase, Hoseok, sabes que estás peligrando, no te quiero acá otro año. –Y eso fue todo para lograr sacar el rebelde que el azabache llevaba dentro. Se paró firmemente, tomando todas sus pertenencias, con una mandíbula tensa y un cuerpo rígido de furia, se fue de la sala, cerrado la puerta rápido y fuerte. No quería terminar el día con golpes, pero... No podía evitar que solo un día alguien no le llamara la atención, siempre hacía algo mal.
Cuando la campana sonó, Hope estaba esperando en el baño, tratando de calmarse y pensar las cosas que le estaban sucediendo, y en todos esos pensamientos esta un dulce Tae merodeando por ahí.
El azabache ya estaba en la puerta de la escuela cuando vio a esa persona, un castaño, algo moreno, con una sonrisa inocente, pero que detrás se encontraba un idiota de primera... Yonghwa. El joven se sorprendió de ver unos moretones por sus ojos y mejillas, con un tono morado que le cubría la cara. Y todo había sido culpa de los celos incontrolables del azabache. Podía observar como este estaba esperando a alguien, su cabeza estaba agachada mirando su celular y se le notaba una pequeña costra en la esquina de su labio, labio que Taehyung probablemente estaba besando. Como un puñetazo en el estomago fue ver llegar a Tae frente de Yonghwa y que este le desarmara su cabello. Se veían felices, riéndose y con un moreno tocándole las mejillas al universitario, haciendo que este mostrara su rostro, mostrándole los golpes de odio de Hoseok, mientras que este miraba todo de lejos, tiritando en furia, con sus puños cerrados fuertes, un entrecejo visible, la mandíbula rígida, y golpes de celos por todo su cuerpo, queriendo abalanzarse a esa pareja, separarlos, llevar a Taehyung lejos, tomarlo entre sus brazos y hacerlo de él. Queriendo escuchar ese "Te amo" del castaño.
El menor tomó la mano de Yonghwa y lo dio vuelta, caminando afuera del colegio con él a donde Hoseok no sabría nunca.
El azabache estaba celoso, muy... muy celoso.
La noche era infinita, para el reloj mundial era un minuto, pero para la mente del rubio eran horas, horas en la cual solo podía pensar en que Tae lo estaba haciendo con Yonghwa en esos momentos, seguramente lo estaba tocando donde el azabache lo había hecho, seguramente había pasado sus labios en el sensible y exquisito cuello del menor, mientras le tocaba ese estomago, pasando hasta su entrepierna y sintiendo ese gemido de deseo del castaño. Su mente solo daba vuelta en esos dos, pesadilla tras pesadilla. No, no quería que el universitario sea lo que Hoseok había sido, no quería que el universitario tuviera ese poder con Tae, hacerlo estremecerse con solo un susurro en su oído, hacerlo sentir en el séptimo cielo cuando tocara su próstata, haciéndolo sentir infinito cuando le daba besos. No, quería ser el único del menor, el único.
Se le pasó un tiempo por la cabeza que podía ir a perder su "frustración" aun lugar, por ahí, donde siempre iba, donde sabía que cualquier persona estaría dispuesto para estar un noche con él, pero... El solo pensamiento de tener a otra persona entre sus brazos que no sea el dulce y sexy castaño, lo enloquecía. –Te amo. –susurró, mientras pasaba su mano por su pijama y debajo de su ropa interior, tratando de no pensar en el idiota universitario y solo en ese exquisito moreno. –Te amo –decía con cada masturbación, agarrándose con fuerza y con algo de culpa por pensar en el inocente alien. –Te amo –murmuró, cerrando los ojos con fuerza, mordiéndose el labio, sintiendo como su corazón se aceleraba con cada bombeo que le daba a su pene, alzando las cejas al momento que veía a ese moreno sonriéndole, tratando de escuchar esos gemidos, tratando de sentir esa lengua contra la suya. –Ahhh, Taehyung –gritaba de placer y deseo, lo necesitaba con él, ahora mismo, podía sentir como ya estaba en el final después de un tiempo de toqueteo y quería solo al castaño arriba de su cuerpo. –AAAH! TAE! –gimió su orgasmo, estremeciendo todo su cuerpo al momento que el semen salía de su órgano. Mientras recuperaba la respiración y se limpiaba con una toalla, se sintió cansado, queriendo dormir y tratar de olvidar. –Te amo –susurró al principio de entrar a su sueño.
-No hay avance, ¿ah? –le preguntó Bang en el casino, viendo como el azabache tenía unas ojeras visible y una frustración palpable.
-Cállate –le gruñó el otro, comiendo silenciosamente mientras sus amigos hablaban de la nueva película que se había estrenado.
Mientras comían, el chico malo miraba la vacía mesa en donde siempre se sentaba el moreno, nuevamente no estaba allí, ni nadie de sus amigos, esto era solo una táctica, obviamente, para no toparse con el rebelde, algo que no le cayó muy bien al azabache.
-Debes saber que necesita su tiempo –le habló Jin, captando la atención de sus amigos y observando con preocupación a su líder –Hiciste cosas malas, y Tae...
-LO SÉ! –gritó el otro, con unas miradas de extrañeza por otras mesas en él. –Lo sé –habló en tono más bajo, calmándose y respirando más rápido de lo normal. Por alguna razón el tema siempre lo dejaba bastante enojado. –Sé todo, sé que lo traté horrible, que lo negué muchas veces, que jugué con él, lo sé. –dijo, menos furioso y más frustrado que nunca, poniendo sus codos en la mesa y enterrando su rostro en sus manos. –Sé que fui el peor de todos, y... -su voz estaba hecho un hilo, no... no podía ser débil, no podía perder su respeto ante sus amigos, no podía dar a conocer su máximo enflaquecimiento.
-Vamos, Hoseok –le dijo Bang, pasando una mano en su espalda en forma de acogida, dándole conformidad al azabache. –Solo tienes que pelear por él... eso es todo. Y no volver a ser el idiota de siempre –habló con una sonrisa, tratando de animar a su amigo. Pero por alguna razón, Hope sentía que no lo lograría, ya que repetía a cada segundo ese "te odio" de Taehyung, más ese rostro de furia y miedo... deseando retroceder el tiempo a momentos donde eso jamás hubiera ocurrido.
Ya había pasado la hora de almorzar, y seguía sin ver al castaño. Las horas habían pasado y los celos del otro día se acumulaban en su interior, tratando de olvidar esa estúpida sonrisa de Yonghwa cuando vio al dulce castaño.
-Te odio –Habló con furia a su cuaderno, dibujando un alien inconscientemente. Su corazón estaba partido en dos, no sabiendo si lo que sentía por Taehyung era odio, o era amor. "Lo odio porque me hace amarlo demasiado" llegó a la conclusión.
Mientras el último recreo del día estaba terminando, vio a una chica llamada Hyuna, era la líder de las cheerleaders de la escuela y era casi tan popular en el gran establecimiento como GD y Hoseok. Su mente maquinó todo en ese momento. Sabía muy bien que ella tenía una clase con Taehyung y necesitaba verlo en esos momentos.
Hyuna caminaba con su cuerpo divino y curvilíneo, todos los hombres estaban de rodillas por esa mujer, conocida por romper los corazónes de los hombres, y ser la primera en destruir una relación, no era el tipo para el mayor, era linda, pero... seguramente eso y nada más. Después de todo, él siempre estaba con mujeres mayores, mucho más desarrolladas que ella y con más experiencias, mujeres que le podían dar buen sexo y después irse, nada de inmadurez.
-Hyuna. –la llamó con voz ronca, sus amigas y ella voltearon al mismo tiempo, notándose un sonrojo en sus mejillas. Todos miraban expectantes a lo que le diría, después de todo, Hoseok no hablaba con nadie del colegio –Te acompaño a tu clase –le dijo, mostrando una encantadora sonrisa y haciendo derretir a la mitad de los espectadores. La muchacha solo lo miraba con boca abierta y se le notaba el nerviosismo en sus ojos.
-S...s...si –tartamudeó, el azabache se acercó a ella y pasó su brazo por el hombro de la muchacha. –¿Qu... qué estas tramando J-hope? –le preguntó ella, más que alterada.
-¿Estuviste con GD, no? –la interrogó de vuelta, haciendo paso al mar de alumnos que lo miraba con ojos abiertos y sorprendidos.
-Si –respondió ella, rápida y cortante. -¿Qué tiene? –dijo, teniendo más fuerza en su voz y acostumbrándose al brazo del mayor.
-¿no quieres hacer que se muera de celos? –le preguntó, mirándola y parando en ese instante, la bomba estaba tirada, y si ella respondía que sí, entonces su plan estaría listo.
-Yo...yo... -tragó con fuerza y miró hacia arriba al azabache, su cuerpo temblaba de excitación y emoción. –Me encantaría. –Respondió ella, mirándolo con una sonrisa ardiente. –Pero... antes... ¿por qué? –intervino ella. El chico malo solo miró hacia adelante donde estaba la sala donde posiblemente Taehyung estaba, y solo sonrió malévolo.
-Porque quiero. –habló cortante y ronco, no dando la posibilidad de que ella preguntara más cosas.
Al llegar a la sala de la muchacha, el timbre recién había sido tocado, llegando los alumnos de a poco, a lo cual Hoseok no quería esperar más y ver a ese castaño. Queriendo que este sintiera lo mismo que el chico malo sentía al verlo con Yonghwa.
-¿Ahora? –Preguntó la muchacha, el azabache la miró y la tiró contra la pizarra, frente a los pocos alumnos que habían llegado al salón. Posando con fuerza sus labios contra los de ella. Eran suaves y pertenecientes a una mujer, rellenos y rosados, pero no eran esos felinos finos labios del moreno. –Mhmm –gimió ella, cuando el mayor pasó su lengua por dentro de su cavidad, el rebelde sintió como el cuerpo de la mujer se estremecía bajo su tacto. Pero paró, de inmediato al momento que escuchó su nombre.... Con esa voz que lo hacía delirar de deseo.
-Hoseok –susurró una persona, haciendo que este se separa lentamente de la mujer y mirara a su lado, notando de inmediato rojos ojos observándolo y un tembloroso castaño, con su ceño fruncido y lágrimas amenazando por salir. Se arrepintió en ese mismo instante lo que había hecho.
-Taehyung –dijo, dejando de tocar a Hyuna y tratando de acercarse al otro, levantando su mano para alcanzarlo pero este se fue de inmediato hacía atrás, mirándolo con dolor en su corazón, y de un momento a otro, se fue, corriendo por el, ahora, vacío pasillo.
-¿Hoseok? –preguntó ella, no recordando que era J-hope. El azabache solo la miró algo perdido por todo lo que había ocurrido, y ella notó que no estaba en buenas condiciones -¿ocurre algo? –le dijo, mirándolo preocupada –Debo admitir que fue el mejor beso de mi vida. –Le aseguró con una sonrisa, a lo cual el solo la miró y caminó paso a paso hacia atrás, queriendo desaparecer de inmediato. "¿qué he hecho?" se preguntó con frustración y odio a sí mismo.
-Me... Me tengo que ir –dijo él, mirando alrededor del saló y viendo como todos los alumnos estaban con sus ojos en él. Se dio la vuelta y caminó. Perdido y arrepentido de lo que recién había hecho. Mientras caminaba por el corredor, algo lo empujó contra los casilleros, haciendo un sonido estruendoso y golpeándose con fuerza la cabeza, despertando de inmediato de su transe de arrepentimiento.
-¡¿QUÉ MIERDA TE PASA?! –le preguntó Jin, con odio en sus palabras y tomando con fuerza la chaqueta de su amigo –¡RESPONDEME IDIOTA! –le gritó con furia, el azabache solo lo miraba con sorpresa del como lo estaba tratando, jamás, en todos sus años de amistad, Jin jamás lo había tratado tan mal.
-Qu... ¿qué mierda te pasa a ti? –le preguntó, pero tartamudeando por el poco control de su cuerpo.
-¡Taehyung se fue llorando de acá! –le gruñó, con sus caras casi pegadas tratando de sonar lo más temible posible, algo que logró –¿Y sabes que me dijo, idiota? –le preguntó con molestia, el azabache solo bajó su vista al suelo y posó sus manos en el pecho de su amigo, estaba perdiendo todas las fuerza –Me dijo que no quiere verte jamás en la vida, que te quiere olvidar, y que te odia. Te odia con todas sus fuerzas. –Le habló con desesperación. El menor de los dos solo miraba el suelo, sintiendo como las lágrimas salían de sus ojos, por primera vez, en frete de Jin, no quería verse débil pero ya era demasiado tarde, había matado la única y última oportunidad que tenía para recuperar al moreno.
-Bese a Hyuna en frente de él –le dijo a su amigo, con la voz quebrada y un nudo en su garganta, su corazón estaba hecho trizas y él mismo se encargó de que eso pasara.
-¿por qué mierda hiciste eso, idiota? –preguntó entre dientes el mayor, tomando con más fuerza la chaqueta de su amigo y haciendo que este lo mirara con el rostro totalmente rendido al dolor.
-Porque lo amo. –le respondió, la cara de Jin cambió de odio y furia a confusión y sorpresa.
-¿Lo amas y por eso le rompes el corazón? ¿Qué tienes en el cerebro Hoseok? ¿Mierda? –le preguntó casi con asco, no entendiendo los pensamientos de su imbécil amigo.
-Pensé que así él entendería que estaba celoso y que así podía volver a mi y que...
-HOSEOK! –le gritó el otro, moviendo sus puños que estaba pegados al pecho del otro, moviéndolo con él. –Taehyung no tiene que declararse, él ya lo ha hecho y te ha dicho que te ama –le habló con rabio e impotencia, siseando cada palabra –TU eres el que tiene que pelear por él, TU eres el que se tiene que declarar, TU eres el responsable de todo esto y tienes que arreglarlo, no puedes pelear fuego con fuego, así solo te quemarás, idiota –le habló con tristeza. –Pero no sé si ahora podrás lograrlo, le has roto el corazón de mil y un formas al pobre Tae, eres un imbécil. –terminó su discurso, desasiendo su agarre y dejando que Hoseok cayera al suelo, con dolor y desconsuelo.
-¿Cómo lo recupero, Jin? –le preguntó, mirando hacia arriba y rompiéndosele el corazón al momento de pensar en ese odio que Tae le sentía en estos momentos. Las lágrimas salían de sus ojos rápidos y su acelerado pulso solo lo ponía más nervioso de lo que ya estaba. El mayor lo miró y suspiró con pesadamente. Se agacho y llegó a la altura del desesperado azabache.
-Ahora –le dijo, tocándole su cabello y desordenándolo un poco, tratando de reconfortar a su amigo. –Ahora tienes que declararte, dile la verdad de tus sentimientos, pelea por él, no puedes quedarte así. Debes saber que eres un idiota y que ahora no quiero que te acerques al aliencito pero... como eres mi amigo, solo te diré eso. Pelea por él y reza porque te de una oportunidad, aunque yo, jamás lo haría si fuera él.
El azabache solo se tiró a los brazos de su amigo y se desahogo, Hoseok jamás había amado a alguien, él no sabía cómo declararse, él no sabía cómo recuperar a alguien, solo quería tomarlo y darle un beso, tratando de que el otro solo supiera sus sentimientos. Así siempre había funcionado su mente, fácil, rápida, calculadora, pero ahora, tenía que pelear por alguien, y ya había varios errores en su contra, alejando a Tae más de lo que ya estaba.
Pasó el día completo en la casa de Jin, este se había encargado de darle todos los consejos necesarios para que supiera el cómo debía hacer las cosas.
-Ahora te queda declararte –le comentó, ya con sueño y acostado en su cama. El azabache lo miró hacia al lado, observando las facciones de su amigo y deseando que fuera el moreno en a su lado, en la cama, tocándolo y amándolo. –Y esperemos que te responda bien. –Le habló, moviéndose y dándole la espalda al preocupado chico malo. –No puedo creer que te hallas enamorado –le comentó, haciendo que su amigo solo sonriera con la esperanza de Taehyung a su lado –Después de todo, eres J-hope –dijo en un bostezo. –La primera vez que posaste tus ojos en él, supe que iba a ser tu perdición. –habló con cansancio. Ya ni siquiera pensando en lo que decía.
-¿por qué dices eso? –le preguntó con curiosidad y con una sonrisa, tenía una pequeña esperanza de que todo volviera a ser como antes.
-Porque jamás te habías obsesionado con un hombre, generalmente solo tienes sexo y listo, pero... Era primera vez que te veía tan malditamente pegado a él, fue extraño al principio, pero, ahora todo tiene tanto sentido. Y TaeTae, es difícil resistirse –habló con soltura, además de mucho sueño en sus palabras. –Si tú no le hubieras puestos los ojos primero, tarde o temprano yo lo hubiera hecho, después de todo, los inocentes siempre llaman la atención de los chicos malos. –terminó. Haciendo germinar un poco de celos por su amigo, no imaginándose como podría sobrevivir con un Tae al lado de Jin y no a su lado.
-Te lo hubiera quitado –habló con una sonrisa aseguradora, y algo celosa.
-Lo sé, porque te hubieras enamorado de él de igual forma. Es el destino –confesó con cansancio. –Ahora duérmete, mañana espero que seas lo suficientemente valiente para confesarte y si vuelves a hacer algo idiota como hoy, te juro que te patearé el culo y yo seré el primero en aconsejarle a Tae que no te hable nunca más. –amenazó con voz ronca y clara.
-Lo sé –dijo algo melancólico, tratando de cerrar sus ojos y calmar su corazón, que palpitaba fuerte contra su pecho, de nervios en solo pensar en el día de mañana.
El día estaba gris, totalmente nublado.
-Coraje –le dijo Jin a su lado, con una mano en su espalda, confortando a su amigo. El azabache trago con dificultad su saliva y entró a la escuela. Este podía ser el mejor día de su vida, o el peor de todos.
-Al parecer no vino –le comentó Jin, ya era la hora de almuerzo y Taehyung no estaba, pero si sus compañeros en la mesa donde siempre almorzaban. –Hope, ¿qué haces? –le preguntó Jin cuando este se paró rápidamente. Todos sus amigos también lo miraron con curiosidad. El azabache solo caminó, no queriendo responder a nada hasta saber el paradero del dulce castaño.
-Hola –saludó el chico malo frente de la mesa donde estaba Jimin, Henry, Jung Kook, y Minho. Sabía que tenía la mitad de los ojos de la cafetería en su ser, ya que, era extraño poner J-hope y Jung Kook en la misma oración, eran tan diferentes. Los muchachos lo miraron extrañados y el único que le respondió sin miedo o enojo o sorpresa era Henry.
-Hola! –dijo, mostrando sus hoyuelos en sus dos mejillas al sonreírle. El azabache trató de no tomar atención a la fulminante mirada de Jimin y miró solo a Henry, ya que parecía el más amable de los cuatro.
-Me gustaría saber dónde está Taehyung – Dijo, ni siquiera preguntando, casi como una orden, el problema de J-hope y su comportamiento con la gente, era inevitable no ser amable con alguien que no fuera sus amigos.
-Eh, Tae hoy... -empezó Henry, pero fue interrumpido secamente por Jimin.
-No debería importarte, no eres su amigo ahora. –le respondió. Creando la tensión más palpable que nunca. La mandíbula del azabache se tensó rápidamente y eso no era una buena señal. Trató de respirar hondo y no perder el control.
-Solo quiero saber si vino o no –Respondió igual de seco que el otro. No se iba a dejar pisar por Jimin, aunque fuera el amigo de Tae, con el único que perdería su orgullo sería con el aliencito, por nadie más.
-No vino, ahora puedes irte –gruñó Jimin, haciendo que el otro solo lo mirara con más furia. Nadie le decía al chico malo que hacer, ni menos un chaparro como Jimi...
-Vamos –Dijo Suga a su lado, tomándole el brazo a Hoseok y tirándolo a su original mesa. –Podrías también ser un poco más amable con los amigos de tu amorcito, Hoseok. –le susurró en su oído. El otro solo trataba de pensar en donde podía estar el castaño. No iba a perder más oportunidades, y si tenía que pelear por el moreno, lo iba a hacer, no esperaría más.
Cuando llegaron a su mesa, Hoseok dejó el agarre de Suga.
-Me voy de esta mierda –habló, captando la atención de sus amigos. –Voy a buscarlo. –terminó.
-Espera! –le gritó Jin antes de que Hope diera la vuelta. –No puedes desaparecer de clases, Hoseok estas peligrando, no quiero que te quedes acá un año más. Sería horrible para ti y para mi decir que tengo un amigo en el colegio. –le comentó con un poco de diversión en su tono.
-Ahora es matemáticas, no es importante, y no me voy a quedar acá. Me conseguiré las respuestas y todo lo que he hecho para pasar todos los años. –dijo con seguridad. Dando la vuelta y saliendo del casino.
Su corazón palpitaba a mil por segundo, su respiración estaba entrecortada por los nervios y estaba parado detrás de la puerta de Tae hace unos minutos, no pudiendo tocarla. Estaba sudando frio y quería verlo, pero al mismo tiempo tenía demasiado miedo. ¿Qué pasa si le decía que no lo quería ver? ¿Qué pasa si él no le respondía a sus sentimientos? ¿Qué pasaría si J-hope quedaba con el corazón roto al igual que Tae lo había tenido por un tiempo?
Tocó, una vez, dos veces, y tres veces. Esperando que saliera el moreno.
La puerta se abrió y el mayor sentía que su corazón iba a explotar en cualquier momento.
-¿Qué haces acá? –preguntó el moreno, con el ceño fruncido y se le podían notar una ojeras debajo de sus bellos y dulces orbes castañas. Mientras que lo acompañaba un gran sweater de lana de color azul oscuro, junto con unos sweatpants grises.
-Tae...Taehyung –susurró con nerviosismo. Su respiración se estaba entrecortando cada vez más que su pulso se aceleraba con alteración. –Yo... yo ... -Vio que el moreno salía de su departamento y juntaba su puerta, cerrándole la invitación al afectado azabache.
-¿Qué quieres? ¿No tuviste demasiado con lo que hiciste ayer? –le preguntó con dolor y rencor. El mayor trató de hablar para que Tae no pensara más, para que no hiciera más hipótesis incorrectas. Pero su voz no salió –O quieres verme llorar en frente tuyo, grabarme, y mostrárselo a todo el colegio. ¿Eso es lo que quieres, acaso? – dijo entre dientes, con sus cejas juntas por la molestia –O acaso....
-Perdóname –Suplicó, perdiendo su orgullo, perdiendo su ego, perdiendo su vanidad y pedantería de siempre. Mirando al castaño, y notando como su rostro se transformaba en molestia a sorpresa lentamente. –Perdóname, Taehyung. –le rogó, tragando difícil su saliva y alzando sus cejas en melancolía y desesperación. No sabiendo que hacer, no sabiendo si acercarse al moreno, si tomarlo, si abrazarlo, no sabiendo como comportarse. –Lo siento tanto, Taehyung –dijo con sinceridad, notando como su cuerpo temblaba en expectación de su respuesta. El menor frunció el ceño nuevamente y bajó su cabeza, con la boca semi abierta por comportamiento del azabache.
-Hoseok... Yo... -parpadeo varias veces, mientras que el mayor solo lo miraba como un perro faldero, escuchando con atención cada palabra que saliera de la preciosa boca de su alien. –Yo... -El azabache dejó de lado sus preocupaciones y se acercó al moreno, quedando pegado a él, y tomándole su barbilla con una delicada mano, haciendo que el otro lo mirara con sorpresa.
-Te... -tragó fuerte y se dejó llevar por el momento, que era el más preciso y perfecto. –Te amo –susurró, con el pulso de su corazón acelerado y notando como sus mejillas se sonrojaban, al mismo tiempo que las de un moreno también lo hacían. –Te amo –dijo, más fuerte y claro que nunca, notando como los ojos del menor se iluminaban cuando salieron esas palabras, posando una mano en el pecho del menor y tocando ese corazón ahora era el amo del de Hoseok. –Te amo –le dijo, nuevamente, sintiendo como el órgano de su amante estaba más acelerado que nunca, y un estremecimiento pasó por todo el cuerpo del mayor, queriendo tocarlo y hacerlo de él por siempre jamás. Pudiendo oler ese aroma que lo noqueaba por el placer y sintiendo esa exquisitez de voz que lo dejaba delirando con cada palabra.
-Hose...
-Te amo –confesó, acercándosele cada vez más al castaño, hasta tocar su nariz, notando como la respiración del otro estaba entrecortada y demasiado acelerada, sus alientos se mezclaron y Hoseok solo quería tener esos finos labios contra los de él, sentir a Taehyung para siempre, hacerlo suyo como él era ya de el castaño.
-No –paró el moreno, posando sus manos en el pecho del azabache y empujándolo lentamente. La sorpresa del mayor no podía quitarse de su rostro y a confusión lo abrumó por completo.
-¿Qué pa.... -
-No –dijo con más fuerza, subiendo su mirada y posándola en el azabache. Este lo miraba con el ceño fruncido por la extrañeza. –Yo no quiero verte más en mi vida, Hoseok. Jamás. –le dijo, rompiéndole el corazón al azabache como nunca en la vida. Sentía como su cuerpo tiritaba del dolor que estaba sintiendo en ese momento, y su boca estaba abierta por lo que le había dicho el moreno, ¿acaso... acaso había perdido toda oportunidad con el menor? ¿Acaso ya lo había perdido por completo? –Nosotros terminamos la tóxica relación que teníamos, y no quiero volver a eso nunca más. –Le habló con molestia, no notando como las lágrimas del azabache se estaban acumulando en sus sorprendidos y abiertos ojos. –Ahora puedes irte, y no vuelvas más. –le ordenó, mirando por última vez al azabache y observando su rostro. –Adiós –se despidió y cerró la puerta, dejando al azabache ahí, plasmado en su puesto, con el corazón en sus manos, sangrando y lleno de puñaladas. Estaba perdido, lo había perdido, y no iba a poder a tener a su preciado castaño jamás en su vida, el set había terminado y Hoseok perdió en su propio juego. Había terminado todo, y el chico malo estaba más destrozado que nunca en su vida.
-Te amo –susurró con las lágrimas saliendo de sus ojos, sus cejas alzadas y el nudo en la garganta.  


BAD BOY [VHOPE]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora