Jack, Melisa, Amber, Ian, Mallo.
Los cinco jóvenes que supuestamente murieron en el derrumbe de Hormonia se encontraban allí, en fila encarando a un hombre muy importante.
Este hombre, llamado Rey Thylamuss, los miraba con ira sentado en un asiento negro en frente de una mesa rectangular y gigantesca.
Detrás del Rey un gran vidrio reemplazaba la pared, por lo que los cinco muchachos Mestizos podían ver la inmensidad del espacio; estrellas, una luna pequeña y gris, y un planeta no más grande que la Tierra, irradiando una luz verde opaca. Hiperbórea.
-Señores... -recorrió con su mirada a cada uno de los adolescentes, que se encontraban sin gesto alguno mirando el vasto Universo-, y señoras.
El Rey Thylamuss era rubio, pero tenía pocos cabellos. Su barba larga y puntiaguda brillaba ante la luz, pues la grasa relucía ante todo en aquella extravagante melena.
Sus manos, pequeñas y con venas grandes marcadas, se movían nerviosamente por la mesa buscando con qué jugar.
Y el resto del cuerpo, bueno, llevaba una túnica azul oscuro, con bordes dorados y el símbolo de la Unión en su pectoral derecho.
El Rey no era de gran estatura, en realidad medía 1.67 metros y con eso se conformaba. Tez blanca con un tono cafe claro, ojos celestes casi invisibles y ojeras marcadas.
-Todos ustedes han fallado. -se puso de pie formando un gesto de dificultad en su rostro, reprochado enseguida con un aire de majestuosidad y respeto-. Le han fallado a la Unión, al ser parte del grupo Fugitivos y no participar del senso mundial.
El lápiz que yacía entre sus dedos rodó por la mesa, provocando el único ruido que allí se escuchó.
-Pero bueno, esa es otra cosa. -parpadeó varias veces concentrándose en su discurso, caminó lentamente hasta los cinco Mestizos y los encaró con una sonrisa que dejaba entrever sus dientes blancos y perfectos-. Los traje aquí porque les tengo una gran, gran misión.
Nada. Ni un cambio en las expresiones de los adolescentes.
Thylamuss frunció el ceño y sacudió levemente su cabeza, enfocándose en Jack.
-La misión será infiltrarse en los Fugitivos, que ahora se encuentran en Ankoron. -apoyo sus glúteos y manos en el canto de la mesa fría, haciendo que un escalofrío incómodo recorriera su médula-. ¿Y que harán allí? Bueno, espiarán, me mandarán información y por último harán estragos.
Su sonrisa se intensificó pero ahora con un gesto de maldad, de venganza.
Se incorporó, dio media vuelta y con un suspiro se sentó en el asiento, mientras los otros cinco se encontraban igual que antes. Una mirada apagada, sin ningúna expresión y sus cuerpos erguidos.
Rey Thylamuss apoyó sus antebrazos en la mesa, recorrió la vista por los Mestizos y luego bajó la cabeza para encarar al lápiz, que ahora se encontraba moviéndose entre sus dedos agrietados.
-Pagarán por esto.
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UNION (pausada)
Science FictionLuego de que los Fugitivos tomaran el Arca y escaparan del Planeta Tierra, Jack se siente más solitario que nunca. Su madre ha muerto, asesinó a su padrastro y tendrá que hacerse cargo de su hermana pequeña mientras lidera una revolución en un plane...
