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Narrador: Calum

Estábamos en el zoológico de Sidney, en el área de los mamíferos, al lado oeste del lugar. Los guardias de turno se encontraban en el lado este del establecimiento, así que teníamos algunos minutos para llegar al hábitat de los koalas.

La idea era simple: entrar en el zoológico (saltando los barrotes de la enrejada que lo rodeaban, los cuales tenían unos pinches con los que rompí mis pantalones, uhg), escabullirnos por todo el zoo hasta llegar al área de los koalas, robar uno, y salir ilesos. No podía ser tan complicado. O al menos eso aseguraba Alessia.

-Bien, lo más difícil ya pasó.

-Creo que lo más difícil será sacar al koala -repuse.

-Neh, sólo debemos atraerlo con nuestra carnada -tomó su mochila de sus hombros, apoyándola en el piso y sacando de ésta una soga con un pan atado a la punta. Para luego lanzarlo dentro de la jaula, sosteniendo el extremo libre de la soga.

-No creo que les guste el pan.

-Claro que sí, a todos les gusta el pan.

-A los patos les gusta el pan.

-A todos, Calum.

-¿Qué si lo matas por una intoxicación con ese pan de hace dos días? No queremos que muera... creo. Ni hablar de que lo encontraste casualmente en el fondo de tu mochila.

-Te dije que era de ayer, idiota.

-Bien, dime ¿cómo piensas sacar al koala? Digo, no creo que quepa entre las rejas. Eso no tendría sentido.

-Para eso está Fredd.

-¿El unicornio?

-No, Calum -me vio de mala gana-. Fredd es un humano.

-¿Y es real?

-No tanto como mi odio hacia ti.

-Me amas.

-Sólo avisenme cuando me necesiten.

Una voz salió desde los arbustos.

-¿Ese es Fredd?

-No, es mi unicornio -dijo con ironía.

-Ok...

-Bien... hagamos esto.

Atrajo la soga nuevamente hacia ella y la hizo girar con el pan por el aire para luego lanzarla, dejándola justo sobre uno de los árboles que se encontraban cerca de uno de los koalas.

-Vamos koala... se que quieres el pan -canturreaba.

-No se va a acercar. Está dormido.

Justo entonces el koala se acercó y mordió el pan.

-Sí -festejó haciendo un ademán con su puño derecho cerrado.

-Ok, lo mordió. ¿Ahora qué?

-Ahora lo atraeré lentamente, hasta que esté cerca de la reja. Entonces seguirá Fredd con el trabajo.

-Está bien...

-Vamos... vamos... sigue el pan...

Parecía una psicópata mientras jalaba de la soga hacia ella para que se acercara. El koala fue avanzando indeciso, poco a poco hasta llegar al límite de la jaula.

-¡Fredd, ahora!

Entonces un rubio, como de mi estatura, salió de entre los arbustos con un aerosol. Una vez que estuvo cerca del koala, lo roció con el gas de la lata hasta que éste se desmayó.

-¡¿Qué le hiciste?!

-Solo lo desmayé, no te preocupes chinito.

-Soy australiano, estúpido.

-Si, lo que sea.

-¡Eso Fredd! -Alessia corrió hasta él y chocaron puños, para luego hacer un exagerado "¡Psh!".

-Alessia -la llamé canturreando.

-¿Si? -vino sonriendo hacia mí.

-Que esté dormido no significa que podremos sacarlo de la jaula.

-No, para eso está Fredd. Él trabaja en el zoológico y está dispuesto a hacernos este favor.

-Ni siquiera se por qué accedí a esto.

-Porque te lo pedí. Además, admite que amas la idea de tener a Shleep en tu casa.

-¿Shleep?

-Acabo de llamarlo así.

-¿Por qué Shleep irá a mí casa? Ésta fue tú idea.

-Porque la Señora Dorens no me dejará tener un koala en la casa -dijo obvia.

-¿Y esa quién es?

-Es nuestra vecina, siempre nos cuida cuando nuestros padres están de viaje... que es casi siempre.

-¿Y cómo es que nunca la vi?

-Se la pasa durmiendo, tiene 87 años y siempre dice estar "descansando las rodillas", pero todo el mundo sabe que sólo le da flojera vivir.

-Entonces irá a tú casa. Si siempre está durmiendo no se dará cuenta.

-Pero tú pue-

-No -la corté -. Mis padres me matarían.

-Bien -bufó -Fredd, ¿ya abriste la jaula?

Ni siquiera me había percatado de que Fredd estaba abriendo la puerta. En segundos había trepado hasta una parte bastante alta del enrejado y había abierto una puerta por la cual estaba metiéndose al hábitat. Una vez dentro, tomó al koala con muchísimo cuidado y lo metió en un bolso, cual cadáver, y comenzó a subir nuevamente para salir de la jaula.

Una vez que salió, Alessia corrió a ver al koala.

-Es taaaaaan hermoso -dijo con una sonrisa. Me acerqué también.

Era una gran bola peluda gris y blanca, se encontraba enrollado en sí mismo, abrazándose con las patas delanteras. Sus pequeños ojos estaban semiabiertos mientras descansaba en el bolso.

-Es la cosa más hermosa que vi en toda mi vida -dije asombrada.

Alessia me vio con una ceja alzada.

-Ok, lo segundo.

Sonrió complacida y volteó a ver al koala de nuevo.

-Fredd, ¿vienes con nosotros? -preguntó sin sacar la mirada de Shleep.

-Claro.

-Espera, ¿qué?

-Que venga, cenemos en mi casa -propuso Alessia.

-Bien. ¿Tienes auto, Fredd?

-Claro, te sigo.

Estaba a punto de dirigirse a su auto, cuando Alessia lo abrazó con un brazo y a mí con el otro.

-Operación finalizada a la perfección.


***

ALESSIA (HOLLAND RODEN) CON FREDDERIC HILLS (EVAN PETERS) EN DESCRIPCIÓN.

De Alessia Para Hood ❀ cthHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora