El camino a Polpumios fue bastante largo. En poco más de diez horas nos encontrábamos cruzando un gran arco hecho de piedra, en el cual dos guardias armados obstaculizaban la entrada.
Toda la filera de camiones paró detrás de nuestro automóvil, que se encontraba en la delantera, junto a Nick, Feriggor, Erick y Alice.
-¿Que ha sucedido? -preguntó la mujer de sangre Hiperboreana mientras se frotaba los ojos con suavidad.
-Hay dos guardias en la entrada.
-¿Entrada a la ciudad? -se agitó levemente en el asiento y miró a través del vidrio delantero; Feriggor estaba hablando con ellos.
-Si, ¿que hay de mal?
Ella giró su cabeza hacia mí, notablemente asustada. ¿Porqué estaría así?
-Jack... No existe entrada a Polpumios.
Luego de la notícia. Una gran explosión se escuchó seguida de disparos y gritos.
Me cubrí e intente ver por la ventana, pero el polvo amarillento de la arena había cubierto el automóvil.
-¡Agáchense! -escuché a Erick seguido de gritos de despesero provenientes de Alice.
Abracé a Nick y cerré los ojos con fuerza.
Disparos, gritos. Silencio. Disparos, gritos. Silencio.
Silencio.
Comencé a escuchar mi respiración acelerada antes de que la nube de polvo se desvaneciese, haciendo que la débil luz del sol poniente penetrase los vidrios, todos con pequeños agujeros provocados por las balas.
Alzé mi vista; Feriggor se encontraba prendiendo el motor de la camioneta, gracias al miedo ni había notado que había entrado
-¿Están todos bien? -preguntó con desespero, antes de que dos bultos hicieran que la camioneta diese pequeños saltos.
-S... Si... ¿¡Que rayos acaba de suceder?! -quiso saber Erick, al tiempo que miraba atrás para ver si los camiones se encontraban bien.
-¡Demonios! La Unión es inteligente. -esperamos a que diera una respuesta coherente, mientras pasábamos entre casas viejas y destruídas-. Han disparado a la parte trasera de uno de los camiones para comprovar que no habían explosivos y...
-Lo han hecho explotar.
-Exacto.
Hice lo mismo que Erick; todos los camiones excepto dos nos seguían, los otros destruídos y cubiertos por una mata de polvo negro.
-Ha sido una trampa. -exclamó esta vez Nick, sus uñas se estaban clavando en mi brazo derecho-. Desde que llegamos a Akoron noté que no había ninguna entrada a Polpumios. Simplemente sospecharon de nosotros y decidieron pararse en medio del camino para molestarnos.
Con un click abrí la ventana destruída, viendo que muchos Ankorinos huesudos, flacos y pequeños nos miraban con una cierta mirada de temor. Parecían humanos.
Cuando el sol al fín desapareció dando lugar a la luna roja, llegamos a una mansión que era protegida por una muralla redonda de piedra.
-¿Que es esto? -pregunté, los otros tres Mestizos se encontraban durmiendo.
-Mi pequeña casa. -respondió Feriggor seguida de una risada.
Era una locura. Estabamos confiando plenamente en un hombre que apenas conocíamos para destruír a la Unión, abandonados por nuestro antiguo líder en un planeta desconocido.
Pasaron algunas horas mientras desembarcaban todos los misiles. Un círculo grande en el césped del jardín se había abierto por la mitad, dejando paso a los misíles para que los pudiésemos esconder. Luego, dejamos nuestras cosas en habitaciones de cinco camarotes cada una y tomamos un baño largo.
Me permití enjabonarme, lavarme el cabello y cepillarme los dientes, un lujo que hace tiempo no hacía.
-Odio la guerra. -me susurré a mí mismo, mientras me miraba por el espejo empañado para cortar mi barba.
Me sequé, vestí un pijama y dormí en una cama separada a la de Nick. La luz de la luna se filtraba por la ventanilla, haciendo que la habitación se iluminase lúgubramente.
Y recordé. Recordé la primera batalla, cuando habíamos liberado a Roro y los demás de aquella base. Mi corazón palpitaba con fuerza, pero menso comparado con la vez en que nos inflitrámos en la instalación de Artres. Menuda aventura.
Rozé mi muñeca izquierda para intentar sentir una pulsera que me había regalado Lucy cuando tenía apenas seis años, pero no la sentí.
"Se me debió haber perdido mientras mataba a todas esas personas", pensé, dejándo derramar algunas lágrimas. ¿Será que Lucy estaría bien? ¿Quién la estaba cuidando? ¿La señora Potts? ¿El traidor de Sven?
Me mordí el lábio inferior con fuerza y me froté los ojos con el brazo, sentí los retumbidos acelerados de mi corazón.
Mañana iba a ser la gran guerra.
Iba a decidir el futuro de Ankoron, tal vez el futuro de los Fugitivos y notablemente mi futuro y el de Nick. Porque rayos, si toda esa revolución estuviese en mis manos, me iría en ese instante a la Tierra.
Y entre todos esos pensamientos y frustaciones me quedé dormido, desarrollando un sueño que me dio miedo.
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UNION (pausada)
Bilim KurguLuego de que los Fugitivos tomaran el Arca y escaparan del Planeta Tierra, Jack se siente más solitario que nunca. Su madre ha muerto, asesinó a su padrastro y tendrá que hacerse cargo de su hermana pequeña mientras lidera una revolución en un plane...
