Era nuestra primera misión realmente seria y yo estaba al mando. Y hoy era el peor día para estar al mando.
Mis sentimientos, tan confusos, tan enrevesados, me hacían imposible concentrarme y recordar como manejar los elementos y mi aspecto.
Jay me miró varias veces con el ceño fruncido. Su manada estaba en peligro y yo era incapaz de derigirlos en condiciones.
No podía seguir así, tenía que centrarme y ponerme al mando. Ser la mandona de siempre.
-Sam, rastrealos, ya-Él asintió y cerró los ojos- Los demás, cargaos de armas y de hechizos hasta los dientes, los vamos a necesitar. Pero antes venid aquí- Me acerqué a Sam y le puse una mano en el hombro- Tu a lo tuyo- Extendí mi mano y se la dí a Jay, que hizo lo propio con Senna y así consecutivamente hasta que todos estuvimos unidos. Cerré los ojos e invoqué al aire. Un hechizo protector nos cubrió a todos- El hechizo durará tres horas. Senna, espero que lleves tu persuasión al límite, necesitamos esa chispa de sirena sin remilgos hoy.
Ella asintió con aire de superioridad.
-Siempre llevo esa chispa encima- Dijo dandose un golpe en el trasero con la palma de la mano y guiándo un ojo a Jay quien la sonrió.
Los ignoré.
-Los tengo. Una fabrica a un kilometro y medio de aquí, son diez. Deberíamos poder con ellos. ¿Leader y los demás no van a venir?
-Están hasta arriba, es imposible que vengan-Dijo Jay- Tenemos que encargarnos nosotros.
-Abriré un portal.¿Qué fabrica es?
-La de telas, la que lleva ahí desde sexto.
Asentí.
Junte mis manos y convoqué al quinto elemento, al elemento que ni si quiera mi padre era capaz de llamar. El elemento oculto.
Un portal reluciente se abrió ante nosotros.
-Será mejor que no os lo penséis mucho y entréis ya-Les dije a todo, tras lo cual, salté dentro del portal sin pensarmelo dos veces.
Me siguierón Jay y Sam, mirandose el uno al otro como si se fueran a desgarrar las gargantas en cualquier momento.
No dije nada, no tenía derecho.
-A por ellos-Dijo Gabi. Su piel se había tintado de un color verde y su pelo ahora estaba lleno de hojas. Era una criatura del bosque y su poder era escaso, pero era buena lanzando flechas con el arco y la ballesta que llevaba colgados a la espalda.
Avanzamos en silencio por el pabellón de la entrada. La fabrica estaba completamente vacia, no había nada que indicará una actividad industrial en ningún momento de la existencia de ese edifcio.
-Siempre ha sido su maldita guarida-Dijo Sam- Esperó que el asesino de mi padre esté aquí. Le destriparé.
Ignoramos sus comentarios, e intente hacer todo lo que estuvo en mi mano por ignorar el tono de su voz. Era demasiado inhumano y me dolía solo pensarlo.
Llegamos a la última puerta y Sam nos indicó que era allí.
Conté hasta tres y pateé la puerta, que cedio facilmente.
Sin pensarmelo dos veces invoqué al fuego y lo lancé sobre los primeros liakis que se arrojaban sobre nosotros.
Los calcine y sus cuerpos quedaron reducidos a cenizas.
Sam y Jay se habían transformado, la metamorfosis de uno mas evidente que la del otro, por la cantidad de vello comporal más que nada.
Sam se enzarzó en una pelea con dos liakis que sonreían e intetaban picarle. El juego se acabó cuando Sam les arrancó la garganta a la vez.
No absorvió sus vidas, pero fue igual de horrible.
Jay no se quedaba corto, arrancó la mano a uno y arañó en la cara a otro. Pero eso no fue suficiente y tuve que echarle una" corriente de aire fresco" a esa pelea. Mientras los liakis eran arrastrados hacia atras Jay cayó con las faces abiertas sobre el estomago de uno y el resto de su manada sobre el otro.
Senna estaba divirtiendose con un liaki, poco poderoso puesto que parecía el más joven. Le acercó a ella de manera sensual y cuando estuvo a apenas dos centimetros de su boca le cortó el cuello.
Gabi atravesó con su flecha al último de los liakis.
La pelea había sido increíblemente fácil.
Sin embargo, los resultados no eran tan satisfactorios.
Comprobé que mi equipo estaba bien, y los miré indicandoles que se acercarán a las sillas.
Uno de los hombres lobo estaba muerto. Su cara ya no era la del hombre joven que nosotros conocimos, si no la de un anciano de noventa años.
-Eran los años que iba a vivir-Dijo Gabi con lagrimas en los ojos- Pobre Rodrigo.
Jay auyó con fuerza y toda su manada le siguió. Y mientras Senna soltaba al otro hombre lobo lo supe.
Supe que no habría tregua en esta guerra. Supe que los mataríamos a todos o moriríamos en el intento.
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Cuando caiga la noche
FantasySam, un chico apunto de comenzar su ultimo curso, se vera envuelto en una aventura junto con un grupo de chicos en el que se encuentra la intrigante Norya y el impulsivo Jay, que podrá cambiar sus vidas e incluso destruirla. ¿Serán capaces de sobrev...
