Entramos en un estadio gigantesco.
Los asientos para los observadores descendían como escaleras hasta llegar al cuadrado protegido por una reja metálica, en donde dos personas, Ankorinas, Borbojanas, de cualquier raza, luchaban a muerte. Una luz potente y blanca iluminaba solo la cancha pequeña, haciendo que los asientos se vieran oscuros y borrosos. Los gritos de las personas inundaban el estadio de lucha libre, de vez en cuando podía escuchar las órdenes "Mátalo", "Has explotar su cerebro" y "Marica de mierda".
Decendimos por una escalera de cemento y llegamos al frente de la jaula, en donde un Mestizo de Planeta de Fuego mezclado con sangre Borbojana peleaba contra un Hiperboreano sin ningún poder.
Claro estaba, el Mestizo lo mató con una bola de fuego que le cubrió el rostro e hizo explotar su cerebro.
Me sobresalté al ver la escena brutal, mientras la sangre volaba por los aires y el cuerpo decapitado caía de rodillas sobre el suelo.
-¡Kotran ha ganado! -escuché una voz masculina proveniente de un megáfono, haciéndo que los gritos se intensificaran y algunas personas intercambiaran dinero; apuestas-. ¡Kotran, mi querido amigo! -noté que el hombre que estaba hablando, o más bien gritando por el megáfono, era un Humano común y corriente. Había entrado a la jaula a través de una puerta también hecha del alambre entrelazado y el megáfono era sujetado por una de sus manos regordeta-. ¡¿Quieres seguir en pelea?!
El público dijo un "SÍ" unísono y entusiasmado, haciendo que el tal Kotran alzara sus dos manos en forma de triunfo. Mientras tanto, el cuerpo decapitado del pobre Hiperboreano era arrastrado por dos Ankorinos curpulentos.
-¡Muy bien! -vi que una sonrisa maléfica se trazaba lentamente en el rostro del Humano-. ¡¿Quién será el próximo afortunado a luchar contra el magnífico Kotran?!
Los gritos se intensificaron aún más, era solo cuestión de tiempo para que el público se desgarrase sus gargantas.
-Tienes que enfrentarte a él. -me dijo Penny en un tono elevado, pegando sus labios a mi oído.
Pensé un poco en la propuesta. ¿Enfrentarme a él? ¿Acaso estaba loca?
-¿Qué? -me limité a preguntar, haciendo que mi corazón palpitase aún más rápido.
-¡Que te tienes que enfrentar a él! -al escuchar el grito aterrador de Penny, el Humano se dio vuelta con su sonrisa y me encaró, penetrando mi miedo con sus ojos fulminantes, así como diciéndo "ven a mí".
-¡Escuchen todos! -exclamó el hombre por el megáfono-. ¡Un mismísimo humano se enfrentará a un gran Mestizo!
Los retumbidos de las patadas que daban el público hizo temblar mi cuerpo, haciéndo que mis nervios aumentaran aún más. Mientras el hombre hacía un gesto con su brazo para que entrara a la jaula, este exclamó.
-¡Venga, jóven Humano!
Sentí las manos cálidas de Penny empujarme por la espalda, pero me sacudí para librarme de ella.
-¡¿Porqué tengo que hacer esto?! -grité ante el alboroto del público y la presión del ser Humano, que se encontraba ahora de brazos cruzados esperando a mi encuentro.
-¡Es la única forma de demostrarlo! -me respondió Penny, ahora con el ceño fruncido. Tenía ganas de pegarle a aquella persona que tal vez mató a Nick, pero su aspecto en la silla de ruedas me hacía tener piedad. "¡Hazlo, Jack!", pensaba, pero no podía-. ¡Si te enfrentarás a la Unión por lo menos tienes que ser capaz de matar a un Mestizo!
Volteé la mirada hacia el tal Kotran; su mirada generaba un escalofrío en mí. Titbueé algunos segundos, pues Penny tenía razón. Pero rayos, tenía que haber otra forma de demostrarle a los Ankorinos que era hijo de Atnelön, ¿no?
-Esta bien. -dije entonces, pero se me abrieron los ojos de par en par al escuchar aquella oración salir sin mi permiso de mi boca-. Digo... No, no esta--
-¡Excelente! -exclamó Penny con una sonrisa, haciendo un movimiento con su mano hacia alguien que se encontraba detrás mío.
Dos Ankorinos corpulentos me tomaron por los brazos con fuerza, mientras el Humano que se encontraba dentro de la jaula aplaudía con sus manos y soltaba carcajadas diabólicas y retorcidas.
-¡Tenemos un competidor! -los gritos se intensificaron aún más. ¿Hasta que punto podían gritar los Ankorinos? Tal vez tenían cuerdas vocales gruesas y poderosas-. ¡Un mismísimo Humano!
Intenté soltarme de los agarres, pero los hombres me sujetaban cada vez con más fuerza.
-No intentes moverte. -escuché la voz gruesa de uno de los extraterrestres.
Tragué saliva mientras el sudor recorría mi frente; esto era una locura. De la manera que Kotran había matado al Hiperboreano... Lo encontraba terrible.
Al entrar en la jaula la luz blanca me cegó por completo. Ante el nerviosismo, dejé de escuchar los gritos de alegría y competencia y todo a mi al rededor se volvió borroso. Entonces enfoqué la visión, la sangre cubría el suelo y las rejas estaban cubiertas por pedazos de carne y sesos. Me dieron ganas de vomitar, pero la imagen de Kotran en frente mío hizo que recobrara el sentido.
Los brazos musculosos me habían soltado, y junto al Humano se habían ido y cerrado la jaula con un candado de acero de gran tamaño.
-¡Que comience la lucha! -escuché un último grito proveniente del Humano, haciendo que las exclamaciones del público se agrandaran, retumbándo en mis oídos.
No, no lo quería hacer. Penny se encontraba sentada en su silla de ruedas, miránome con una sonrisa maliciosa. Oh dios, ¿que había hecho? Intenté acercarme a la reja y desprender un rayo sobre la mujer traicionera, pero los miedos y el pensamiento de que Kotran me podía matar con un chasquído de dedos me inmovilizaron.
-Vamos, Humanito. -el susurro del Mestizo, por más que gritaran los Ankorinos, llegaron a mis oídos haciendo que me estremeciera.
Humanito. Puf, como si fuese una persona común y corriente. Me dejé llevar por aquel pensamiento para intentar matar a Kotran, pero con un movimiento veloz de las manos una ráfaga de frío y calor intenso choccó contra mi abdomen, haciendo que la blusa que llevaba puesta se rostizara enseguida y mi piel se quemara con intensidad. Solté un gran y prolongado grito de dolor, al tiempo que el impulso del proyectíl hiciese que volase por los aires y chocara contra la reja fría y oxidada.
Los gritos se silenciaron por un momento, pero no porque la gente decidió cayarse de una vez, si no porque un pitido agudo inundó mis oídos.
-No... -susurré entre balbuceos mientras Kotran se acercaba a mí.
El tiempo se detuvo por un instante, la vista se desefocó mientras el Mestizo hacia flotar una bola de hielo que desprendía un vapor blanquecino.
¿Acaso así se sentía morir? Claramente no quería morir, no me lo podía permitir. ¿Será que Penny usó las flores de Nar para que la obedeciera en todas sus órdenes? Seguramente, iba a matar a esa maldita cuando saliera de esa... Si es que salía de esa.
Posé las palmas de mis manos en el suelo de la cancha, pude sentir el polvo y el frío invadir mi piel. Hice la máxima fuerza que pude con los brazos, pero un frío intenso hizo que volviese a desplomarme en el suelo.
Era tanto el frío que pude sentir como, esta vez, la piel de la espalda se quemaba y destrozaba en pedazos, haciéndo que mi torso se volviese insensible.
Escuché por una última vez los gritos y las exclamaciones horrorosas, cuando caí en el mundo del sueño. Pero esta vez no fue un sueño, esta vez fue una visión. Una visión ajena.
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UNION (pausada)
Ciencia FicciónLuego de que los Fugitivos tomaran el Arca y escaparan del Planeta Tierra, Jack se siente más solitario que nunca. Su madre ha muerto, asesinó a su padrastro y tendrá que hacerse cargo de su hermana pequeña mientras lidera una revolución en un plane...
