Capítulo 15: Dan Rockwood; Mi Padre

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Cuando Bomer desapareció del salón, mi padre habló sin ningún problema, como si estuviera siendo sincero conmigo, como si en este momento fuera tan importante. La sonrisa afilada desapreció, la mirada carismática no regresó. 

- Cuando la gente que mandaba a espiar a mi hija me la describía, no podía creer aquello. ¿Dónde habían quedado las pecas que tan raras se veían en su rostro? ¿Donde había quedado la sonrisa sin dientes por lo joven que era? - Su mirada se había oscurecido, apagado como si de verdad sintiera tristeza. - No te ví crecer como lo habría querido.

Me quedé muda por un segundo, la confusión me invadió y la garganta se cerró en un nudo que apenas podía contener, por un momento estaba viendo al viejo Dan Rockwood, por un pequeño segundo me sentí tan pequeña y joven.

Solo por un momento.

-Charlotte se había convertido en mujer y yo no pude ver ese maldito proceso. - Sus dientes estaban apretados y sus ojos sólo mostraban dolor. - De no ser porque debía cumplir con el trabajo yo... Podría haber hecho tantas cosas. Pero no.

El nudo de mi garganta desapareció, mi cabeza dolía y el corazón también. La rabia creció rápidamente. Si no fuera por la gente que estaba allí, la verdad no sé qué hubiera hecho.

- No puedo creer lo que estas diciendo.- Mi tono fue casi un grito de impotencia. Él no me miraba y estaba tan agradecida de que no lo hiciera. - Estaba bien que hayas tenido que cumplir con tu trabajo, pero ¿Qué hay de mi? ¿Por qué debía hacer la misma mierda que tú? - Sus ojos me miraban tristes. - Mi presente sería tan diferente...

-Lo siento tanto, Lottie. - Suspiró y mi rabia crecía de a poquito, quise gritarle pero sus ojos me suplicaron a que sólo escuchara.- Sé que un lo siento no solucionará nada, los años pasaron y tú ya no fuiste la típica adolescente que alguna vez quisiste ser, ya no pude regañarte porque tomaste de más en alguna fraternidad. Vi potencial en ti Charlotte, mi amor por el trabajo, por matar a gente me cegó. Estoy loco hija mía, ya no tengo remedio y quizás nunca lo tuve. En el momento en que pisé Las Vegas supe que podía encontrarte, aunque eso me costara encontrar también a Neal o a algún asesino con el objetivo de matarme.

- No tiene sentido las disculpas si no se puede hacer nada para repararlo. - Las palabras brotaron de mi boca, quizás el filtro que hay entre mi cerebro y mi boca ya no existía del todo. El odio ya me estaba transformando en alguien muy diferente. - Dime ¿qué puedo hacer ahora? ¿escapar contigo para vivir el día del padre e hija feliz? Por favor, no seas tan iluso.

Por un momento me miró sin aliento, por primera vez vi que se había quedado sin palabras y me sentí triunfante. Pero ese gesto no se quedó por mucho tiempo, veía cómo debatía consigo mismo, mirando al rededor en busca de alguna idea o encontrando las palabras indicadas. Me miró resuelto.

- ¿Por qué es una mala idea escaparnos? - No tenía ningún signo de que estuviera bromeando...

"¿Qué?" Vi que no era la única desconcertada, las personas de seguridad en la sala veían a Dan de la misma forma confundida que yo.

- ¿Estás demente? No quiero escaparme contigo a ninguna parte. - Mi incredulidad se extendía tanto en mi rostro como mi voz. - Es que no me lo puedo creer, no entiendes nada. 

- ¿Qué no puedo entender? - Se dio el lujo de decirme tal barbaridad. 

-¿Acaso no ves el daño que me has hecho? ¿Ahora sientes que puedes venir, después de tantos años, a decirme qué hacer? - Cada pregunta fue cargada con el odio puro y al parecer era recibido por mi padre que me miraba casi con tristeza. Casi. Me sentía cansada, el vestido ya estaba molestándome. - ¿Aún tienes algún aprecio hacia mí?

Dan tragó hondo. Como si no se tragara aún lo que había dicho.

-No tienes idea de cuánto luché para este momento. - Mi padre ya estaba quitándose la mascara de saberlo todo y ya no estaba quedando nada de aquella. Sus ojos estaban por desbordar lágrimas. Sencillamente no me lo podía creer. - Sé que no me lo merezco pero ¿puedes darme una segunda oportunidad? Luego podremos conversar, Neal no es lo que parece...

La habitación se hundió en un profundo silencio y todos esperaban que yo fuera quien lo rompiera. Tenía un revoltijo de memorias, de Dan, de todo el sufrimiento que me había significado el capricho de mi padre, el arrepentimiento que mostraba ahora. 

Neal, aquel que me ayudó cuando Dan se fue, aquel que me dio todo lo que necesité...

  Sé que era una mentira, por favor ¡él no tenía piedad con nadie! Obviamente hará ponerme en contra de él...

"Pero ¿Y si era verdad todo aquello?" Mi consciencia me decía.

- Yo... - Tragué un poco, decidí seguir mi pequeño discurso, solo quedaba ordenar las palabras indicadas. - Yo...

El sonido sordo de la puerta viniéndose abajo, apartó toda la atención.

Después de ello, todo ocurrió rápido, tan rápido que no supe qué hacer más que quedarme quieta.

Sólo alcancé a ver a Jake, Daniel y Jade matando a todo aquel que se interpusiera en su camino. Sentí dos manos en mis hombros, era Dan quien sólo alcanzó a decirme:

-Si no me crees, tienes que verlo tú misma, Neal no es lo que parece. - Acto seguido me dio un billete de quinientas mil liras y desapareció en medio de la matanza.

Miraba al rededor de mí y los gritos solo fueron aumentando.

- ¡Charlotte! - Sentí que Jake me llamaba. Desperté de mi aturdimiento y mi cuerpo no hizo más que responder a la costumbre. Después de guardar aquel billete, las cuchillas de mi cuerpo no hicieron más que pegarse a mis manos mientras atravesaba gargantas con ellas. Mi mente aún no estaba allí del todo. Dan. Neal. ¿Qué está pasando aquí? Así fueron pasando unos dos minutos cuando ya no escuchaba más gritos más que quejidos. Cuando mi corazón empezó a dejar de golpear tan dolorosamente mi pecho, me di cuenta de todo aquello. 

Jake me tomó el hombro.

- ¿Estás bien? - Su cabello estaba con manchas rojizas al igual que su rostro. 

- No, para nada. - Alcancé a reír sin ganas. - Creo que mi padre escapó... -

- ¿Tu padre? - Los tres dijeron al unisono.

- Creo que merecemos una explicación. - Dijo Daniel por detrás. - Neal sólo nos dijo que los habían secuestrado. Nada más.

-¿Dónde está Matt, Lottie? - Preguntó Jake. - Cuando entramos no lo encontramos.

-Quisiera saberlo, de verdad que quisiera saberlo. - Les dije, sacando más cuchillos del vestido, caminando hacia la puerta por donde vi a Matt por última vez. - Pero ya lo sabremos.




Midnight Murderers [Matt Bomer]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora