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Narrador: Calum

Ni bien entré a la habitación de Alessia y Hannah comencé a revolver todo en busca de su tan amado pantalón. Pero sólo había sujetadores y remeras esparcidos sin ningún orden.

Luego de unos 15 minutos, encontré el pantalón. Me acerqué a él y lo tomé pero, al hacerlo, un enorme sostén calló. Era negro de encaje con detalles en violeta. Era sexy.

Estaba seguro de haber visto a Hannah con eso.

No lo sé, soló lo agarré.

Salí de la habitación con una sonrisa, divertido. Llegué hasta la sala y pude ver como Lucy abanicaba a Alessia, quien parecía estar enfermándose. Michael iba de un lado a otro sin saber qué hacer. Ashton se encontraba en el sillón, junto a Alessia y Lucy. Y Melissa se reía de Michael mientras masticaba los cereales de colores que habían quedado en la caja.

-¡Hey!

Dije, llamando la atención de todos menos Alessia, que seguía recostada.

Melissa rió.

-¿Qué haces con eso? dijo divertida por la sustitución. Parecía ebria.

-Lo encontré.

-¿Y?

-Y pienso quedármelo, pero no le digan a Hannah.

-Eres muy raro, Calum. Te daré uno de mis libros de lógica a ver si aprendes algo -dijo Lucy para luego reír.

-¿Qué tengo que aprender?

-Que los sostenes ajenos no se toman así sin más.

-Es que, sólo veanlo. Es hermoso -lo tomé de uno de los extremos y lo olí.

-Oh Dios. Calum, ya basta.

-Por favor, ¿Podrían callarse un poco? Siento que mi piel está hecha hielo del frío y ya no soporto el... -se volteó a ver hacia mí. Su cara se transformó de una adolorida a una de enojo y repulsión -¿Calum, qué mierda haces con eso?

-Lo encontré por ahí. Pensaba quedármelo si no tienes problema...

-¡¿Cómo no tendría problema?! ¡Calum, es mi sostén!

-¿Qué? Pero si vi a Hannah con él...

-ESO ES PORQUE HANNAH USA ALGUNOS DE MIS SOSTENES Y YO LOS SUYOS.

-¿Y eso por qué?

-¡PORQUE, CALUM, SOMOS GEMELAS!

-Ah... No, no lo capto.

-¡Tenemos la misma talla para todo! Además, ¡¡no somos millonarias, no compraremos mil sostenes!!

-Entiendo...

-YA SUELTALO IDIOTA.

Lo lancé lo más lejos que pude de mí y alcé los brazos para luego decir un rápido "Ok".

-Y tú... Mikey... ¡Trae de una puta vez una toalla! Hombre, ¡¿qué tan difícil puede ser?!

-YA DEJA DE GRITARME.

-BIEN.

-BIEN.

Michael salió pisando fuerte hacia el baño, o eso creyó.

-Mikeeeeeey -llamó Alessia.

-¿Mhm?

-¡¡Es hacia el otro lado, inútil!!

-Ya sabía.

-Juro que los odio.

De Alessia Para Hood ❀ cthHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora