Capítulo 8

38 1 0
                                        

Cerré los ojos al instante con miedo de no volver a abrirlos de nuevo, pero nada sucedió, oí un grito de una voz conocida a mis espaldas, al abrir los ojos vi al soldado de N. I. tendido en el suelo frente a mi con una bala en la frente, mire detrás de mi y vi la mano de Colín que se ofrecía para ayudarme a levantarme.

Al levantarme lo abracé sin dudarlo un segundo y sin aliento en mis pulmones no pude evitar derramar una lágrima, contra todo pronóstico seguía vivo.

-¿Que haces aquí? -Pregunte alegre, trate de seguir oculto del resto de los soldados de N. I. para evitar que me mataran antes de terminar la pregunta.

-Me encontré a Diane esta mañana, le pregunte por ti y me dijo que estabas ocupado, fue difícil pero logré hacer que me dijera que haces, y vine lo mas pronto posible detrás de ustedes sin que me notaran y por lo que veo llegue a tiempo.

-Gracias y perdón por no decirte pero ninguno de ustedes quiso creerme con esto de N. I.

-Perdón por eso.

-¿Ahora me crees?

-Sin duda.

-Bueno, vamos a ayudarles -Dije saltando al campo de batalla.

Colín tenía una puntería perfecta, no fallaba ninguna, yo por otro lado tiraba a la suerte mis disparos, aun me dolía la pierna por la caída sobre el árbol, pero podía soportarlo, uno tras otro, los soldados de N. I. morían.

Avanzamos hasta la zona sur y nunca quise tanto no haber ido, los soldados del escuadrón C con los que nos íbamos a reunir en el lugar habían sido mutilados. No quedaba ninguno vivo, el escuadrón A y el D deberían de haber tomado ya la zona norte, asi que vigilamos y después de haber avanzado decidimos arriesgarnos y destruir las instalaciones que se encontraban cruzando la montaña siguiente al punto de reunión.

Cruzamos la ladera de la montaña lo mas rápido posible y acabando con todos los soldados de N. I. que se interponían, al llegar a las instalaciones vimos lo que nunca creímos, cientos de personas estaban encerradas en jaulas y algunos no se movían, parecían muertos, soldados de N. I. los golpeaban y los torturaban, el corazón me dio un vuelco cuando descubrí lo que hacían dentro de las instalaciones, a través de las ventanas se veían cosas que parecían humanos pero con mutaciones, científicos estudiando a las personas dentro y inyectándoles químicos o agregando partes de animales en sus cuerpos, científicos experimentando con personas.

Avanzamos más rápido aún, la lluvia de balas comenzó de nueva cuenta, los soldados de N. I. dejaron de cuidar a las personas encerradas por ir tras nosotros, después de 30 minutos ya habíamos terminado con todos los soldados de fuera y habíamos tomado por rehenes a los científicos, entramos a las instalaciones y mis sospechas eran acertadas, era un lugar donde experimentaban con humanos.

Habitación por habitación liberamos a los sobrevivientes y veíamos toda clase de experimentos fallidos, un hombre con la piel gris y muy delgado estaba alucinando en la esquina de una habitación.

-A este le inyectaron químicos con la intención de hacerlo más fuerte -Dijo Oscar apuntándole al hombre y a una gráfica detrás de el -A ella le quisieron poner un exoesqueleto que la ayudara a ser mas veloz y ágil -Dijo apuntando a una mujer en la habitación de enfrente, tenia demasiado metal encima y sangre brotándole de la nariz y ojos -Y a este -Dijo apuntando a un niño de no mas de 8 años que estaba tirado ya sin vida en el corredor -Intentaron hacer que respirara bajo el agua.

-¿Como sabes todo esto? -Pregunte con curiosidad.

-Yo formaba parte de estas instalaciones antes de unirme a la resistencia, aquí es a donde traen a los exiliados para experimentar con ellos y conseguir que sus soldados sean mejores.

-Se acerca una guerra y cada imperio quiere ser mejor en todo, N. I. no es el único que busca todo el poder -Dijo un hombre a mis espaldas -Tenemos que irnos antes de que lleguen los refuerzos de N. I.

-¿Quien eres tu? -Pregunto Oscar a Colín al verlo con el uniforme de N. I. y apuntándole en la frente.

-Soy amigo de Steve -Se apresuro a decir Colín con las manos en el aire -Y me uniré con ustedes.

-¿Eso es verdad? -Me pregunto Oscar sin bajar el arma.

-Si, el me salvo la vida.

-Esta bien -Acepto bajando el arma -Pero no vuelvas a usar ese uniforme frente a nosotros.

Liberamos a todos los presos del lugar y nos regresamos a la zona este de la isla, que fue donde dejamos los botes.

Al llegar los escuadrones A y D nos estaban esperando claramente reducidos.

-¿Que paso? -Les pregunto Oscar cuando llegamos.

-Alguien dentro de las instalaciones las hizo volar en pedazos con la mitad de nuestros soldados dentro, no quedo nada de las instalaciones ni de sus experimentos.

-Las instalaciones de la zona sur siguen de pie.

-Bueno, pero en ella hacen las pruebas, en la zona norte es donde crean y planean los experimentos y por lo tanto, ahí estaba la información que necesitábamos.

-Entiendo.

-Veo que traes rehenes.

-Se me ocurrió que podrían suplir a los muertos de hoy -Dijo Oscar con una frialdad que nunca había notado en el.

-Buena idea.

Subimos a los botes y regresamos lo mas rápido posible, yo subí al bote de Colín, al parecer lo había pedido prestado. Fue un largo camino pero me alegro saber que a pesar de todo sobreviví y las nuevas armas de N. I. tuvieron que ser destruidas, además, estaba muy agradecido con Colín por salvarme la vida, al llegar al acercarnos al puerto América nos quitamos el uniforme y nos pusimos ropa cómoda, ingresamos por la entrada secreta a la montaña y dejamos nuestras cosas, Henry me felicito y a Colín lo aceptaron de inmediato, corrimos al Hospital en busca de Diane y Helen.

No fue difícil encontrarlas, pasamos la tarde en el puerto América, caminando por la orilla de la playa o comiendo en algún restaurante, al final decidimos ir a el hotel, estábamos cansados y dormimos casi de inmediato.

New EmpireDonde viven las historias. Descúbrelo ahora