Doce minutos y medio, me he tardado doce minutos y medio escondiéndome, ¿de quien?...del intendente.
Todo comenzó la semana pasada cuando esperaba a Daniel en la sala de Francés, sí, aún nos escondemos para hablar porque no es capaz de agárrame la mano en público y la verdad, yo tampoco soy capaz; aún así, el debería ser quien me impulse a ser mejor persona, pero no lo es, no me da valor, no me hace crecer, no es lo suficientemente bueno. Aún no me pide que sea su novio, realmente espero que lo haga.
Estaba sentado, en la banca donde me intento besar la primera vez. Siempre nos encontramos en el mismo lugar, a la misma hora, diferentes emociones. Lo espere durante más de una hora y media, no aguante más, me largué de ahí. No sé si debí esperarlo, lo único que se, es que se tardo más tiempo del que estoy acostumbrado a esperar, me ofendió. La impuntualidad me enoja, me desespera, me insulta.
Pero no quería dejarlo ahí, tal vez el llegaba y no me encontraba. Si me iba perdería la oportunidad de ver sus ojos, de agarrarnos las manos y de escuchar esos silencios tan confortables. Que hermoso es esto. Adoro quedarme callado junto a el, esperando a que mencione una palabra, nunca lo hace, ¿por qué?, no lo sé. Hace tiempo le pregunte ¿qué sientes al estar conmigo?. El se limito a responderme: Mucha calma. Estoy lleno de dudas, no se sí la calma es algo que irradia un amigo o un novio, no somos novios, pero estamos casi en esa definición. ¿Me dice amor?, por supuesto que me lo dice, ¿Nos besamos?...Claro que lo hacemos, pero nos besamos con mucha suavidad, tranquilo y sin dejar de abrazarnos, me gusta sentir su aroma y el gusta de absorber el mío. Lo quiero tanto, lo deseo tanto, pero aún no lo amo.
Lo esperé, más de dos horas, ya estaba anocheciendo. Salí a las cinco de la tarde, no había ni una sola alma en el colegio, excepto yo y el conserje. ¿Recuerdan al portero del principio de la historia?, el mismo, el señor del rostro dudoso que me observo al entrar. Su mirada causa escalofríos, no se porque aún sigue trabajando aquí. Camine durante gran rato, desde el salón de Francés, atravesando la cancha de Futbol Americano, hasta la salida. No había nadie. El clima estaba normal, treintaicinco tal vez treintaisiete grados, tiempo soleado y el pasto estaba regándose. Llegué a la puerta que comunicaba al pasillo que te lleva directo a la puerta de salida. Escuche un ruido y me detuve.
En ese momento no creo que alguien piense en todas las posibilidades, pero yo sí, mi imaginación es tan exagerada que me ha salvado muchas veces. Justo como aquel día. Me pegue a la pared, espere unos segundos, el golpe se repitió. Esta vez hubo un grito. Al unisón del grito retuve con mi mano cualquier sonido que pudiera salir del cuerpo, era como si mis manos intentaran mantenerme vivo, callado para sobrevivir. Cuando la adrenalina ocupo mi torrente sanguíneo, supe que debía continuar caminando pegado a la pared, evitando cualquier sonido. Estaba a unos pasos de entrar al corredor.
Deduje que el sonido venia de dentro de la escuela, no podía rodearla, necesitaba pasar por el corredor. Caminé un poco más, pise la jardinera húmeda. Mis zapatos se ensuciaron, solo esperaba no resbalarme. Continué caminando, me detuve un largo tiempo en la puerta. Era grande, de cristal. El plan consistía en entrar por la puerta, evidentemente, colocarme contra la pared y esconderme en esa esquina que hacen los lockers contra la pared, pero debía esconderme de lado contrarío a la proveniencia del ruido. El problema era que debía decidir el momento adecuado para entrar, ¿Pero cómo?. Si entro y aquella persona que provoco el grito esta pasando en los pasillos laterales que concretan al pasillo de salida, me verá. Eso sí que es un problema para tener miedo. Aún me preguntaba la ubicación de Daniel. Con el maniático suelto, ¿Qué pasaría si Daniel estuvo aquí y le hizo daño?. Mi cabeza empezó a girar sin parar, estaba perdido.
Coloqué mi cabeza contra la puerta de cristal, esperaba ver el fondo de ambos pasillos. La nariz no me lo permitía, si tan solo Daniel estuviera aquí, el sí podría tiene la nariz muy bonita. La cuestión es que, decidí, después de un largo tiempo pegado a la ventana sin encontrar rastro, abrir la puerta lentamente y colocarme contra los lockers. Mi zapatos dejaron huella. Soy un estúpido. En ese momento no lo observé, ahora que estoy escondido lo recuerdo perfectamente. Espere durante un gran tiempo. No había sonido alguno. Excepto el estrepitoso grito que provenía del pasillo derecho de la escuela, en el mismo instante en que pensé que esto no podría ponerse peor. Era el grito de un chico.
Mi corazón no pudo dejar de latir, podría ser Daniel, aun hoy, una semana después no lo veo. No tengo noticias suyas. En el siglo XXI, alguien que no contesta un mensaje o esta muerto, o te ha dejado de hablar. Ambas cosas me causan pavor, pero verlo muerto, me estresa. En ese momento mi lado racional se bloqueo, deje de ser un animal racional y me dirigí, sin razonar hacía el pasillo derecho. Directo a mi perdición. Caminé. Cuando me encontré en el pasillo derecho seguí su curso, baje por las escaleras hacía el área de limpieza. Descendí. Desearía haber escapado sin saber nada, desearía no haber visto lo que vi. Continúe caminando, como perdido, si era Daniel el maniático o la victima, no respondería como humano.
Descendí, como estúpido, hacía el área de limpieza, ahí están las calderas y la oficina del intendente. Continué caminando y escuché gritar desde la oficina del intendente a un chico, a paso lento y seguro me moví por entre las calderas. Me detuve al llegar a la oficina del intendente, entre abierta, ahí estaba. Recostado sobre un chico, no lo estaba violando definitivamente. El chico estaba pálido, la vida había partido de entre sus ojos, estaba muerto. No vi el rostro del chico, solo hui de ahí, subí por las escaleras corriendo, me acerque al final del pasillo cuando escuché pasos tras de mí. Corrí como nunca había corrido en mi vida. Logré salir, continué corriendo, llegue a la esquina. Pedí un taxi, no me vio y continuo. Espere a otro, este sí se detuvo. Subí. Recordé que olvide mi teléfono en el salón de Francés.
El intendente aún no hacía limpieza en el área de idiomas.
Nota: Espero les guste mucho, puse basnante esfuerzo en este capitulo. Me comprometo a subir más material proximamente. Se lo dedico a todas las personas que aún siguen leyendome, de verdad, MUCHAS GRACIAS :DDDDDDD.
-E
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Ese dia
RomanceGus es un chico extraño. No en el sentido común de la palabra, sino en toda su extensión. Puede pasar el día entero observando el horizonte dentro de su cuarto. En completo silencio. Pensando en una sola cosa, los ojos de Daniel. Si los ojos de Dani...
