Capítulo 10

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Hoy era el día. Nate nos había dicho a Emily y a mí que él esperaría por dentro de la iglesia con nosotros, pero escondido, mientras, Emily y yo nos sentaríamos con los demás a escuchar la misa.

Desde pequeño he odiado todo esto, es muy aburrido, además de que no soy realmente creyente.

-como me voy a aburrir- dije sentándome

-¿no eres de venir mucho por las iglesias verdad?- preguntó Emily mirándome

-no soy creyente realmente-

-entiendo, pero recuerda que estamos aquí para atrapar a un asesino-

-lo sé-

Afuera esperarían tres policías de incógnito y dos que irían con sus respectivos uniformes, aunque estos últimos dos estarían en la entrada, Nate pensó que quizás el asesino podría ver que no había nadie y sospechar que era una trampa, al fin y al cabo habían probabilidades de que supiera sobre el ingenio de Nate para resolver sus acertijos ergo, sospechara que Nate no pudiera resolver su ultimo acertijo.

Y adentro otros dos policías, estos iban de incógnito.

Anduvimos esperando y nos dimos cuenta de quien sería la víctima.

La única mujer era una señora que pasaba una cesta en la que la gente que lo quisiera dejaría sus donativos a la iglesia.

Emily dejó cinco dólares mientras que yo solo dejé uno.

Nate River.

No observaba ninguna presencia sospechosa por ningún lado.

El encargado de dar la misa alzó una copa dorada en la que había vino y tras recitar lo que dicen la inmensa mayoría, es decir, lo de la sangre y el cuerpo de Dios, bebió.

Permanecí atento, no ocurría nada.

Poco después de haber bebido se llevó las manos a la garganta. Parecía ahogarse.

Cuando cayó al suelo se formo un cúmulo de personas alrededor del cadáver.

Apenas podía visualizar a la mujer que portaba hace un momento aquella cesta.

De repente se pudo observar como la mujer se desplomaba en el suelo. Todos gritaron y empezaron a correr hacia la salida.

Shawn y Emily buscaban al asesino, uno de los dos policías de dentro de la iglesia observaba al cadáver de la mujer que yacía en el suelo, mientras el otro policía intentaba calmar junto con los otros policías de afuera los cuales se habían colocado junto con los dos policías de la entrada para intentar frenar a la muchedumbre, probablemente con la esperanza de que el asesino estuviera entre ellos.

Observé rápidamente a mi alrededor y al no observar nada ni a nadie salí de mi escondrijo para ver al cadáver.

Había sido asesinada por alguien que había lanzado un cuchillo, dicho cuchillo estaba atado a una cuerda. Por la posición del cadáver y del arma deduje que provenía de una sala en donde se suponía que debía haber otro reverendo.

Al observar ya no había nadie.

La cuestión era, ¿cómo escapó?

Entré en aquella sala y comencé a observar.

Los cuadros eran imitaciones.

No había nada que tuviera un precio exorbitante.

Noté una ligera inclinación hacia la derecha en el cuadro, y una pequeña arruga en la alfombra, justo en la parte donde apuntaba la esquina del cuadro.

Levanté la alfombra y encontré un pequeño agujero y una cuerda atada a ese agujero.

Al tirar de la cuerda pude abrir una pequeña puerta y acceder a una especie de sótano.

Me preguntaba si esto era una de esas pistas del asesino.

Al bajar unas escaleras de piedra me topé con una habitación.

Tenía tres estanterías llenas de libros y ordenadas según la temática. Desde autobiografías o solo biografías, hasta libros sobre casos de asesinatos ya sean reales o ficticios.

Había una gran cantidad de libros. Pude leer que uno trataba sobre Jack el Destripador, otros tantos eran de Sherlock Holmes, no faltaba ni uno, estaba desde la primera novela y cuento hasta la última.

También había una mesa en la cual se hallaban bastantes folios, aunque el que llamó mi atención fue uno de color verde el cual estaba un tanto desgastado, encima de dicho folio había una pluma estilográfica, un bote de tinta vacío y un cuchillo manchado con lo que parecía ser sangre. La sangre era reciente, por lo tanto el cuchillo había sido usado recientemente. Seguí observando, en cierta parte de mí sentía algo de temor, existía la probabilidad de que el asesino aún siguiera aquí, escondido en la penumbra, esperando el momento justo para acabar conmigo. El cuchillo manchado de sangre fresca le daba más fuerza a esa teoría. Debía andar con pies de plomo.

Había poco más en la habitación. Una cruz de madera y un cuadro de la Virgen. Pero había algo extraño en el cuadro.

Me acerqué al cuadro y comencé a observar.

Es una falsificación. En el cuadro original los ojos de la Virgen miran hacía su derecha, apuntando al niño, sin embargo aquí están un poco más hacia su izquierda. No creo que eso pueda servirme de mucho a menos que sea uno de sus acertijos.

Saqué el cuadro y lo coloqué en la mesa, donde la iluminación era mejor y por ende todo se veía más nítido ante mis ojos.

No parecía haber nada, pero quería aún así ponerlo bajo los rayos ultravioletas, es probable que haya escrito algo en el cuadro con algún tipo de tinta que se escapa al espectro de visión del ojo humano. No sería la primera vez que me lo hacen.

Dejé el cuadro con delicadeza en el suelo y observé todos y cada uno de los folios, al parecer muchos de ellos eran facturas a nombre de la señora Kirsten, otros eran sólo dibujos impresos de Leonardo Da Vinci, sus inventos, la Mona Lisa, etc. Y el folio verde era una especie de carta hacia mí. O a la policía en general supongo.

Decía:

"The world is a place so dangerous. Not by the aggressives persons, if not by the persons that sit down and only see.

You are funny sir súper detective, you think that you can stop me. But no, no one can. Ágata, Kelly... they know that no...

I am better than that. I am the red murderer.

You have to move faster.

El Caso RojoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora