Capitulo 5: ¿Celos?

92 8 1
                                        

Capitulo 5: ¿Celos?

Frank:

Escuche voces fuera de la habitación de Sofia, así que me acerque a la puerta y era ella, pero la otra voz era de un hombre, abrí silenciosamente la puerta y vi como ella se estaba inclinando para besarlo y aquel imbécil no se quito, él dejaría que lo besara. Pero yo no podía permitir eso, no en mis narices, así que de inmediato la agarre de la cintura y la atraje hacia mí.

Ella se sobresalto y enseguida me miro con ojos acusadores -¡¿Qué demonios haces en mi habitación?!

El idiota que la acompaño me miro feamente y yo casi me reí en su cara, volviendo a mirar a Sofia le iba a contestar, pero entonces ella se voltio hacia su "compañero" –disculpa la escena, Gerard. Nos vemos mañana ¿bien?

La sonrisa y la voz dulce que ella empleo con él me fastidio bastante, nunca la había visto tan alegre o cariñosa con alguien del sexo opuesto y eso no me gusto nada.

-Sí, no te preocupes. Mañana nos vemos.

El idiota se fue, pero no sin antes lanzarme una mirada llena de odio, seguramente el pobre tipo estaba muy molesto porque no lo deje que mi chica lo besara. Pero eso no iba a suceder, él jamás la besaría, porque ella es mía, y hoy eso iba a quedarle claro a Sofia, si no pude hacerlo más temprano fue por la culpa de la estúpida de Emma, pero ahora eso iba a cambiar, porque estaríamos solos.

Ingresamos a su habitación y cerré la puerta. -¿Qué es lo que jodidamente te pasa Iero? No sé qué demonios haces en mi cuarto, además de hacerme pasar esa vergüenza con Gerard.

-Oh ¿decepcionada porque no pudiste besar al imbécil ese? -Ella se sonrojo y entonces supe perfectamente que ella si lo iba a besar, lo que solo me hizo enojar más. -¡¿Por qué lo ibas a hacer?! ¿Acaso te querías vengar de mi o algo por el estilo?

-Por Dios, lo que hago o no, es mi problema, y no, no es por ti. Sabes, mi vida no gira en torno a ti, supéralo.

Estaba sorprendido, ella nunca me había hablado de esa forma. Por lo que supuse que el imbécil aquel de verdad le gustaba y eso me dolió. Pero no estaba dispuesto a perderla, ni ahora ni nunca, podría ser que ella sitiera algo por ese tipo, pero también sabía perfectamente que tenia sentimientos por mí, y los aproveche a mi favor.

Me acerque a ella moderando el tono de mi voz –necesitaba hablar contigo, me mandaste ese mensaje y enloquecí, así que vine a tu departamento, y lo siguiente que paso es porque los escuche y estaba celoso, muy celoso. No quiero perderte, te quiero solo para mí.

Ella rio sarcásticamente y dijo –tu me quieres en exclusividad, vaya, exiges lo que no das, que mal por ti, porque yo no te puedo dar eso. Yo creo en la igualdad.

-Cuantas veces te debo decir que contigo sería diferente, si no me quieres ver con nadie más, solo dilo y yo no estaré con nadie. Solo seremos tú y yo.

-Aja, lo harás ya que me tengas segura, ¿mientas tanto, qué?

-Tú dime.

-No Frank, no te debo decir nada, tú ya sabes que es lo que me molesta y porque no confió en ti como para estar contigo, tú sabrás lo que haces.

Si, lo sabía, pero no quería dejarlo todo para nada, estaba seguro que ni siquiera alejando a todas las mujeres de mi ella estaría conmigo.

-¡Arriésgate por una maldita vez en la vida! –me dijo

Me acerque más a ella, tomándola de la cadera la pegue a mí y le hable al oído –deberías seguir tu propio consejo. –pude sentir como su piel se estremeció cuando mis manos entraron debajo de su blusa tocando su suave y sedosa piel. Su respiración se agito al igual que la mía, la necesitaba con urgencia, quería sentirla nuevamente. Ninguna otra mujer me había hecho sentir lo que ella, aun estando borracha, solo podía imaginar cómo sería tenerla debajo de mi en sus cinco sentidos.

Rogaba al cielo porque ella bajara sus defensas y me dejara entrar -Frank... -suplico, y eso solo hizo que mi pantalón se apretara mas.

-Solo déjate llevar.

Pegue mi boca a la suya y sus labios se movieron dejándome entrar a explorar, su boca sabia a gloria, guie sus piernas alrededor de mi cadera y nos moví hasta su cama, nuestras bocas nunca separándose. Le quite la blusa y comencé a besar la piel expuesta, mis manos subieron hasta sus senos cubiertos por su sostén, estaba por desabrocharlo cuando sus manos me detuvieron.

-Frank, para. No quiero hacer esto, no quiero ser una zorra más en tu lista, no seré otra más de esas que te abren las piernas cuando tú desees y tengas ganas. Si algún día estás listo para dejar la vida de mujeriego que llevas, podemos hablar del tema y ver qué pasa, si no, lo siento pero no me vuelvas a molestar. Ahora te suplico que me dejes sola.

Su declaración me dejo helado -¿no volverás a hablar conmigo?

Su mirada se veía triste –no. Es lo mejor para los dos, estar separados, tu por tu camino y yo por el mío. Nada de interacción entre tú y yo. Si realmente me amas así como dices, dejaras los malos hábitos y harás hasta lo imposible por conquistarme y si no... es porque nunca fui importante para ti.

-Pero ¿qué pasa si te enamoras de otro y para entonces ya no te importo?

-Eso es arriesgarse y luchar por lo que quieres sin la seguridad de nada. Si consigues lo que querías, genial, y si no pues por lo menos lo intentaste sin quedarte con la duda.

Lo que me pedía no era imposible, pero ¿podría dejar a mi miembro guardado en mis pantalones mientras otras mujeres se me ofrecían tan gustosamente? Esto sería difícil de llevar a cabo, dada mi necesidad por el sexo, tendría que entrar en abstinencia quien sabe por cuánto tiempo... lamentable.

-¿Y como sabrás que he cambiado?

Ella me sonrió maliciosamente –el que ya no nos vayamos a ver o a hablar no significa que no sepa lo que haces, Iero. -¡Mierda! Me quede estático en el mismo lugar sin moverme mientras pensaba que haría –buenas noches, Frank. –la mire y ya tenía la puerta abierta de su dormitorio, dejándome bien claro que quería que me fuera -Necesito hacer tarea y tu solo me quitas el tiempo. Bye.

Ya me iba, pero antes de eso pregunte -¿Cómo sabes que ese imbécil no es como yo... o peor?

-No lo sé con seguridad, pero me arriesgare. Aunque a decir verdad no parece ser nada como tú y por eso me gusto.

Dicho esto me cerró la puerta en la cara. 


ObsesiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora