Voces son las que escucho cada minuto de mi vida. Voces dentro de mi que no me dejan en paz. Voces que dicen que haga cosas malas. Voces que me dicen todos mis defectos y me los remarcan, hasta que hacen daño. Voces...que viven en mi cabeza...
Hace una semana que estoy aquí en esta celda esperando a que me digan cuándo moriré, cuando me mataran.
Tuve toda esa semana para reflexionar sobre lo que hice y al decir verdad no me arrepiento de nada, ya que sabía que iba a pasar esto y era a esto que quería llegar, que me maten.
#Una semana antes.
Estaba en mi trabajo como cada día. Delante de la computadora que tenía varios números que eran de la empresa más importante de la ciudad.
Llevaba días durmiendo pocas horas y para rematar las voces seguían ahí y no paraban. Me decían que termine con todo de una ves, que le haga daño a las personas que me hicieron daño y terminara con TODO.
Sin darme cuenta me había quedado dormida sobre el teclado y había muchos compañeros de trabajo mirándome y aguantando la risa. Me incorporé y empecé a teclear un trabajo que me habían pedido mis superiores.
Mientras hacía el trabajo las voces susurraban cosas que no alcanzaba a escuchar con exactitud, hacían ruidos raros y repetían palabras como "Lenta" "Estúpida" "Inservible" y muchas más.
Al terminar el trabajo me levante de la silla y me dirigí a la terraza del edificio donde estaba ubicada la empresa . Ya en la terraza encendí un cigarrillo y me lo llevé a los labios, le daba caladas tranquilas y eso hacía que se gastará más lento.
Cuando estaba bajando por la escalera, unas chicas me empujaron y termine rodando por los escalones. Me quedé tendida en el piso y vi como las chicas pasaban riendo.
Pensé en ir a decirle al jefe, pero el jefe se follaba a ese grupo de chicas, así que le daría la razón a ellas.
Me levanté y me di cuenta que me había roto el pantalón y tenía la rodilla raspada. Fui al baño, me limpie la herida y salí de allí cojeando hasta llegar a donde estaba mi computadora.
Las voces empezaron hablar nuevamente, pero no entendía nada porque todas hablaban al mismo tiempo. Cerré los ojos y trate de hacer que se callaran pero nada funcionaba. De repente sentí algo tibio que era derramado sobre mi cabeza y inmediatamente abrí los ojos, me encontré con unas del grupito de antes. Me levanté y la abrace haciendo que el café se le quedara a ella también.
-SEÑORITA- escuche un grito y me di la vuelta para ver a mi jefe, al lado estaban las otras del grupo - ¿Que esta haciendo?
-Ella me tiro el café encima y anteriormente me tiraron por la escalera- dije con tono acusador.
-Pero fue accidentalmente- chilló una.
-Aunque ínsita le dará la razón a ellas por algo se las folla- dije sarcásticamente- y antes de que diga algo, ya se que estoy despedida- agarre mis cosas y me dirigí a la salida.
Llegue a mi casa y entre a bañarme. Las voces comenzaron nuevamente y decían cosas como"Deja te llevar, idiota" "Sabes que tu no harás nada bueno" "Dejanos todo a nosotros"
Y después de veinte años luchando con estas voces, me rendí. A los cinco años empezaron y a los veinticinco terminaron conmigo. Ya estaba harta de todo y de las putas voces. Me deje llevar, les di el poder de mi cuerpo y de mi mente.
Cuando desperté ya me encontraba en una celda y por lo que me contó un policía entre a la empresa vestida como un payaso sexy y por lo que dijo el policía me uní a una "orgia" con el jefe y el grupo de chicas(tres chicas). Luego de eso dice que saque un cuchillo y les corte el cuello a los cuatro, después los corte y como aún quedaban personas en la empresa, los ataque a sangre fría. Luego de que hice todo eso llegó la policía, me durmieron (intente defenderme y ataque a varios policías) y cuando me desperté estaba en la celda, por lo que me contó un preso estuve un día completo durmiendo.
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-890543- una voz ronca dijo mi número y levante la cabeza para encontrarme con un policía- llegó tu hora, payasita.
Sonrei seductoramente y me levante. Abrió la celda y me puso unas esposas.
-Sabes que haremos después- dijo cerca de mi oído. Por lo que había escuchado ese policía se llamaba Rafael y siempre le pedía favores sexuales a las presas.
Me llevo por un pasillo y llegamos a un lugar donde venías a confesar los pecados.
Me senté al frente de un cura y le Sonreí.
-No me arrepiento de NADA.
El cura se levantó se fue, sabía que era un caso perdido. Rafael me agarró y me llevo a un lugar que no había ido antes, quería que le haga un favor sexual.
Me deje llevar por las voces y hice lo que ellas decían "Ten relaciones con el y luego lo matas" "Dejanos a nosotros" y lo hice, tuve relaciones con ese policía y hice todo lo que quería, total el y yo íbamos a morir. Cuando terminamos agarre su arma y le apunte, hice que hiciera silencio, le di un beso y dispare en sus genitales.
Salí de allí y inmediatamente me vieron muchos policías, le dispare a unos cuantos y me atraparon. De ahí me llevaron a la silla eléctrica.
-Tus últimas palabras, payasita.
-No me arrepiento de nada, bebé - dije riendo y cuando senti los primeros toques eléctricos reí más fuerte.
Al final mori con una sonrisa plasmada en la cara. Ahora lo que me tocaba en el infierno no era nada comparado con todo lo que sufrí viviendo.
Ahora se que te dicen que el infierno es horrible para que cuando tu vida sea una mierda pienses que el infierno es peor, pero te equivocas, la vida es mil veces peor que el infierno...
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Palabras al azar
Misterio / SuspensoQuizás para vos lo que escribo son solo palabras al azar, pero para mi son más que eso, son sentimientos o situaciones que imagino. Espero que disfrutes de la lectura. NO COPIEN. USEN SU IMAGINACIÓN, TODOS TENEMOS Y NO HACE FALTA ROBARLE A OTRAS PER...
