~Narra Akira~
"Me estoy arrancando la piel de mi cara, porque odio sentirme segura. Los normales, me dan miedo. Los locos, me hacen sentir sana. Estoy chiflada, cariño, estoy loca. La amiga más loca que nunca has tenido. Crees que soy una psicópata, crees que me he perdido. Dile al psiquiatra que algo va mal. Estaba sobre la curva, completamente loca. Te agrado más cuando estoy fuera de mis cabales. Te contaré un secreto, no estoy alarmada, así que ¿y que si estoy loca? Las mejores personas lo están."* * * * * * * * * *
Encima de aquel escenario. Todos me miraban mal. Con asco. Desprecio. Quería pedir ayuda, pero era como si nadie me escuchase. Sólo oía mi corazón ir más rápido, y aún más... Sentía como si el órgano que me mantiene viva llorase y patalease dentro de mi. Me sentía completamente desgraciada, pero estúpida, ¿como demonios te sientes desgraciada si sólo te han echado agua con colorante? ¿Por que así? No has matado a nadie. O si, o no, ¿y si maté a alguien? ¿Y si de verdad he perdido quien soy? Una ola de melancolía inundó el cuarto entero. Ahora me encontraba yo sola. En una habitación, oscura, si nada. Intente moverme, pero estaba atada o algo así. Estaba desesperada por salir de mi agarre, pero no había manera hasta que las luces se encendieron y un hombre entró. El señor Liu. "Por favor Señor Liu, quiteme esto", palabras textuales de lo que salía por mi boca, que yo no controlaba. Mire a abajo y vi mi cuerpo hasta el cuello en una camisa de fuerza. Era blanca y me daba miedo. Muchos médicos me ayudaron a sacarme de aquella camiseta horrible que nunca recordé usar antes, pero que no pensaba volver a usar. Los médicos se fueron y sólo quedaba el Señor Liu y yo.
"¿Por que estoy aquí? Saqueme, de verdad, estoy curada. Usted me cree, ¿verdad?". No recordaba llamar a el Señor Liu con usted nunca. Sólo la primera vez que le conocí, apenas lo recuerdo, pero estoy segura de que no fue así. "Akira, lo siento, pero... No veo que estés curada. Sólo veo que vas a peor". Mi cara se volvió muy seria, como la de una niña pequeña que no le regalan un juguete que tanto quiere. "Pero, continuando con este tratamiento estoy seguro de que estarás mejor en una semana. Seguro que tus alucinaciones se irán poco a poco, confía en mi". ¿Alucinaciones, desde cuando? Nunca tuve, nunca tuve paranoia ni nada así. Mi ser interior, lo que hacía que viese todo en primera persona, pero como una película, se sintió algo raro.
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De noche, no comprendia como se había hecho de noche en nada, pero pensé que estoy sería un especie de sueño o bucle mental así que lo deje ir. Mi cuerpo, el cual no podía controlar, se levantó hacia la puerta y la abrio con cuidado. Mire en todas las direcciones, pero no encontré a nadie, así que mi cuerpo se aproximó al camino izquierdo. Sólo había pequeñas luces en el techo. Esto si que no parecía un hospital, era un psiquiatrico. Mientras que mi cuerpo se movía y esquivaba a los guardias que pululaban por ahí, mi ser interior se preguntaba que clase de sueño era este. No podía ser un bucle ya que era demasiado real y lo veía todo claro, y no borroso. Cuando deje de pensar y fui consciente de lo que estaba viendo me encontraba en la parte principal de aquel hospital psiquiátrico y mi cuerpo se encontraba con un arma de fuego en una mano. Había guardias en el suelo y yo estaba apuntando a todos. El señor Liu estaba allí y me miraba con serenidad, eso me calmaba a mi, me encanta cuando me mira así, es una sonrisa muy paterna, pero a parecer a mi ser exterior, a mi cuerpo, no le calmaba. Apuntaba a todos y lloraba. Tenía miedo e intriga de lo que iba a pasar y me temí lo peor. Y así fue, lo que tanto temí, dispare a una enfermera.
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Me desperté de ese sueño infernal en una cama desconocida y con una persona a mi lado, dormida, Chanyeol. Era su casa. Recordi que el se presto a que me quedase en su casa por una temporada y que cuando íbamos a dormir el estaba sumamente incómodo en el sofá de su habitación así que le dije que yo dormiria en el sofá y que dormiera en su cama, pero el no quiso así que al final dormimos en la misma cama. Me levanté con cuidado y entre al baño. Me mire al espejo y estaba algo pálida, también mi respiración era algo acelerada. Intenté calmarme y me eché un poco de agua en la cara. Estaba algo aturdida por mi "sueño". Después de unos minutos fui consciente de un dolor en mis brazos. Mire abajo y vi heridas en mis brazos. Grandes y profundas. Algunas estaban cicatrizadas, muchas de ellas, y otras estaban por cicatrizar. Me puse tan nerviosa que mi mano se chocó "suavemente", tanto que resono en toda la casa, con el lavabo. Lo que me faltaba ya vamos. La puerta se abrió de repente y Chanyeol, con voz de camionero, de estas de levantarte por la mañana, pronunció un estas bien y yo dije un CLAROOOOOOOO POR QUE NO LO IBA A ESTAR. Me conmueve lo disimulada que soy. Salimos del baño y el me hizo el desayuno. Yo le ayude porque tenía el presentimiento que de su leve intento de hacerse el conocido como "soy tu puñetero ángel guardian", quemaria la casa, y no iba a dejar que por mi culpa se quedase sin techo. Después de un desayuno bastante rico hecho por nosotros, fuimos a dar una vuelta. No recuerdo lo que pasó la noche anterior, pero Chanyeol esta aún más cariñoso que antes. No se que le conté, pero parece que sabe toda mi vida, tendría que estar muy mal. Tuve que preguntarle que le dije, porque tenía miedo de cagarla. "No me dijiste nada importante... ¿por que?". Vale, gracias a dios. Llegamos a una especie de Instituto. Chanyeol le encanta componer, así que enseña a personas de mediana edad a tocar instrumentos. Me dijo que aprendió a tocar el piano de oído. No entiendo como hay personas tan inteligentes, si yo no me acuerdo ni lo que he desayunado ya. Fuimos a una sala, con muchos cristales, y fuera se podía ver la montaña y los prados verdes. El sol se colaba por las ventanas y tocaba la madera pintada de negro del piano que estaba colocado en el centro de la habitación. No había nada más en la habitación, sólo el paisaje y el piano. Nos sentamos en la banca del piano. "Llevo toda mi vida tocando el piano", dijo Chanyeol, "Nunca he estado tan nervioso al enseñarle una pieza de una canción a alguien", volvió a decir. "Debo ser muy...¿importante?", le contesté. El me sonrió con una de esas sonrisas que tanto me gustan y empezó a tocar el piano. La melodía de ese instrumento era tan bonito que no podía dejar de sonreír. Me sentía tan cómoda, llena de vida. Recordé el chico del piano, del que me enamoré, el cual me enamoré de su preciosa melodía. Se que no le conozco, pero la forma que tiene al tocar, no se, la siento diferente. ¿Nunca te has enamorado de una canción, o cantante, o de la música en general? Porque yo si, y sienta muy bien. El día acabo después de una tarde estupenda con Chanyeol. Hacia mucho tiempo que no me sentía tan bien. Había tenido unos dias malos, y probablemente seguirán así. Siempre soy así y lo odio. Siempre estoy triste y nada me llena. Cuando algo lo hace, esa persona o objeto o lo que sea merece un nobel. Odio estar mal, odio que siempre estoy mal. Odio la forma que tengo de pensar sobre mi misma y odio que ahora si veo "cosas" después de ese sueño. Odio mi vida. Pero ahora no me puedo quejar, porque no quiero perderle, no quiero perderme, no quiero que se sienta mal por mi culpa. Hice una promesa, la promesa de que le haré feliz, porque se lo merece, porque le quiero.
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