Cuando Melisa llego el lunes a la puerta del instituto, vio que todos ya estaban ahí, por lo que no tardaron en entrar al aula.
Aquella mañana parecia que las horas no pasaban. Todas y cada una de las clases que tenian se hacian eternas, y para colmo aquella mañana, Edwin, el ex novio de Milena, no paraba de mirarla e intentar llamar su atencion.
-No se que hacer ya -dijo Milena dejando escapar un suspiro- Me agota.
-Es bien simple, ignorale -le contesto su amiga Melisa.
-Pero es que...
-Milena, que te entre en la cabeza que Edwin no quiere amistad -la corto- En su cabeza solo esta la palabra novia. Y si quieres que la cosa no vaya a peor ya sabes que debes hacer.
-Creo que ya esta llendo a peor Melisa...este fin de semana no ha parado de mandarme mensajes. Ya sabes, la misma historia de siempre. Y esta mañana no se ha acercado a decirme nada por que Izan estaba conmigo. No hace falta que te cuente las miradas de odio que se han mandado entre los dos...
-Solo han sido miradas por que no me dejas hacer nada más -dijo la voz de Izan desde atras.
Las dos chicas se giraron disimuladamente para no llamar la atención de la profesora.
-¿Nadie te ha enseñado a no escuchar a escondidas? Es de mala educación.
-Deja de ser mala educación en cuanto sale mi nombre a relucir -dijo Izan con una sonrisa.
-No merece la pena discutir contigo...
-Yo estoy con Izan -dijo Melisa- Quizas lo que le hace falta a Edwin es que alguien le ponga en su lugar.
-Bueno, bueno Melisa -se rió Izan- No te tenía por una persona que apoyara la violencia.
-Y no me gusta, pero en este caso hasta yo te ayudaria. No le soporto. Quitando como ha tratado a Milena, tiene esa cara de bobalicón y mosquita muerta. Como si el fuera el bueno en toda esta historia.
-Pues cuando quieras quedamos para planear el ataque a ese bobalicón -dijo Izan con voz dulce mientras le recogia un mechón de pelo y se lo pasaba por detras de la oreja- ¿A que hora te va bien?
Melisa lo miro fijamente, suspiró y puso los ojos en blanco.
-Creo que tus facultades de seducción empiezan a fallar Izan -comentó Milena riendo.
-Lo que tu digas. Pero ahora enserio, creo que realmente alguien deberia darle una lección, y quien mejor que yo...
-Dejate de estupideces -intervino Daniel al fin- Los dos.
-Eh, ¿que he hecho yo ahora? -Soltó Melisa.
-Incitarle aún más para hacer estupideces. Nadie va ha darle ninguna lección a nadie, eso lo primero. Y tu -dijo mirando fijamente a Milena- Vas a empezar a ignorar a ese tio de una vez por todas. ¿Que te llama? No le contestes. Mensajes igual. Y si ves que se te acerca para hablar das media vuelta y te vas. Punto. No creo que sea tan estupido como para no pillar las indirectas asi.
-Es asi de idiota y más -dijo Izan.
-Voto como Izan -soltó Melisa.
-Bueno pues si es tan estupido, ya veremos que hacer en ese momento. Ademas, queda poco para graduarnos por lo que sera mejor no meterse en más lios -miro a Izan.
Melisa e Izan suspiraron.
-...Y con esto damos por acabada la clase de hoy -se escuchó la voz de la profesora de fondo.
El timbre que informaba del descanso resono por todo el aula. Los alumnos salieron casi corriendo de ahí, mientras que Melisa y sus amigos optaron por quedarse ahí.
Los cinco estubieron hablando. Las chicas les dijeron lo bien que se lo habían pasado la noche en que salieron.
-Tendriais que haber venido, os lo hubierais pasado bien -dijo Milena.
-Yo me lo pase muy bien en mi casa tambien -dijo Daniel.
-Lo único malo es que siempre es la misma gente. Quizas deberíamos cambiar de lugar la próxima vez -dijo Clementy.
-Bueno, yo vi a un grupo de chicos que no había visto por aquí -comentó Melisa.
Las dos chicas la miraron fijamente.
-¿Y ahora lo dices? -suspiro Milena.
-No creí necesario decirlo...La verdad es que destacaban bastante. El que parecía el líder del grupo era pelirrojo y con unos ojos verdes muy bonitos.
-Seguro que no eran tan bonitos como los mios -dijo Izan.
-Si, bueno. Que los tuyos son preciosos, Izan -le dijo Melisa- Y luego había otro chico que no me gusto nada. No me dió buenas vibraciones.
-¿A que te refieres? -intervino Daniel.
-No lo se...era el más alto de todos y con diferencia el más fuerte. Pero eso aparte, era la mirada, el gesto de su cara...como si buscara a alguien. No me gustó.
El timbre volvió a resonar por el aula, y los alumnos fueron entrando lentamente a ella. El último fue el profesor, que se paró un momento ha hablar con alguien del pasillo antea de entrar y cerrar la puerta. Se acercó a su mesa y dejó un montón de papeles sobre ella.
-Bueno chico, como bien sabeis no quedan ni dos meses...
-¿Por que tenemos que dar clase de tutoria? -dijo Izan estirandose sobre su mesa.
-La verdad es que no lo se. Lleva unos meses repitiendo el mismo discurso siempre -contestó Melisa.
-Que si queda poco para graduaros, que si tenemos que tener bien claro que queremos hacer, que debemos estudiar para estos examenes finales y para la prueba de acceso a la universidad...-recitó Milena.
-...Y se que no es muy normal hacer esto a tan poco tiempo de acabar las clases y sobretodo con los examenes finales, pero hemos hecho una excepción y en el tiempo que queda de curso tendreis unos comprañeros nuevos. Asi que intentad que se integren bien.
La puerta se abrió y entraron tres chicos que se situaron al lado del profesor.
-Estos seran vuestros nuevos compañeros. Presentaros -les dijo.
-Yo me llamo Alex, mucho gusto.
Melisa no podia creerse lo que veia. Le dió un suave codazo a Milena y esta se giró para mirarla.
-Son ellos -le susurró- Bueno, tres de ellos.
-Adam -fue lo único que dijo el chico alto de ojos marrones y cabello negro.
-Mi nombre es Henry -dijo el tercero.
Melisa se fijó por primera vez en él. Era el más bajo de los tres, y sus ojos de un color miel resaltaban con aquel cabello de tonos bronce.
Volvió a mirar a Adam, y siguió sintiendo aquella extraña aura que emanaba de su cuerpo. Era como un depredador en busca de su presa. Apartó la mirada rápidamente para encontrarse con aquellos ojos verdes que la miraban fijamente. Agachó la cabeza. El corazón empezó a latirle con fuerza. Aquellos ojos tenían algo.
-¿Estas bien? -preguntó Milena a su amiga- Te han subido los colores -rió.
-Estoy bien, y no me mires así.
-La verdad es que ese tal Adam no esta nada mal -dijo Milena.
-No, es peligroso -contestó Melisa.
Milena la miró extrañada. No conocía a aquellos chicos de nada, pero sabía con certeza que Adam ocultaba algo, algo oscuro y peligroso. Y no quería que su amiga tubiera nada que ver con él.
-No los conoces -contestó esta algo molesta- Yo creo que deberíamos darles una oportunidad Melisa. Quizas tenga un mal día, ves a saber.
-No creo que esa expresión y esa mirada sean por tener un mal día la verdad -dijo Izan.
-Es cierto. A mi tampoco me da muy buenas vibraciones -comentó Daniel en voz baja y observando como los tres chicos se dirigian hacia el final del aula para sentarse- Ninguno de esos tres me dan buenas vibraciones a decir verdad.
-Bueno chicos -se escucho la voz del profesor- Sigamos con lo de la semana pasada...
Melisa dejó de prestar atención. Volvió la cabeza disimuladamente hacia donde los nuevos alumnos se habían sentado. Se fijó de nuevo en Alex. La verdad era que le parecía un chico apuesto, pero Daniel tenía razón. Quizas los tres no eran de fiar, por lo que se mantendría alejada de ellos. Aún que supo que le costaría bastante no prestar atención a Alex. Le atraía de una manera extraña, como nunca nadie le había atraido jamas.
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Infierno en el Paraiso
FantasyMelisa, a sus 18 años, no había tenido una vida fácil. La muerte de sus padres la había sumido en una profunda oscuridad. Pero con el tiempo, y grácias a sus amigos empezaba a salir de ella. A pocos meses de acabar sus estudios se presentan unos nu...