Finalmente decidísteis cojer el autobús, y trás quince minutos esperando en la parada y otros quince de trayecto, el autobús termina por dejaros en la puerta del zoo, y la verdad, parece que hayan sido 5 minutos, Harry no paraba de hacerte reir, este chico era increíble.
El recinto es un lugar abierto con mucha vegetación, por lo que da sensación de tranquilidad, y como no está demasiado abarrotado de gente, no tenéis que hacer demasiada cola para comprar las entradas.
Al pasar, os dan un folleto informativo con un mapa con la localización de todos los animales que tienen, algunas curiosidades, y algo de publicidad. Ves que Harry mira la lista de animales y hace una mueca.
-¿Qué ocurre, señor Styles? ¿Es que no te hace ilusión ver al gran hipopótamo en su charca? Según el mapa, está aquí cerca… -ríes.
-¡Qué va! ¡Me muero por verlo! –dice con fingido entusiasmo.
-Sí, se nota mucho Styles.-ladeas la cabeza y sonríes irónicamente.
- Bueno, pues veámoslo entonces –alzas una ceja y echas a andar hacia donde el mapa indica que está el hipopótamo.
Harry camina detrás de ti, siguiéndote. El te alcanza y se pone a tu lado mirándote.
-¿De verdad a las chicas os gustan esta clase de cosas en vuestras citas? –pregunta, algo confuso.
-¿Te parece aburrido? –ríes de nuevo.
-Bueno, no sé, acabamos de llegar, pero no le veo… nada especial.
-El lugar de una cita es lo de menos, incluso da igual. Lo que importa no es eso, es lo que hacen las dos personas –te giras para mirarle.
-Princesa, eso ha sonado muy, pero que muy mal –sonríe con picardía.
-¿Piensas alguna vez en algo que no sea en… “eso”?. Eres desesperante.–echas la cabeza hacia atrás.
-De vez en cuando, supongo… -bromea.
-Ah, lo suponía.
-¿Es que te da vergüenza hablar del tema? –sonríe.
-¿Qué tema? –entrecierras los ojos.
-A lo que tú denominas… “eso” –suelta una carcajada.
Tú te sonrojas y apartas la vista.
-No es que me dé vergüenza, es que…-en ese momento te diste cuenta de que no podías estar más roja.
-Estás roja como un tomate. Te da vergüenza –se revuelve el pelo.
Tú notas cómo la sangre se acumula aún más en tus mejillas.
-Gracias por la apreciación, eh, no me había dado cuenta –bufas.
-De nada –sonríe inocentemente-. ¡Anda! ¡Mira, el hipopótamo! ¡Me tiemblan las piernas de la emoción!
Ríes levemente y sientes que tu cara va recuperando su color natural. Te giras y observas a través de un cristal a un gran hipopótamo moverse pesadamente hacia una charca.
-¡Qué movimientos tan gráciles! –dice Harry con ironía.
-Me recuerdas a mí ayer, cuando no quería ir contigo y estábamos en el puente –ríes.
-¿Estás insinuando que estoy igual de insoportable que tú lo estabas? –ríe él también.
-Já, já, mira cómo me río, Styles.
-Ya lo veo, sí –sigue bromeando-. Es broma, princesa, cuando te pones cabezota eres muy graciosa.
-Pues tú no lo eres –te das la vuelta y empiezas a andar.
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I Hate you.
FanfictionÉl, Harry Styles, el típico chico egocéntrico, mujeriego, y creido. Yo, Diana Payne una chica tímida y solitaria. Eramos todo lo contrario, pero el destino puso a Harry en mi camino, yo lo odiaba, o eso creía.