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Después de un día aburrido sin ninguna novedad, me dirigí hacia mi locker a guardar todas mis cosas, ojala pudiese guardar mis emociones por un momento. Mientras guardo mis libros es inevitable pensar que es sorprendente que como cuando menos te lo esperas la vida te da emociones inigualables. “24-07-97-34”, abro el locker y algo cae, me agacho para recoger el papel y tiene algo escrito:

     “Te espero en el lugar donde se aprende el lenguaje del amor, el lugar donde se habla romance y se puede respirar comedía romántica, te espero bajo aquel monstruo de metal negro y donde el mundo nunca para de brillar, cerca de los jardines mas bellos y donde nunca falta la luz, te espero donde un beso romántico es lo mismo que sentir una manada de leones hambrientos en el estomago- Te espero ahí, Daniel- PD: 4pm”.

   Tengo que leer el papel otras tres veces mas, ¿Acaso estaré leyendo bien?, creo que ya enloquecí, tengo tantas preguntas en la cabeza, ¿Sera este papel un mensaje del destino que no puedo dejar ir?- Me da mucha pena siquiera hablarle a Daniel, no soy la clase de chico extrovertido, no soy un chico lindo, ¿Qué querrá conmigo?- Estoy seguro de que es algo relacionado con una tarea, es una broma o algo así, no creo que lo diga porque realmente me quiera ver o porque me necesite.

   Aun no decido si debo o no ir. Si voy, ¿Qué podría ser lo peor que me podría pasar?- Podría ser una broma estilo Carrie- ¿y si no voy?, la vida no entrega estas oportunidades como si fuese aire, es muy difícil encontrar estos momentos. Para empezar no tengo idea donde quiere que nos veamos, y ya casi son las 4, ¿Dónde podrá ser aquel lugar donde se habla el lenguaje del amor?, según el señor Hart, el lenguaje del amor es el español de no ser por aquellos franceses que se entrometen en todo y se quieren salir con la suya. ¡Eso es!, el salón de idiomas ahí tomo clases de francés, puede que quiera verme ahí.

   Son las 3:45 y el salón queda atravesando la cancha de futbol americano, no me atrevo a pasar por ahí, me siento muy indefenso frente a ese lugar, pero si quiero ver a Daniel debo pasar por ahí y encontrarlo al otro extremo. Me dirigió hacia la puerta que te lleva directo ala cancha, camino unos pasos y escucho a lo lejos pasos, pero al voltear, no hay nadie –Debe ser mi mente-. Cuando salgo con rumbo hacia la cancha acostumbro a  caminar por el extremo derecho evitando el contacto visual con cualquier jugador, quienes por cierto ya se dirigen a su casa después del entrenamiento- Daniel juega eso- paso por la extrema derecha de la cancha para evitar que me molesten y pasar desapercibido como siempre lo hago, siempre estoy mal vestido y no tengo nada en especial, si esto es lo que espero que sea, no tengo idea de que puede ser lo que Daniel vio en mi. Siento una mezcla entre miedo, adrenalina y no se como explicar lo demás, pero se siente como si mental mente no pudiese decirle a mis piernas de que dejen de caminar y volvamos a casa, tengo una mezcla de sentimientos que me dicen ve y a la vez, regresa a casa mientras puedes. Cuando al fin cruce todo sin ningún rasguño, sentí un sentimiento de alivio, menos mal no morí en el intento.

   Parado justo frente a la puerta de aluminio y cristal, puedo ver como el edificio es alto y se extiende por el horizonte, ese lugar siempre esta abierto porque en el se encuentra la biblioteca, el salón de artes y el aula de idiomas, tres lugares que no soy muy frecuentes para quienes juegan futbol americano. Abro la puerta con cautela, doy un respiro profundo y comienzo a caminar - que miedo-,  camino con sigilo y comienzo a buscar el aula de idiomas, esta ahí, al fondo.

   Camino sin presión y muy tranquilo aunque por dentro me estoy muriendo de miedo, cuando encuentro el aula 5 –idiomas- logro verlo acostado sobre en escritorio- guapo como siempre- me tomo un momento para observarlo, respiro profundo y abro la puerta. El se despierta  y me dice:

     –Caminas un poco lento- con una pequeña mueca en la boca expresando risa- El suele ser un poco cómico cuando quiere y aquello solo me causo una pequeña sonrisa. Literalmente me estoy muriendo de miedo y no puedo evitar tocarme el pelo de desesperación. El se levanta y me dice

   - Perdón por mis modales, esto no es común de mi. No te he preguntado ¿como estas? O si te cansaste en caminar hasta aquí, realmente no fue mi intensión hacerte caminar, ¿quieres sentarte?- Por supuesto que me quería sentar, mis pies me estaban matando y no podría mantenerme de pie un momento mas-

- Creo que si, ¿Dónde puedo sentarme?-Le pregunte con un tono de miedo y mucho cuidado. Se dirigió hacia una mesa y movió una silla hacia atrás para que me pudiese sentar, y con su mano me indica que me siente ahí

   –Ven siéntate, no muerdo, no todavía- Dijo con un tono de sarcasmo mostrándome donde debía sentarme

Mi cabeza piensa en todo tipo de cosas y aun me pregunto que querrá de mi, para que quiere hablar conmigo, me dirijo hacia la silla, el esta justo atrás para mover la silla y de esa manera me podre sentar. Retrocedió la silla –Anda siéntate- dijo con ternura. Me senté y le agradecí (Las mesas son de doble silla). Después de que me senté los nervios comenzaron a invadirme, el dijo:

 -¿Estas cómodo?- cuando dentro de mi estaba muriéndome del miedo, conteste- Si, no hay problema. Todo esta bien- Estoy congelado y la duda me invade, ojala tuviese valor para preguntarle.

Corrió hacia la puerta, se acerco al interruptor de la luz y la hizo mas tenue, bajo las cortinas, aun eran las 4 de la tarde, encendió la torre Eiffel que aparecía en el fondo del salón para convertirla en una lámpara romántica. Después de hacer todo eso movió una bolsa negra muy grande hacia donde estábamos sentados –Que nervios, ¿Qué tendrá esa bolsa?- hasta que finalmente, movió su silla y se sentó justo alado mío.

  Ambos estamos viendo hacia el pizarrón, el silencio incomodo es perturbador y no hay manera de romperlo, no quiero que lo bueno que pueda suceder se arruine por mis típicos comentarios estúpidos. Me volteo a ver y me dijo:

 -¿Sueles estar así de nervioso siempre?

 -¿Acaso se nota?- Pregunte con cierto tartamudeo

 -Por supuesto que no, te ves muy tranquilo-Contesto con cierto sarcasmo

   Debe ser muy común para el traer personas hasta aquí porque no se nota para nada nervioso y mucho menos ansioso como yo.

  -¿Y tu estas nervioso?-Pregunte con mucho miedo

  - Tu me pones nervioso, pero creo que lo se disimular- Muy cierto, sabe disimularlo muy bien. Espera un momento acaso dijo ¿Que lo pongo nervioso?

Ese diaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora