¿Quieres saltar?

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Tarde
-Otra copa- dijo una voz muy dulce.

Él se dio vuelta para ver de quién era esa voz que le había endulzado los oídos. La voz provenía de una mujer que no pasaría los treinta años, tenía un vestido bordo que le llegaba hasta las rodillas y le quedaba bastante bien. Su pelo estaba revuelto y parecía un poco sucio. Tenía ojos negros y grandes, su pelo era de un color marrón claro.

Es muy linda, pensó él.

Él acerco a ella, al principio se mostraba a la defensiva pero después de unas tres copas dejo de mostrarse así y empezó hacer más amigable. Le contó que tenía treinta años, que era divorciada hacia ya cinco años y que era alcohólica. A lo último lo dijo riendo.

Ella le contó que ese día se había tirado en paracaídas y por eso tenía el pelo asi. Le contó que le encantaban las cosas extremas, le excitaban.

Luego de un tiempo hablando y tomando, ellos ya no sabían ni que decían. Se levantaron y fueron al departamento de él que era el que más cerca quedaba.

Mañana
Ella se ha despertado antes y no se ha sorprendido levantarse en la cama de un desconocido.

Ni que fuera un asesino, decía ella.

Ella no le tenía miedo a nada, había vivido muchos momentos feos y ya no le importaba nada.

Cuando se iba a levantar él se despertó y le pidió que se quedará. Ninguno recordaba de que habían hablado la tarde anterior, asi que con un café en cada mano empezaron de nuevo, como si fuera la primera ves que se vieran.

Meses después

Tarde

Los dos eran alcohólicos, pero él no lo quería admitir. Se amaban tanto que se mataban interiormente. Cuando los dos tomaban mucho alcohol se peleaban, se decían las peores cosas que podías escuchar de alguien que amabas y luego terminaban abrazados pidiéndose perdón y llorando.

Ella estaba harta de todo pero no podía dejarlo, su amor no se lo permitía.

Él estaba cansado y lo único que quería hacer cuando llegaba de trabajar era estar con su amor, con su único amor.

Mañana

Decidieron irse de viaje, cambiar de aire, de ambiente y tratar de mejorar su relación. Se fueron a las montañas donde estarían tranquilos y dijeron que nada de alcohol por dos semanas. Empacaron todo lo que necesitaban y se marcharon rumbo a las montañas.

Ella tenia un plan.

Él confiaba ciegamente en ella.

Al llegar desempacaron todo y se tiraron a descansar porque habían viajado muchas horas. Ella se despertó antes y salio de la cabaña para explorar un poco a los alrededores, pero cuando se dio cuenta ya era de noche y al llegar a la caballa lo encontró muy asustado y llorando porque pensaba que ella se había ido y lo había abandonado. Ella lo consoló y le dijo que nunca se iría porque lo amaba mucho. 

Se besaron y no dejaron de hacerlo hasta llegar a la cama. Esa noche hicieron el amor y esa seria su ultima vez, aunque él no lo sabia, pero ella si.

Tarde

Luego de comer salieron tomados de las manos de la cabaña y fueron a dar vueltas por el bosque, pararon a observar la vista en un puente viejo. El sol se estaba ocultando y el cielo se tornaba de colores rojizos, naranjas y alguna que otra pizca de violeta. Debajo del puente corría el agua muy rápido de un rio.

-¿Quieres saltar?- pregunto ella.

Él la miro con una sonrisa y la abrazo, ella le devolvió el abrazo y se tiro junto con él. Mientras caían los dos ,al mismo tiempo, susurraron "Te amo".

Palabras al azarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora