—Sun Hee... — alce la cabeza cuando la escuche. — ¿Todo bien? — asentí mientras trataba de calmarme, aun me temblaban un poco las manos por lo exaltada que estaba. —Si claro. — rio ella, tomo la silla enfrente de mí y se sentó. — ¿Ya me contaras que paso o voy a tener que obligarte?
— ¿Sobre? —hice como que no sabía absolutamente nada.
—Puedes empezar con la historia de las fresas... — sentí mis mejillas sonrojarse en el acto. — O lo que acaba de ocurrir en el pasillo.
—Mierda... — ella lo había escuchado. —Ji-JinSoo, escucha, y-yo...— nuevamente mi tartamudeo, joder. —Ah, bien... primero con las fresas... antes de eso, quiero algo dulce. — fui directamente al tema. Vi como un brillo en sus ojos apareció y una cara de emoción, solté un suspiro, no tendría alternativa alguna de escapar de esta, JinSoo tiene la dirección de mi casa, de mi trabajo, sabe dónde podría encontrar a JuHo y en qué edificio trabaja mi madre, no había salida, tras guardar mis cosas en mi mochila, fui con ella a la barra de la cafetería, ella me golpeo cuando intente pagar mi café.
—Te debía un helado. — rio tras guardar su billetera en su mochila. —Bueno...— las dos tomamos asiento en una de las bancas que daba a una de las ventanas hacia uno de los patios de la universidad. —Dime... — murmuro. —Se lo pregunte pero no quiso decir nada, sé que no somos muy cercanos aun. — apenas se conocían, no me sorprendía. Pero en cambio, ella con JiMin, pues creo que eso es completamente diferente. —Me pregunto por ti próxima clase, HongJoong quiere hablar contigo... —pues creo que de momento no quiero verle. —JiMin estaba algo enfadado al parecer contigo y pues te la has pasado huyendo desde la mañana, bien. — se cruzó de brazos. — Ahora con esa idiota... — refiriéndose a Hyun Seok. — ¿Qué paso Sun Hee? — aquella mirada desafiante, en eso ella tomo mis mejillas y alzo mi cabeza para que la viera directamente a los ojos y le contara.
—Au, ah... — me recordaba a mi tía cuando era una niña. —Quita, quita...— aparte sus manos, al ver que ella estaba en silencio, mirándome fijamente a que dijera algo, supe que tendría que confesar todo. —Bueno, en tu fiesta, estábamos hablando y todo, digamos que tome mucho, empecé a marearme y...— fui interrumpida.
— ¡¿Lo besaste?! — pregunto ella algo sorprendida.
—Bueno... — si hubo beso, la verdad hubo dos, pero no lo inicie yo. Vamos Sun Hee dile, ¡dile! —Si hubo beso...— murmure. —Pero...— le cubrí la boca a JinSoo antes de que gritara. —Él fue quien me beso... no yo. — lo deje en claro eso. —Dos veces... —aunque me sentía un poco apenada por lo ocurrido, sentía que me estaba engañando a mí misma, porque esa vez, esa noche, tras lo ocurrido, tenía otra sensación a la de ahora. —Y eso que él no había tomado mucho, solo dos copas de margarita, yo tome... de más. — era consciente de ello. —No tengo idea de que me dieron, pero no paso de cinco, no entiendo por qué me beso así de repente. — en eso escuche a JinSoo como empezaba a reír.
— ¿No entiendes? — pregunto ella. —Eres una chica bonita, puede que le gustes... — inmediatamente empecé a negar con la cabeza de forma frenética. —Oh mujer, por favor... — ella empezó a reír.
—Ha estado rodeado de chicas bonitas en esa agencia, te lo apuesto, como tu dijiste ese día, solo puede que sea amable con las chicas... — trataba de quitar aquella idea que JinSoo acababa de poner en mi cabeza, ¿gustarle a HongJoong? Ja, si claro, no tiene lógica, no somos para nada cercanos, no creo que él pudiera... oh, mierda, al recordar como conocí a JongHo, mejor me callo.
— ¿Entonces por qué te estaría buscando? — JinSoo empezó a darme leves codazos mientras me daba aquella mirada con cierta picardía. —Espera... ¿por eso estas nerviosa, no? ¡Espera! — si antes me sentía mal, ahora me siento fatal. — ¿Es por JongHo? — ahí está, la cereza del pastel.
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silent feelings |ATEEZ| 1
FanfictionPara SunHee las caricias en la espalda, los besos en la frente, las miradas silenciosas, aquellas calidas sonrisas que solo él podia darle, junto con fuertes abrazos eran otras formas en las cuales HongJoong le decia lo mucho que la amaba, sin impor...
