*Narra Tauro*
Miraba la televisión atentamente comiendo mi hamburguesa rápidamente, esperando poder terminarla para comenzar a comer mi otra hamburguesa, pero esa era más especial, tenía panceta. Oí pasos en la escalera y miré hacia ésta, aún con mi hamburguesa en la boca ya casi terminándola, era Aries y detrás suyo tenía a Piscis, ambos salieron de la casa y agarré mi comida y salí detrás de ellos.
Caminé silenciosamente detrás de ambos, casi no metía comida a mi boca, sí, es raro, pero la intriga me mata y necesito saber. Los dos está an muy callados y no se miraban, ambos miraban hacia el frente, ni se tocaban, y que yo sepa, no se dirigían ni una sola mirada de reojo. Terminé mi segunda hamburguesa justo cuando empezaron a hablar. A hablar sobre mí. O perras, nadie habla sobre mí a mis espaldas.
_Ella es divertida, me agrada_ respondió Aries en respuesta a la pregunta de Piscis la cual no escuché porque vi una vidriera en donde exhibían pasteles. Qué rico. Quiero un pastel, quiero, quiero, quiero, lo necesito más que a mi vida. Miré a Aries y a Piscis y me acerqué a ellos, le toqué el hombro a Aries y se dio la vuelta, me miró con los ojos bien abiertos_. ¿Tauro? ¿Qué haces aquí?
_¿Me prestan dinero? Quiero un pastel.
_Yo... Ahora te doy_ dijo Piscis extrañada y me tendió dinero, sonreí.
_Gracias_ dije sonriente. Entré compré un pastel de chocolate y salí, Aries y Piscis seguían ahí, mirándome extrañada_. Bueno, ¿qué hacían por aquí?
_Salimos a pasear, nos aburríamos en la casa_ dijo Piscis y miró hacia abajo. Estaba mintiendo, era más que obvio.
_No mientas_ dije cruzada de brazos_. Me dicen la verdad. Ahora.
_¡Eh! ¡Tauro!_ Oí un grito detrás de mí. Al darme la vuelta, los verdosos ojos de Ofiuco me miraban con diversión, su castaño cabello de un largo bastante importante se movían gracias a que estaba corriendo en mi dirección. Al llegar, respiró profundamente para hablar_. Hace mucho que no te veo, ¿cómo estás?
_Ofiuco..._ Dije con una sonrisa falsa_, bien, bien, es mejor que vayamos a otro lado a hablar, ¿no te parece?
Ofiuco asintió y miré a Piscis y Aries, que miraban extrañados al chico, que nos conocimos porque le tiré pastel en la cabeza. Caminé junto a Ofiuco a mi casa, con la mirada abajo siendo incapaz de soportar al chico que hablaba sin parar a mi lado, con su terrible voz molesta, que era un poco chillona. Él tenía, nada más ni nada menos, que dieciocho años pero su voz parecía la de una niña de cinco. No me quiero imaginar la actitud de Virgo cuando se lo encuentre.
Miré a la casa, dudando de si entrar. Qué más da, Ofiuco no sabe ni matar a una mosca, ¿podrá hacerle algo a los demás? Oh, esperen... Los demás le harán algo a él, de todos modos, no importa. Ofiuco es un idiota.
*Narra Sagitario*
Jugaba al Just Dance junto a Leo, estaba sudando y mi cuerpo no podía más, apenas me movía, era la séptima partida jugada, y la séptima que estaba por perder. Él estaba perfecto de cuerpo, se movía como si hubiese estado caminando para ir a la cocina. Grité y me tiré al suelo de cara, me quedé así hasta que Leo terminó, que me levantó y me miró triunfante, con una sonrisa victoriosa de lado, orgulloso de sí mismo, y yo apenas podía respirar.
_Otra ganada, querido Sagitario, me debes otros veinte dólares_ dijo y me soltó para más tarde tender su mano. Agarré los billetes que dejé en la mesa y se los di bufando. Leo sonrió y trató de irse, pero el grito de Tauto alarmó a todos.
_¡Vengan, les presentaré a alguien!
Miré a Leo confundido y caminamos a la sala, Leo mirando sus billetes adquiridos recientemente y yo mirándolos con derrota, queriendo arrancárselos de la mano y gritarle un diccionario de insultos. Ya en la sala reunidos estaban Escorpio, Acuario, Géminis, Libra y Cáncer, que hablaban en voz alta sobre una película que vieron el otro día. Me senté entre Géminis y Acuario y pasé mi brazo por sus hombros.
_Suéltame_ dijo Acuario asqueada_. No me dijiste que estabas sudado, idiota.
_Lo siento, babe_ dije y le di besito en la mejilla, cosa que la hizo reír. Una mirada me penetraba desde más lejos, se trataba de Escorpio, que me miraba amenazante. Luego de unos minutos, llegaron todos los signos, hasta Piscis y Aries, que habían salido a pasear por quién sabe dónde.
_Bien_ dijo Tauro nerviosa y miró a todos_. La mayoría no lo conoce, pero traje a alguien al que no les gustará ver.
_Ve al grano, por favor_ dijo Virgo cruzado de brazos. A su lado estaba Capricornio, que asintió de acuerdo con él.
_Traje a... Ofiuco_ dijo y entró un chico sonriente, con ojos verdes y cabello marrón largo.
_¡Tú!_ Gritó Virgo levantándose y apuntándolo_. ¡Hijo de puta, sal de aquí!
_¡Virgo, mantén la calma!_ Gritó desde unos asientos a la derecha, Cáncer, que estaba levantada y mirando a Virgo.
Virgo la miró y se fue a la habitación, cerró la puerta de un portazo y todos nos quedamos en silencio. Hice boca de pato y abrí mis ojos, observando a todos con curiosidad por saber qué pasaba por sus cabezas, más de uno estaba incómodo, eso era más que obvio, pero, aún así, había algunos que estaban confundidos, procesando todo en su cabeza, como por ejemplo, Capricornio.
_Bueno... ¿Vamos a la playa?_ Dijo Géminis para aliviar el momento. Acuario sonrió con malicia y ambas me miraron a mí, asentí y salimos corriendo para preparar nuestras cosas.
*Narra Capricornio*
Miraba a Ofiuco sin poder creer que siga vivo después de todo lo que sucedió en su vida, pero lo que más me costaba asimilar era la alegría en sus ojos, que, hace unos años atrás, estaba apagada, llena de frialdad. Luego de que Sagitario, Acuario y Géminis se hayan ido, miré a Tauro enojado, ¿quién le dijo que podía traerlo hacia aquí? ¡Ni que fuera la dueña de la casa!
_Mierda, Tauro, te dije que no trajeras a nadie que no te digamos_ dije sin pensar, con un tono de voz ronco y alto_. ¿No me escuchas? Generas problemas, eso es lo que haces tomando tus propias decisiones, eres igual que Acuario, Sagitario y Géminis, no sirven aquí, no deberían estar en esta casa porque ustedes NO maduraron.
Tauro me miró con sus ojos abiertos de par en par y sacó su dedo del medio mientras lágrimas inundaban sus ojos rápidamente. Corrió escaleras arriba seguida por Piscis y Cáncer, los demás en la sala me miraron fijamente y Leo me empujó con odio y subió junto a los demás. Sabía que, por primera vez, estaba muy equivocado con lo que decía.
