Las nubes sobre el cielo parecían haber sido pintadas con un pincel manchado de un tono escarlata, a pesar de la distancia que ya habíamos marcado entre la ciudad y nosotros, las nubes aún guardaban el fuego de aquella noche.
Recostado sobre mi asiento y observando el paisaje mientras Colín a un lado mio escuchaba musica y golpeaba el volante con las palmas de sus manos como si se tratara de un instrumento musical imagine como sería si nada de esto hubiese pasado, si nunca hubiese traicionado al imperio, si nunca hubiese escapado como un cobarde o incluso, si nunca hubiese conocido a Diane.
Definitivamente yo era la causa de todos esos problemas que tanto la afectaban, la había amarrado a mi lado como quien amarra una canoa para que la marea no se la lleve, le habían afectado mis problemas sumándose a los suyos y no queria verlo por mi egoísmo para estar a su lado.
Las horas pasaban tan rápido que del amanecer al atardecer no podía ser capaz de ver el sol moverse ni un centímetro, sin duda alguna el tiempo es un misterio, demasiado lento para quienes esperan con ansias un suceso, demasiado puntual para aquellas personas que sienten la indiferencia o ignoran la situación, y demasiado rápido para quienes desean congelar un momento específico.
No deseaba congelar este momento, pero si deseaba detener el tiempo, ver a Diane por última vez, acariciar su mejilla y besarla antes de partir de su lado.
Un día pasa rápido si no lo deseas, dos días tardan un poco más, pero al tercer día, justo antes de que Colín me despertara de un sueño para avisarme que estábamos a menos de cien kilómetros de New City apenas si sentí el tiempo transcurrir. Ni la apariencia de Colín ni la mía eran las mejores, tres días comiendo el escaso contenido de un par de latas, tres días durmiendo pocas horas, tres días aburridos por el viaje.
-Ahora me dirás cual es tu plan? -Preguntó Colín en una mezcla de emoción y rencor.
-Lo sabrás en su momento -Respondí de manera cortante y lo interrumpí antes de que pudiese reclamar -Detente aquí.
La ciudad se encontraba tan vacía como la capital antes de que la dejáramos atrás, caminé unas cuantas manzanas hasta las montañas y traté de recordar donde se encontraba la entrada secreta de la resistencia, con Colín tras de mi la busqué por alrededor de una hora antes de encontrarla, busqué entre los almacenes, cambie mi viejo uniforme sucio y desgastado por uno nuevo, me equipe con todas las armas que podía cargar sin llamar mucho la atención y baje hasta el puerto.
-Steve insisto! -Me detuvo antes de subir a un bote -Cual es tu plan?
-El plan es que no hay plan -Le respondí invitándolo a abordar -Solo arreglaré una cuenta pendiente.
-De verdad crees que se encuentran en New World?
-Dime, si fueras buscado por el sesenta por ciento de la población de una nación y contaras con la ciudad mas grande y protegida del mundo para refugiarte, te esconderías en otro lugar?
-En realidad no -Miré la tristeza en su rostro y sentí un golpe de culpa.
-No quiero que vengas a esta misión suicida -Le respondí con sinceridad -Pero no puedo hacer esto sin ti.
-Siempre fuiste mi única familia -Respondió con una sonrisa -Y la familia nunca se abandona.
Era gracioso la forma en la que pensábamos el y yo, crecimos juntos y ambos éramos consientes de la muerte de nuestros padres, no teníamos familia, pero nos teníamos el uno al otro y a pesar de que también Liam, George y otros mas se juntaban con nosotros, la relación entre él y yo era mas fuerte de lo que imaginábamos pero que estos últimos meses arriesgando la vida el uno por el otro nos demostraron que solo la muerte podría separar esta amistad, una muerte que se acercaba conforme el bote avanzaba.
Mis intenciones eran sencillas, llegar a escondidas a New world, buscar el edificio principal, ingresar oculto, subir a la azotea, apuntar a la habitación con grandes ventanas de cristal y dispararle a Lance, el muy tonto amaba las vistas de este tipo y era más que seguro que ahí estaria, mientras tanto Colín me esperaría en el bote y en cuanto me viera de regreso nos largaríamos del lugar.
-Si un rey cae -Dije en voz baja.
-Sus seguidores desaparecerán con el -Concluyó Colín.
Era una frase que todos conocíamos, La familia de Lance desde que tomó el poder tenía cierto temor a que alguien los asesinaran para quedarse con el imperio así que implementó una regla en la cual si el emperador era asesinado, todos los altos rangos morirían al instante gracias a un aparato que tenían implantado junto a su corazón antes de aceptar su puesto, por fortuna yo nunca fui considerado de alto nivel para llegar a demostrar ser un peligro a tomar su lugar en el imperio.
Por obvias cuestiones ninguno de ellos quiere muerto a Lance pues morirán con el, pero para nosotros es una suerte este sistema pues en cuanto Lance muera todos ellos morirán y el resto de las naciones podrán unificar el planeta y detener esta guerra.
La ciudad sobre el agua se acercaba cada vez más y esperábamos ansiosos por que esto terminará de una vez y por todas para por fin llevar una vida con nuestras parejas y con una pesadilla en nuestras mentes que sólo se quedará en ser un mal recuerdo.
Le expliqué a Colín lo que sucedería según el plan y nadé hasta la orilla del puerto, los guardias inundaban las calles al igual que las personas y ciudadanos que escaparon de la capital y que apoyaban las mentiras de Lance, no había más que una forma de pasar desapercibido, subí a uno de los barcos, robé ropa que escondió mi uniforme y me coloqué una gorra para parecer un ciudadano cualquiera.
Apenas bajaba del barco cuando un oficial me tomó del hombro, me di vuelta lentamente y mi corazón se detuvo un instante al ver de quien se trataba.
ESTÁS LEYENDO
New Empire
Science Fiction"Nuestras acciones valen tanto como nuestras decisiones, siempre con lealtad hacia lo correcto" Steve Miller es un joven que trata de evitar que una guerra consuma todo lo que el conoce y da todo por conseguirlo.
