CAPITULO 11

15 0 0
                                    

Habían pasado ya dos semanas desde que Melisa y Milena habian salido del hospital. Ya estaban mucho mejor, algún que otro moratón o vendaje. En aquellas dos semanas ninguna de las dos habian visto ni a Alex ni a Adam. Las dos chicas iban de camino a casa de Clementy. Habían quedado todos ahí para hablar sobre el accidente. Bueno, más bien para saber que había pasado para que llegaran ahí y que era lo que las chicas habían visto.
-Estoy nerviosa -dijo Melisa.
-Tranquila. No le des más vueltas. Contemos lo que vimos y ya.
Melisa suspiró.

Cuando entraron en casa de Clementy, Izan y Daniel ya estaban ahí.
-¿Que tal estais? -quiso saber Clementy.
-Mejor.
-Sentaos, ara llevo café para todos.
Melisa se sentó junto a Izan y Daniel, mientras que Milena ayudaba a Clementy con las tazas de café.
-Y bien -dijo Daniel- Contadnos que pasó.
Melisa volvió a suspirar.
-Bueno, creemos que Adam y Alex nos drogaron -empezó Milena- Las dos notamos los mismos sintomas antes de perder el conocimiento.
-Si, eso ya lo sabemos. Quiero que nos conteis que visteis en aquella casa. ¿por que el hospital no era un buen lugar para hablar?
-Por que hay demasiada gente escuchando. Por no decir que nos tomarian por locas, y sin pruebas...
-¿Pruebas de que? -quiso saber Izan.
-Os contamos que en un principio nos escondimos de Henry y Chrys... -dijo Melisa- Bueno, fuimos a una biblioteca. Ellos iban también hacia ahí, así que buscando vimos una trampilla en el suelo. No dudamos y nos metimos en ella. Había un pasillo y lo seguimos. Nos llevó...
Melisa tragó saliva. No quería volver a recordar aquello. Notó como Izan le agarraba la mano con fuerza, esta le miró y sonrió, devolviendo su apretón.
-Nos llevó a una sala extraña. Estaba llena de mesas, materiales quirurjicos...sangre -dijo.
Vió como Clementy, Daniel e Izan la miraban y escuchaban con atención. Empezó a dibujar circulos con su dedo pulgar en la mano de Izan.
-No sabiamos que pensar de aquello. Intentamos buscar otra salida que no fuera la del pasillo de la biblioteca. Vimos una puerta y probamos suerte. No había luz, nosotras no llevabamos el movil ni nada para iluminar la habitación. El suelo estaba lleno de cosas biscosas y crujientes, creiamos que estaríamos pisando cucarachas. Olía a podrido. Pensamos que aquello era un sotano abandonado lleno de bichos. Hasta que tropece con algo y caí.
Respiró profundamente. El recuerdo de aquel olor inundó sus fosas nasales, la visión de aquel horror inundó su mente. Parecía que volvía a estar ahí.
-Melisa...¿Que había? -preguntó Daniel.
Los miró a los cuatro. Milena tenía la vista fija en la mesa, había perdido algo de color. Clementy la miraba con los ojos abiertos y llorosos. Daniel e Izan la miraban a ella, esperando que acabara el relato. De algun modo, Melisa sabía que no les hacía falta escuchar el final por que ya lo sospechaban. Aún así, continuó con la historía.
-Cuando caí -continuó- no fue encima de cucarachas y bichos...sinó encima de huesos. Nos fijamos más en el lugar, intentado ver en la oscuridad. Cuando la vista se nos acostumbró pudimos distinguir los huesos que llenaban el suelo...la biscosidad que notamos al caminar era sangre y...y algunos organos desparramados por los suelos.
Clementy dejó escapar un sollozo.
-Había cuerpos desmembrados, brazos y piernas desparramados por el lugar. Órganos, sangre, huesos...algunos estaban descompuestos, de ahí el olor a podrido. Otros parecian más...recientes. Salimos corriendo, volvimos a la biblioteca y al salir de ella y querer huir nos vieron. El resto ya lo sabeis.
Todos estaban en silencio. Milena se secaba alguna lagrima que se le había escapado. Clementy se había vuelto más pálida de lo normal. Daniel e Izan parecian no haberse inmutado por nada.
El silencio lo inundó todo. Nadie decia nada, hasta que Milena decidió romper el silencio.
-Bueno, ¿ningún comentario?
-No es fácil asimilar todo esto -dijo Daniel- Es bastante fuerte.
Al fin dejó ver que todo aquello le superaba. Se llebó las manos al pelo, peinandoselo hacia atras repetidas veces.
-Deberiamos ir a la policía -dijo- Son unos psicopatas.
-¿Y si no nos creen? -dijo Melisa- Podríamos volver. Asegurarnos que no hay nadie y colarnos en la casa para cojer pruebas que podamos presentar.
-¡¿Tu estas loca?! -Gritó Izan- ¡Nada de volver ni ninguna tonteria por el estilo!
-Izan -dijo Daniel poniendo tranquilidad.
-Ni Izan, ni nada Daniel. Las dos acabaron hospitalizadas y Melisa casi muere. No voy a permitir que vuelvan y hagan una gilipollez.
Milena fue a decir algo pero Clementy se adelantó.
-Esta vez estoy con Izan. Mirad como habeis acabado, ¿y quereis volver a por pruebas? No. Definitibamente no.
-Iremos a comisaria y que ellos se encarguen -dijo Daniel- Pondreis una denuncia por secuestro y agresiones. Les explicareis todo lo que pasó. Estan los partes medicos, con eso deberian tener para empezar a investigarles. Al fin y al cabo la estupidez que quereis hacer es el trabajo de la policía. Ellos estan más preparados para estas cosas.
-Yo os acompañaré -dijo Clementy.
-Iremos todos. Mañana mismo vamos y que se encarguen de esos.
Clementy y Milena empezaron a recojer las tazas de café de la mesa. Todas volvían llenas a la cocina.
-¿Quereis quedaros a cenar? -dijo Clementy.
Clementy vivia sola. Sus padres habían tenido que mudarse hacía un año por trabajo y ella se negó a irse con ellos. De vez en cuando iban a visitarla, al igual que ella cuando tenía vacaciones.
-Claro, hace mucho que no quedamos para cenar -dijo Daniel.
-Perfecto -sonrió Clementy- Bien, no tengo gran cosa, así que tendríamos que ir a comprar.
-Puedo ir yo si quereis -dijo Izan- Creo que necesito algo de aire.
-Vale, haré una lista.
Clementy se sentó de nuevo y empezó  a apuntar lo que necesitaban. Cuando acabó, entregó la lista a Izan.
-Ya puedes irte -dijo- ¿Necesitas algo de dinero?
-Tranquila, luego dividimos gastos -miró la lista- ¿Aqui que vamos a comer cinco personas o veinte?
-Daniel y tu comeis por tres como mínimo -diji Milena- Así que no te quejes.
Izan suspiró y miró a Melisa.
-¿Me acompañas? No podre con todo yo solo.
-Claro -dijo ella.
Los dos se levantaron, y se despidieron de los demas.
-¿Crees que Izan le confesara lo que siente? -quiso saber Milena.
-Posiblemente. Izan y yo estubimos hablando y queria decirselo. Pero se enfadaron y luego pasó el accidente. Así que quizas aprobeche -dijo Daniel.
-Bueno, a ver como vuelven -dijo Clementy- De momento han salido cojidos de la mano.
-Creo que le saldrá bien la jugada. Melisa también está enamorada de él, solo que aún no se ha dado cuenta del todo -sonrió Milena.
-¿A si? -preguntó Clementy asombrada.
-Si, hablamos en el hospital. No me dijo textualmente que estaba enamorada, pero si dijo que algo sentía.

Izan y Melisa aún iban cojidos de la mano mientras iban hacia el super.
-Ojala no te hubiera dejado sola aquel día -dijo Izan- Nada de esto habria pasado.
-No tienes la culpa de nada. No podiamos saber que iban ha hacernos algo.
-Notaba algo raro en ellos. Hay un aura extraña alrededor de ese par. Simplemente por eso, tendría que haber sido yo quien te acompañara.
-Pero no ha pasado nada. No le des más vueltas.
Izan paró en seco y miró a Melisa a los ojos. Estaba molesto.
-Sí, por suerte estais bien. Pero podríais no estarlo. Podrías no estarlo. ¿Sabes lo que senti cuando Daniel me llamo? No entendía por que decía que os llevaban a un hospital a causa de un accidente. Las dos habíais vuelto a casa. Tendriais que estar sanas y salvas, cada una en su casa -explicó- No digas que no le de más vueltas. No sabes lo que es recibir una llamada, veros entrar en aquel estado. No sabes lo que sentí al ver, como dos días despues, tienen que llevarte a quirófano otra vez por que morias. Ese dolor, no puedes comprenderlo.
Izan estaba enfadado, había soltado lo que llevaba guardado desde hacía ya dos semanas. Pero esas palabras hirieron a Melisa. Soltó la mano de Izan y lo miró a los ojos fijamente, aguantando las lágrimas.
-Vi morir a mis padres. Estaba con ellos cuando murieron bajo las llamas. Así que conozco ese dolor más que nadie.
Melisa dió media vuelta y dejó a Izan atras.
-¡Melisa, espera! -dijo Izan mientras corria hacia su lado.
Volvió a agarrarla de la mano, intentando que se detubiera pero ella volvió a soltarse.
-Dejame tranquila -no podía retener más aquellas lágrimas, que empezaron a caer a borbotones por sus mejillas.
-Melisa, escuchame -Izan la agarró del hombro para detenerla y hacer que lo mirara- Lo siento. No queria decir eso. Se que lo has pasado mal...yo...perdoname.
Izan se pasó una mano por el pelo. No sabía que decir para disculparse por aquella metedura de pata.
-Joder...llevo dos semanas alterado. Solo deseo poder encontrar a ese gilipollas y darle una paliza que jamas olvide. No paro de pensar que por culpa de ese he estado apunto de perderte -le agarró la cara con las manos, se agachó y apollo su frente en la de Melisa- Si te hubiera perdido, no se que habría hecho.
-Se te pasaría el dolor en unos meses, encontrarias a otra...-Melisa apartó la mirada, con las lágrimas aún callendole.
-No digas tonterias -Izan limpió sus lágrimas- Jamas habría otra. Mirame.
Melisa volvió a mirar a Izan.
-Nunca. El dolor estaría conmigo siempre. El corazón se me hubiera parado. Y jamás, jamás habría otra. Solo estás tú -dijo- Has estado, estas y siempre estaras tú.
Izan no dudó cuando con cuidado pero firmemente agarró a Melisa de la nuca para acercarla a él. Cuando deslizó su mano bajo su barbilla para alzarle el rostro. Vió como los ojos de Melisa brillaban, bien por las lágrimas o por emoción. O quizas eran un reflejo de ambas cosas. Lo que no vió en ellos fue rechazo, por lo que se inclinó hacia ella y la besó. Con cuidado y temor al principio, y al ver que no era rechazado puso más intensidad y pasión en aquel beso.
Melisa estaba asombrada, pero aquella sensación le gusto. Agarró a Izan del pelo y lo atrajo hacia ella. No sabía que besar a alguien podría llegar a ser así. Quería detener el tiempo.
-Te amo -susurró Izan, y luego siguió besandola.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Dec 07, 2016 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Infierno en el ParaisoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora