Habian pasado tres dias desde que Alex le habló por primera vez. No habian vuelto a coincidir a solas, pero cada vez que Melisa y Alex se cruzaban, este la sonreía y la saludaba.
-Vaya, no sabía que os llevarais tan bien -dijo Milena sonriendo.
-Solo me saluda.
-¿Paramos a tomarnos algo? -dijo Clementy.
Habian acabado los examenes de aquel día, y las tres chicas estaban de camino a sus casas.
-Ya la hora que es podriamos parar a comer en algún sitio -propuso Melisa.
Aceptaron y buscaron un lugar donde poder comer. Se sentaron en una terraza de un pequeño restaurante.
-El otro día hablaste con Alex ¿verdad? -quiso saber con curiosidad Milena.
-Si, pero no mucho. Me preguntó como estabamos y que relación teniamos con Edwin. Le conté la verdad -dijo mirando a su amiga.
-Tranquila, no me voy a molestar por eso. ¿Que más te dijo?
-Le pregunté el por que Adam tenía aquel moratón en el ojo. Dudaba mucho que se lo hubiera hecho Edwin. Y fue Alex.
-¿Alex pegó a Adam? -preguntó Clementy extrañada.
-Sí. Dijo que fue la única manera que tenía de separarlo de Edwin. Me dijo algo bastante extraño la verdad.
-¿Que dijo? -preguntaron a unisono Clementy y Milena.
-Que cuando pierde el control así es difícil de detener. No parecía que hablara de un chico la verdad.
-Bueno, yo no le daría mucha importancia. Sabes que Izan no se queda corto y también suele perder el control aveces.
-No es eso Milena. Fue el tono de voz, el gesto de su cara, la mirada...
Recordó como sus ojos se habian oscurecido levemente. Quería contarselo a sus amigas, pero decidió callar. Sabía que aquello era una locura y que posiblemente había sido su imaginación.
-A mi ayer me acompañó Adam a casa...-dijo Milena en voz baja y mirando al plato.
Las dos chicas la miraron sorprendidas. Milena se había puesto algo roja y seguía sin mirar a sus amigas.
-¿Ha pasado algo? -quiso saber Clementy.
-No, no -dijo al fin alzando la cabeza y mirandolas- ¿Por que crees eso?
-Bueno, para empezar estas roja como un tomate, y al decirlo en voz baja y sin mirarnos...da que pensar -le dijo Melisa.
-Pues no, no paso nada. Solo hablamos, y...
-¿Y? -insistieron Melisa y Clementy.
-Me dijo de quedar -volvió a sonrojarse- No se que hacer.
-¿Como habeis llegado a eso? -quiso saber Clementy.
-Bueno, me preguntó mas o menos lo mismo que Alex a Melisa. Y luego me dijo que si quería podiamos salir. Pero es que apenas hablamos. Ni siquiera me saluda al verme ni nada...por lo que creo que seguramente lo dijo por decir.
-Te gustaría salir con él -dijo Melisa mirandola- Se que el otro día nos ayudaron pero, no se si...
-Hola, que casualidad veros por aquí.
Las chicas se giraron para ver a Alex y Adam parados a pocos centimetros.
-Hola -saludaron las tres.
-¿Como esta tu herida, Melisa?
-Bien. Grácias.
-¿Os importa que nos sentemos con vosotras? Buscabamos un lugar que este bien para comer. Aún no conocemos muy bien el lugar.
-Claro, sentaos.
Alex y Adam acercaron dos sillas mas a la mesa. Las chicas se apretaron un poco más para hacerles sitio. Alex se sentó al lado de Melisa y Adam al lado de Milena. El camarero llegó a los pocos segundos para preguntarles que era lo que querían comer. Al cabo de media hora los platos estaban en la mesa y se pusieron a comer.
-¿Que día tienes que volver al hospital a que te miren? -preguntó Alex a Melisa.
-El lunes me pasare.
-¿Te molestan mucho? -quiso saber Milena esta vez.
-Bueno, me tiran un poco la verdad. Espero que me los quiten -dijo rozandose la herida levemente.
-¿Y tu, Milena? Espero que ese chaval no te haya vuelto a molestar -dijo Adam.
-No...tranquilo. Todo bien. Ya ni nos mira la verdad.
-Mejor -dijo- O lo que le espera sera peor que un hospital.
Las tres lo miraron sorprendidas. ¿Acababa de amenazar de muerte a Edwin?
-Adam...-le reprochó Alex- controlate.
Adam cruzó la mirada con Alex, y fue como si se comunicaran. Era como la mirada complice que los hermanos tenian entre ellos, pero en ellos no parecia en nada eso, ya que a los pocos segundos Adam apartó la mirada y agachó la cabeza. Era como si Alex fuera su jefe, su amo y él tan solo obedeció sumiso las ordenes silenciosas que le daban.
-Disculpad, no queriamos asustaros. Adam suele ser más impulsivo...ya sabeis, odia que traten mal a la gente, sobretodo a las mujeres.
-Tranquilos, Izan es igual -dijo Milena mientras se llevaba su refresco a la boca- Estamos acostumbradas.
-¿Izan? ¿Te refieres al chico de ojos verdes que siempre va con vosotras?
-Ese mismo si -sonrió Milena.
-Si no es mucha indiscreción, ¿que tipo de relación teneis?
-¿Con Izan? Somos amigos, bueno creo que más bien podria decirse que somos como una familia.
-¿Una familia? -preguntó Alex.
-Sí -esta vez Melisa contestó- Izan y Daniel son muy protectores con nosotras. Podriamos decir que son como unos hermanos mayores -sonrió con tristeza al decir aquello- Siempre estamos juntos.
-Hay veces que llegan a ser hasta pesados -dijo Clementy- Hubo una vez que...
Y asi empezaron a contarles y hablar de todo.
-Invitamos nosotros a la comida -dijo Alex.
-No hace falta que...
-Insisto, dejadnos invitaros. Por ser tan amables y ayudarnos.
Las chicas se negaron, pero sus esfuerzos fueron en vano. Al final Alex y Adam pagaron la comida y todos se dirigieron hacia sus casas.
-Bueno, yo me despido aqui -dijo Clementy- nos vemos mañana.
Los cuatro se despidieron de Clementy y continuaron su camino. Iban hablando sobre los examenes del día, comparando las respuestas que cada uno de ellos había dado.
-Mañana ya es el ultimo día de examenes -dijo Milena- podriamos salir a celebrarlo por la noche.
-Me parece bien, luego se lo comentare a Izan y Daniel. Estoy segura de que no diran que no.
-Entonces nos vemos mañana.
-Espera Milena, te acompaño -dijo Adam de golpe.
Miró a Alex de reojo y este asintió, como si le diera permiso para que hiciera aquello. Melisa vió de reojo como Adam sonreía y como Alex le devolvió aquella sonrisa. Se extrañó, pero no le dió mayor importancia al ver la cara alegre y sonrojada de Milena.
-Hasta mañana Melisa, Alex -se despidió Adam.
-Adios...
Melisa observó como los dos se alejaban calle abajo, Milena hablando y sonriendo. Los dos caminaban muy cerca el uno del otro. Adam también le sonreia, y aquella apariencia alocada y fuera de si del otro día parecía que hubiera desaparecido. Era como si fueran dos chicos diferentes, como si aquel Adam no tubiera nada que ver con ese que se iba con Melina.
-¿Te importa si te acompaño?
Melisa volvió en si. Miró a Alex, que la miraba fijamente.
-Claro, como quieras...
Alex le sonrió y ella apartó la mirada, sonrojandose.
-Espero que no les moleste a vuestros amigos que mañana salgamos con vosotras tambien.
-Tranquilo, no les importara. Cuantos más seamos, mejor.
Siguieron caminando durante quince minutos más, hasta que Melisa se detubo delnte de un edificio.
-Pues hemos llegado -dijo- gracias por acompañarme.
-No ha sido nada -dijo- siempre que quieras puedo acompañarte, vivo aqui cerca.
Melisa sonrió.
-Nos vemos mañana entonces. Ve con cuidado.
-Sí...-dijo Alex mientras se acercaba a ella y le apartaba un mechon de la cara y lo dejaba con cuidado detras de su oreja- Hasta mañana Melisa. Descansa.
Dejó caer lentamente su mano, le sonrió y empezó a alejarse. Melisa entró en el edificio, pico al botón del ascensor y en cuanto llegó subió. Le dió al botón de su planta, y mientras el ascensor subia con un ligero traqueteo, miró su reflejo en el espejo que había. Ya sabía lo que encontraría, una cara completamente roja.
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Infierno en el Paraiso
FantasyMelisa, a sus 18 años, no había tenido una vida fácil. La muerte de sus padres la había sumido en una profunda oscuridad. Pero con el tiempo, y grácias a sus amigos empezaba a salir de ella. A pocos meses de acabar sus estudios se presentan unos nu...